Módulo 1
Gas natural: qué es, de dónde viene y cómo usarlo con seguridad
Una guía educativa, gratuita y en español que te lleva desde la molécula de metano hasta la llama de tu cocina: su origen geológico, su historia, el viaje desde el yacimiento hasta tu hogar, sus aplicaciones en el mundo actual, su papel en la transición energética y, sobre todo, cómo prevenir y actuar ante una fuga. Son 40 secciones con ilustraciones, herramientas interactivas, glosario y quiz para aprender a tu ritmo.
Guía creada y patrocinada íntegramente por Samuel Fajardo Puerta · Sin registro · Sin pagos · Leer aviso
Índice de la guía
El recorrido va de lo básico a lo práctico: primero entiendes qué es el gas natural y de dónde viene; después, cómo llega a tu casa y para qué se usa; y terminas con seguridad, futuro energético y actividades para repasar. Toca o haz clic en cualquier título para ir directamente a esa sección.
Módulo 2
Historia
Módulo 3
De la roca a tu casa: la cadena de valor
Módulo 4
Aplicaciones
Módulo 5
Seguridad con el gas en casa
Módulo 6
Ambiente, futuro y mercados
Módulo 7
Aprende y practica
Cómo usar esta guía
No necesitas conocimientos previos. Estas cuatro ideas te ayudarán a sacarle el máximo provecho.
Lee en orden o salta
Los módulos siguen un hilo lógico, pero cada sección se entiende por sí sola. Usa el índice o el menú superior para ir directamente a lo que te interesa.
Usa los interactivos
Explora la línea de tiempo, calcula tu consumo, convierte unidades de energía, voltea las tarjetas de mitos, consulta el glosario y mide lo aprendido con el quiz.
Seguridad primero
Si solo tienes unos minutos, lee el módulo de seguridad: cómo reconocer una fuga, qué hacer y qué no hacer, y cómo prevenir el monóxido de carbono.
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Esta guía es gratuita y abierta. Compártela con tu familia, tu escuela o tu comunidad: la información sobre seguridad puede ayudar a prevenir accidentes.
¿Qué es el gas natural?
Una mezcla de gases combustibles que la Tierra fabricó muy lentamente a partir de restos de seres vivos y que hoy cubre casi una cuarta parte de la energía que usa la humanidad.
El gas natural es una mezcla de hidrocarburos gaseosos —compuestos formados solo por carbono e hidrógeno— en la que predomina ampliamente el metano (CH4), acompañado de cantidades menores de etano, propano, butano y algunos gases no combustibles como el dióxido de carbono y el nitrógeno.
Es un combustible fósil: se originó a partir de materia orgánica (sobre todo plancton marino, algas y restos de plantas) que quedó sepultada en sedimentos y se transformó por efecto del calor y la presión durante millones de años. Por eso hoy se encuentra atrapado en los poros de ciertas rocas, a veces junto al petróleo y a veces solo, a profundidades que van desde unos cientos de metros hasta más de 5 km.
El metano es el hidrocarburo más sencillo que existe: un átomo de carbono rodeado por cuatro de hidrógeno. Esa sencillez explica casi todo su comportamiento: es muy ligero, cuesta mucho licuarlo y, al quemarse, produce menos dióxido de carbono por unidad de energía que el carbón o los derivados del petróleo.
La palabra «gas» la acuñó en el siglo XVII el químico flamenco Jan Baptista van Helmont, inspirándose en el griego cháos, para nombrar a las sustancias «aéreas» que no tienen forma ni volumen propios.
La reacción que nos da energía
Cuando el metano se combina con el oxígeno del aire y recibe una chispa o una llama, se produce una combustión: los enlaces de la molécula se rompen y se forman dióxido de carbono y vapor de agua, liberando calor.
CH4 + 2 O2 → CO2 + 2 H2O + energía (≈ 890 kJ/mol)
Esa energía es la que calienta el agua de una ducha, cocina los alimentos o mueve las turbinas de una central eléctrica. Si falta oxígeno, la combustión queda incompleta y aparece monóxido de carbono, un gas tóxico que explicamos en Propiedades físicas y químicas y en Monóxido de carbono: el peligro invisible.
Fuentes: Energy Institute, Statistical Review of World Energy (2025, datos de 2024); Ember, Global Electricity Review (2025); AIE, Ammonia Technology Roadmap (2021). Las cifras son aproximadas y varían ligeramente según la metodología de cada organismo.
Características básicas
Incoloro
No se ve. Una fuga no forma ninguna nube visible, de modo que la vista no sirve para detectarla.
Inodoro en estado natural
El metano puro no huele. El olor «a gas» proviene de un odorizante que se añade a propósito para que puedas detectar una fuga.
Más ligero que el aire
Su densidad relativa es de ≈ 0,55–0,6: en un ambiente cerrado tiende a subir y acumularse cerca del techo, al contrario que el GLP.
Inflamable
Solo arde mezclado con aire en proporciones de ≈ 5 a 15 % en volumen. Bien quemado produce una llama azul y estable.
No tóxico, pero asfixiante
Respirarlo no envenena, pero en concentraciones muy altas desplaza el oxígeno del aire y puede causar asfixia en espacios cerrados.
Difícil de licuar
A presión atmosférica solo se vuelve líquido a −161,5 °C. Así se obtiene el gas natural licuado, que ocupa unas 600 veces menos espacio.
¿Por qué importa tanto hoy?
El gas natural es la tercera fuente de energía del planeta, después del petróleo y del carbón, y el combustible fósil cuyo peso en la matriz energética más ha aumentado en las últimas décadas. Su versatilidad lo hace presente en casi todos los ámbitos de la vida moderna:
- Electricidad: las centrales de ciclo combinado lo convierten en electricidad con gran eficiencia y pueden ajustar su potencia con rapidez (ver Generación de electricidad).
- Industria: aporta el calor de hornos y calderas para fabricar acero, vidrio, cerámica, alimentos o papel (ver Usos industriales).
- Hogares y comercios: cocinas, calentadores de agua, calefacción y secadoras en millones de viviendas de la región (ver En el hogar y el comercio).
- Materia prima: de él se obtienen hidrógeno, amoníaco, fertilizantes nitrogenados, metanol y plásticos (ver Materia prima).
- Transporte: taxis, autobuses y camiones funcionan con gas natural comprimido o licuado (ver El gas como combustible vehicular).
Composición química
No existe un único «gas natural»: cada yacimiento tiene su propia receta. El que llega a tu casa es una versión depurada que es casi todo metano.
Cuando el gas sale del pozo arrastra una mezcla de hidrocarburos de distintos tamaños, gases inertes, compuestos de azufre y agua. Las proporciones dependen del origen geológico, de la profundidad y de si el yacimiento contiene también petróleo. La tabla resume los rangos más habituales en el gas sin procesar.
| Componente | Fórmula | Rango típico (% en volumen) | Comentario |
|---|---|---|---|
| Metano | CH4 | 70–98 | Componente principal y combustible por excelencia. En el gas de red suele superar el 85–90 %. |
| Etano | C2H6 | 1–10 | Puede llegar a ≈ 15 % en gases «húmedos». Es la materia prima preferida para fabricar etileno y plásticos. |
| Propano | C3H8 | 0–5 | Se separa y se comercializa como GLP. |
| Butanos (normal e iso) | C4H10 | 0–3 | También forman parte del GLP; el isobutano se usa además como refrigerante. |
| Pentanos y más pesados | C5+ | 0–2 | Son líquidos a temperatura ambiente: forman el «condensado» o gasolina natural. |
| Dióxido de carbono | CO2 | 0–8 | No arde y resta poder calorífico; con agua forma un ácido corrosivo. Algunos yacimientos tienen mucho más. |
| Nitrógeno | N2 | 0–5 | Gas inerte que diluye la mezcla y reduce su energía por metro cúbico. |
| Sulfuro de hidrógeno | H2S | 0–5 | Muy tóxico y corrosivo. En casos extremos, como el yacimiento de Lacq (Francia), ronda el 15 %. |
| Helio | He | trazas–0,5 | Rara vez supera el 1 %; aun así, el gas natural es la principal fuente comercial de helio. |
| Vapor de agua | H2O | hasta saturación | Se elimina para evitar corrosión y la formación de hidratos sólidos en los ductos. |
Rangos orientativos elaborados a partir de literatura técnica (EIA, USGS, manuales de procesamiento de gas). Cada yacimiento es distinto y existen casos fuera de estos rangos.
Gas en boca de pozo frente a gas de red
Gas en boca de pozo
Mezcla «cruda» tal como sale del yacimiento: puede traer agua, arena, condensados, CO2 y H2S. No sirve directamente para una cocina ni para un gasoducto de larga distancia.
Gas de red (procesado)
Tras pasar por una planta de tratamiento queda seco, sin compuestos ácidos y con un poder calorífico estable, normalmente con más de 85–90 % de metano. Antes de llegar a los hogares se le añade odorizante.
El paso de uno a otro ocurre en las plantas descritas en Procesamiento y tratamiento, donde se separan los líquidos, se eliminan el agua y los gases ácidos y se ajusta la calidad antes de inyectar el gas en la red.
La familia de los alcanos
El metano, el etano, el propano y el butano pertenecen a la misma familia química: los alcanos, cadenas de átomos de carbono unidos por enlaces simples y «saturados» de hidrógeno. Todos responden a una fórmula general sencilla:
CnH2n+2
| Alcano | Fórmula | Punto de ebullición (1 atm) | Uso principal |
|---|---|---|---|
| Metano | CH4 | ≈ −161,5 °C | Gas de red, generación eléctrica, GNV y GNL |
| Etano | C2H6 | ≈ −88,6 °C | Petroquímica: etileno, polietileno |
| Propano | C3H8 | ≈ −42,1 °C | GLP para cocción, calefacción y vehículos |
| Butano | C4H10 | ≈ −0,5 °C | GLP en cilindros, encendedores |
Cuanto más larga es la cadena, más pesada es la molécula, más alto su punto de ebullición y más fácil resulta licuarla. Por eso el propano y el butano se guardan líquidos en cilindros con una presión moderada, mientras que el metano exige enfriarlo a −162 °C o comprimirlo a cientos de bares.
Líquidos del gas natural (LGN)
Se llama LGN (en inglés, NGL) al conjunto de hidrocarburos más pesados que el metano que se separan del gas: etano, propano, butanos y pentanos. Un gas rico en LGN se denomina «húmedo» y suele ser muy valioso, porque esos líquidos se venden por separado.
- Etano: alimenta las plantas petroquímicas que producen etileno, base de muchos plásticos.
- Propano y butanos: se envasan como GLP en cilindros y tanques.
- Pentanos y más pesados (gasolina natural): se mezclan en refinerías o se usan como diluyentes.
Un ejemplo regional es el gas de Camisea, en Perú: además del metano que abastece a Lima, sus líquidos se separan y se fraccionan en la planta de Pisco para obtener GLP y otros productos.
Ejemplo: composición de un gas de red típico
Propiedades físicas y químicas
Saber cuánto pesa el gas, en qué condiciones arde y cuánta energía libera es la base tanto para aprovecharlo bien como para convivir con él de forma segura.
Ficha técnica del metano
| Propiedad | Valor aproximado | Qué significa en la práctica |
|---|---|---|
| Masa molar | 16,04 g/mol | Es el hidrocarburo más ligero: solo el hidrógeno es un combustible más liviano. |
| Densidad del gas (0 °C, 1 atm) | ≈ 0,72 kg/m³ | Un metro cúbico de metano pesa menos que un litro de agua. |
| Densidad relativa al aire | ≈ 0,55 | El gas natural de red (≈ 0,6) también sube y se dispersa con facilidad en espacios abiertos. |
| Punto de ebullición (1 atm) | −161,5 °C | Por debajo de esa temperatura es líquido: es el principio del GNL. |
| Límites de inflamabilidad en aire | ≈ 5–15 % vol. | Fuera de ese rango la mezcla no arde. Algunas normas usan 4,4–17 %. |
| Temperatura de autoignición | ≈ 540–580 °C | Se enciende sola al tocar una superficie así de caliente, sin necesidad de chispa. |
| Energía mínima de ignición | ≈ 0,3 mJ | Basta una chispa diminuta, como la de un interruptor o una descarga de electricidad estática. |
| Temperatura adiabática de llama | ≈ 1.950 °C | Es un máximo teórico; las llamas reales pierden calor y son algo más frías. |
| Poder calorífico superior | ≈ 55,5 MJ/kg · ≈ 39,7 MJ/m³ | Incluye el calor que se recupera al condensar el vapor de agua de los gases de combustión. |
| Poder calorífico inferior | ≈ 50,0 MJ/kg · ≈ 35,8 MJ/m³ | No incluye ese calor; es el valor de referencia para muchos equipos. |
| Solubilidad en agua (25 °C) | ≈ 23 mg/L | Prácticamente insoluble: por eso puede acumularse en bolsas dentro de rocas saturadas de agua. |
Valores para metano puro; los metros cúbicos se refieren a 0 °C y 1 atm. Fuentes: NIST Chemistry WebBook, NOAA CAMEO Chemicals y literatura de combustión. El gas natural de red, por su composición, tiene un poder calorífico superior típico de ≈ 36–42 MJ/m³.
El triángulo del fuego
Para que haya combustión deben coincidir tres elementos al mismo tiempo. Si falta cualquiera de ellos, el fuego no se inicia o se apaga.
Combustible
El gas natural, en la proporción adecuada respecto al aire.
Comburente
El oxígeno, que forma alrededor del 21 % del aire que respiramos.
Fuente de ignición
Una llama, una chispa eléctrica o una superficie muy caliente.
Esta idea explica las recomendaciones ante una fuga: ventilar reduce la concentración de combustible y evitar chispas elimina la fuente de ignición. Lo verás paso a paso en Qué hacer ante una fuga.
Mezcla pobre, ideal y rica
El metano solo arde cuando representa entre ≈ 5 y 15 % del volumen de la mezcla con aire. La mezcla ideal o estequiométrica —la que tiene justo el oxígeno necesario para quemar todo el combustible— ronda el 9,5 %: unas diez partes de aire por cada parte de gas.
- Mezcla pobre (menos de ≈ 5 %): hay tan poco combustible que la reacción no se propaga aunque haya una chispa.
- Mezcla inflamable (≈ 5–15 %): una chispa basta para que la llama recorra todo el volumen; en un recinto cerrado eso puede provocar una explosión.
- Mezcla rica (más de ≈ 15 %): falta oxígeno para sostener la llama, pero el ambiente es muy peligroso por riesgo de asfixia y porque, al entrar aire, la mezcla pasa al rango inflamable.
Combustión completa e incompleta
Completa: llama azul
Con oxígeno suficiente, el carbono se oxida por completo y solo se forman dióxido de carbono y vapor de agua.
CH4 + 2 O2 → CO2 + 2 H2O
Incompleta: llama amarilla
Si el aire no alcanza (quemador sucio, mala ventilación, equipo mal regulado), parte del carbono forma monóxido de carbono, un gas tóxico, y hollín.
2 CH4 + 3 O2 → 2 CO + 4 H2O
Una llama amarilla o anaranjada persistente, manchas de hollín o un olor extraño son señales de que un artefacto no quema bien y debe revisarlo un técnico autorizado. Los síntomas de intoxicación y cómo prevenirla se explican en Monóxido de carbono: el peligro invisible.
Poder calorífico superior e inferior
El poder calorífico es la energía que libera un combustible al quemarse por completo. Al quemar metano se forma vapor de agua; si ese vapor se enfría y condensa, devuelve calor. El poder calorífico superior (PCS) cuenta ese calor extra; el inferior (PCI) supone que el vapor escapa sin condensar. En el metano, el PCS es ≈ 11 % mayor que el PCI.
La diferencia tiene consecuencias prácticas: las facturas de gas suelen basarse en el PCS, mientras que los rendimientos de muchos equipos se expresan sobre el PCI. Las calderas «de condensación» están diseñadas precisamente para recuperar parte de ese calor latente del vapor.
¿Por qué huele el gas si el metano es inodoro?
Porque se le añade un odorizante: pequeñas cantidades de compuestos de azufre como los mercaptanos (por ejemplo, el terbutilmercaptano) o el tetrahidrotiofeno, perceptibles por el olfato humano en concentraciones bajísimas. La normativa de muchos países exige que una fuga se pueda oler mucho antes de que la mezcla sea peligrosa: como referencia, a una quinta parte del límite inferior de inflamabilidad (≈ 1 % de gas en el aire).
La odorización obligatoria se extendió tras la explosión de la escuela de New London (Texas, EE. UU.) en 1937, causada por una acumulación de gas sin olor que nadie pudo advertir. Aprende a reconocer ese olor y otras señales en Cómo detectar una fuga de gas.
Cómo se forma: el origen geológico
El gas que hoy enciende una estufa empezó a formarse hace decenas o cientos de millones de años, cuando restos microscópicos de vida quedaron sepultados en el fondo de mares y lagos.
Todo comienza con materia orgánica: plancton, algas y restos de plantas que se acumulan en fondos marinos, lagos, deltas o pantanos con poco oxígeno. Allí no se descomponen del todo; se mezclan con lodo y arcilla y, capa tras capa, quedan enterrados a profundidades cada vez mayores.
Con el tiempo, bacterias y reacciones químicas suaves (la diagénesis) transforman esos restos en querógeno, una sustancia orgánica sólida e insoluble dispersa dentro de la roca. La roca que contiene suficiente querógeno —por lo general una lutita oscura— se llama roca madre. Según su origen, el querógeno tiende a generar más petróleo o más gas:
- Tipo I: procede sobre todo de algas de lagos; genera principalmente petróleo.
- Tipo II: procede de plancton marino; genera petróleo y gas. Es el más común en las grandes cuencas.
- Tipo III: procede de plantas terrestres (madera, hojas); genera sobre todo gas y está emparentado con el carbón.
La «cocina» de la Tierra: temperatura, presión y profundidad
A medida que la roca madre se hunde, la temperatura aumenta en promedio ≈ 25–30 °C por cada kilómetro. Ese calor lento «cocina» el querógeno y rompe sus moléculas grandes en otras más pequeñas: primero petróleo y, a mayor temperatura, gas.
| Etapa | Temperatura | Profundidad típica | Qué se genera |
|---|---|---|---|
| Diagénesis | < 50–60 °C | 0–2 km | Querógeno; gas biogénico producido por microbios |
| Ventana del petróleo | ≈ 60–150 °C | ≈ 2–4 km | Petróleo y algo de gas húmedo |
| Ventana del gas | ≈ 120–200 °C | ≈ 3–6 km | Gas húmedo y luego seco; el petróleo restante se descompone en gas |
| Metagénesis | > 200 °C | > 5–6 km | Solo metano seco y, al final, un residuo de carbono |
Los límites varían según el gradiente geotérmico de cada cuenca, el tipo de querógeno y el tiempo transcurrido; las ventanas se solapan.
Biogénico o termogénico
Gas biogénico
Lo producen microorganismos (arqueas metanógenas) que descomponen materia orgánica sin oxígeno a poca profundidad y baja temperatura. Es casi metano puro. El mismo proceso ocurre hoy en pantanos, arrozales y rellenos sanitarios.
Gas termogénico
Se forma por el calor y la presión a gran profundidad, al «craquearse» el querógeno o el petróleo. Suele venir acompañado de etano, propano y butano. Es el origen de la mayor parte del gas que se comercializa.
El sistema petrolero
Que exista gas en el subsuelo no basta para que haya un yacimiento aprovechable. Los geólogos hablan de sistema petrolero: un conjunto de elementos que deben coincidir en el lugar adecuado y en el orden correcto en el tiempo.
- Roca madre: rica en materia orgánica y suficientemente madura para generar hidrocarburos.
- Migración: el gas y el petróleo, menos densos que el agua que satura las rocas, ascienden por poros y fracturas.
- Roca almacén: porosa (con huecos donde guardar fluidos) y permeable (con huecos conectados para que fluyan), como areniscas y calizas.
- Roca sello: impermeable, como arcillas, lutitas o sal, que impide que el gas siga subiendo.
- Trampa: una geometría que concentra los hidrocarburos bajo el sello.
El anticlinal —un pliegue de las capas en forma de arco— es la trampa más clásica, pero no la única. También existen trampas por falla (una fractura desplaza las capas y pone la roca almacén en contacto con una roca impermeable), por domo salino (una masa de sal asciende, deforma las capas y las sella) y estratigráficas (la roca almacén se acuña o cambia lateralmente a una roca impermeable, como ocurre en antiguos arrecifes o canales de ríos).
Paso a paso: cómo nace un yacimiento
- Acumulación: restos de plancton, algas o plantas se depositan junto con lodo en un fondo pobre en oxígeno.
- Enterramiento: nuevas capas de sedimentos los cubren; el lodo se compacta y se convierte en roca.
- Formación del querógeno: bacterias y reacciones químicas suaves transforman la materia orgánica.
- Maduración: al hundirse más, el calor rompe el querógeno y genera petróleo y, después, gas.
- Migración: los hidrocarburos se desplazan hacia arriba a través de poros y fracturas.
- Entrampamiento: quedan retenidos en una trampa bajo una roca sello, ordenados por densidad: gas arriba, petróleo en medio y agua abajo.
Hidratos de metano: gas atrapado en hielo
En los fondos marinos de los márgenes continentales y bajo el permafrost, donde hay frío y mucha presión, el metano puede quedar encerrado en «jaulas» de moléculas de agua y formar un sólido parecido al hielo: los hidratos de metano. Un metro cúbico de hidrato libera alrededor de 160 m³ de gas a presión atmosférica. Se estima que contienen enormes cantidades de metano, pero aún no se explotan comercialmente; sus características se comparan con las de otros yacimientos en Tipos de gas natural y de yacimientos.
Tipos de gas natural y de yacimientos
El metano siempre es el mismo; lo que cambia es la roca donde se esconde y lo que lo acompaña. Esas diferencias determinan cómo se produce, cuánto cuesta y qué tratamiento necesita.
La industria clasifica los yacimientos según la facilidad con que el gas se mueve dentro de la roca, una propiedad llamada permeabilidad. En los convencionales el gas fluye por sí solo hacia el pozo; en los no convencionales la roca es tan cerrada que hacen falta técnicas especiales. Explora cada tipo:
El gas migró desde la roca madre y se acumuló en una roca almacén porosa y permeable —arenisca o caliza— bajo una roca sello, dentro de una trampa como la descrita en Cómo se forma. Como los poros están bien conectados (en general, por encima de ≈ 0,1 milidarcy y a menudo de decenas a cientos de milidarcis), basta perforar para que el gas fluya por diferencia de presión. Fue el tipo de yacimiento dominante durante todo el siglo XX.
Ejemplos: North Field/South Pars, compartido por Qatar e Irán y considerado el mayor yacimiento de gas del mundo; Margarita-Huacaya (Bolivia); Camisea (Perú); Chuchupa y Ballena, en La Guajira (Colombia).
El gas nunca salió de la roca madre: una lutita de grano finísimo cuya permeabilidad se mide en nanodarcis, entre miles y millones de veces menor que la de un yacimiento convencional. Para producirlo se combinan pozos horizontales de varios kilómetros con fracturación hidráulica, que abre fisuras por las que el gas puede llegar al pozo. Según la EIA, en 2023 alrededor del 78 % del gas seco producido en Estados Unidos provino de lutitas.
Ejemplos: Marcellus (montes Apalaches) y la cuenca Pérmica (Texas y Nuevo México) en EE. UU.; Vaca Muerta (Neuquén, Argentina). La EIA (2013) situó a Argentina como el segundo país con más recursos técnicamente recuperables de gas de lutitas, después de China.
Son areniscas o calizas cuyos poros apenas se comunican entre sí (permeabilidad inferior a ≈ 0,1 milidarcy). A diferencia de las lutitas, el gas no se generó allí: migró desde una roca madre, como en un yacimiento convencional, pero la roca es tan compacta que también requiere fracturación hidráulica y, con frecuencia, pozos horizontales. Es una categoría intermedia entre lo convencional y las lutitas.
Ejemplos: campos de las Montañas Rocosas (EE. UU.), formaciones de la cuenca Neuquina (Argentina) y cuencas de China y Canadá.
El carbón tiene una enorme superficie interna en la que el metano queda adsorbido, es decir, adherido a las paredes de sus microporos. Para liberarlo se extrae el agua que satura las vetas: al bajar la presión, el gas se desprende y fluye hacia el pozo. Es el mismo metano que los mineros llaman grisú, causante de explosiones en minas subterráneas y motivo de la ventilación obligatoria en ellas.
Ejemplos: Queensland (Australia), cuyo gas de carbón abastece plantas de exportación de GNL desde 2015; cuencas de San Juan y Powder River (EE. UU.); China e India.
Sólidos cristalinos de agua y metano, estables con baja temperatura y alta presión, en sedimentos marinos bajo varios cientos de metros de agua y bajo el permafrost. Los recursos estimados son enormes, pero extraerlos de forma segura y rentable sigue siendo un reto: Japón hizo pruebas de producción en la fosa de Nankai (2013 y 2017) y China en el mar de la China Meridional (2017 y 2020). Hoy no tienen producción comercial.
También preocupa su estabilidad: el calentamiento de océanos y suelos helados podría liberar parte de ese metano, un potente gas de efecto invernadero (ver Impacto ambiental).
Otras clasificaciones útiles
Asociado o no asociado
El gas asociado aparece junto al petróleo, disuelto en él o como un «casquete» encima. El no asociado procede de yacimientos que contienen solo gas, a veces con algo de condensado. Cuando no hay infraestructura para aprovechar el gas asociado, a menudo se quema en antorchas.
Seco o húmedo
El gas seco es casi solo metano (≈ 90–95 % o más) y no forma líquidos al enfriarse. El húmedo es rico en etano, propano y otros líquidos del gas natural, que se separan y se venden por separado.
Dulce o ácido (amargo)
El gas dulce casi no contiene sulfuro de hidrógeno. El ácido o amargo lleva H2S o CO2 en cantidades significativas y debe «endulzarse» en una planta de procesamiento; del H2S se recupera azufre.
| Característica | Convencional | No convencional |
|---|---|---|
| Dónde está el gas | Migró a una roca almacén y quedó en una trampa | En la propia roca madre (lutitas, carbón) o en rocas muy compactas (tight) |
| Permeabilidad | Media o alta: de milidarcis a darcis | Muy baja: de nanodarcis a ≈ 0,1 milidarcy |
| ¿Fluye por sí solo? | Sí, por diferencia de presión | No de forma rentable sin estimular la roca |
| Técnica de producción | Pozos verticales o desviados | Pozos horizontales y fracturación hidráulica; despresurización en el carbón |
| Comportamiento de los pozos | Pocos pozos con producción que declina lentamente | Muchos pozos con producción alta al inicio que cae rápido en los primeros años |
| Ejemplos | North Field/South Pars, Camisea, Margarita | Marcellus, Pérmica, Vaca Muerta |
Gas natural, GLP, biogás y otros gases combustibles
En el lenguaje cotidiano decimos «el gas» para referirnos a sustancias muy distintas. Conocer sus diferencias ayuda a entender facturas, noticias y, sobre todo, normas de seguridad.
| Gas | Composición principal | Origen | Almacenamiento y suministro | Densidad vs. aire | Usos típicos |
|---|---|---|---|---|---|
| Gas natural (GN) | Metano (≈ 85–97 % en la red) | Fósil: yacimientos subterráneos | Por tubería, a baja presión dentro de la vivienda | ≈ 0,6 (más ligero) | Cocina, agua caliente, calefacción, industria, electricidad |
| GLP | Propano, butano o mezclas | Procesamiento del gas natural y refinación del petróleo | Líquido a presión moderada en cilindros y tanques | ≈ 1,5–2,0 (más pesado) | Cocina y calentadores donde no hay red, industria, vehículos |
| Gas manufacturado o «de ciudad» | Hidrógeno, metano y monóxido de carbono | Gasificación de carbón o de derivados del petróleo | Por tubería (uso histórico) | ≈ 0,4–0,6 | Alumbrado y cocina desde el siglo XIX; tóxico por su CO |
| Biogás | Metano (≈ 50–70 %) y CO2 (≈ 30–50 %) | Descomposición sin oxígeno de residuos orgánicos | Se usa cerca de donde se produce | ≈ 0,9–1,0 | Calor y electricidad en granjas, depuradoras y rellenos sanitarios |
| Biometano | Metano (≈ 95 % o más) | Biogás purificado | Inyectado en la red o comprimido | ≈ 0,55–0,6 | Los mismos que el gas natural, con origen renovable |
| Hidrógeno | H2 | Hoy sobre todo a partir de gas natural; también por electrólisis del agua | Comprimido o en ductos dedicados | ≈ 0,07 (el más ligero) | Refinerías y amoníaco; en desarrollo para energía y transporte |
| GNL | Gas natural en estado líquido | Gas natural enfriado a ≈ −162 °C | Tanques criogénicos y buques metaneros | Su vapor frío pesa más que el aire hasta que se calienta por encima de ≈ −110 °C | Comercio internacional, camiones y barcos |
| GNC / GNV | Gas natural comprimido | Gas natural a ≈ 200–250 bar | Cilindros de alta presión | ≈ 0,6 al liberarse | Taxis, autobuses y suministro a zonas sin red |
Valores aproximados; la composición exacta depende del país, del proveedor y del proceso. Densidad relativa: aire = 1.
Gas manufacturado: un capítulo histórico
Antes de los gasoductos, muchas ciudades de Europa y de América —también latinoamericanas— fabricaban su gas calentando carbón en fábricas de gas o «usinas», donde se almacenaba en grandes depósitos llamados gasómetros. Por su contenido de monóxido de carbono era tóxico, y el gas natural lo sustituyó a lo largo del siglo XX. Su historia se cuenta en Del metano de Volta al alumbrado a gas.
Biogás y biometano
El biogás se obtiene de estiércol, restos agrícolas, aguas residuales o basura orgánica. Si se le retiran el CO2 y las impurezas, se convierte en biometano, intercambiable con el gas natural y apto para la misma red. Más detalles en Biometano, hidrógeno y gases renovables.
Hidrógeno
No es un hidrocarburo y, salvo pequeñas acumulaciones naturales que hoy se investigan, no se extrae de yacimientos: hay que producirlo. Es el gas más ligero, arde con una llama casi invisible y es inflamable en un rango muy amplio (≈ 4–75 % en aire). La mayor parte del hidrógeno actual se obtiene del gas natural, como se explica en Materia prima.
GNL y GNC: el mismo gas en otro estado
Enfriado a ≈ −162 °C, el gas natural ocupa unas 600 veces menos volumen y puede cruzar océanos en barco (ver GNL). Comprimido a ≈ 200–250 bar se guarda en cilindros para mover vehículos (ver combustible vehicular).
Siglas que conviene conocer
| Sigla | Significado | En inglés |
|---|---|---|
| GN | Gas natural | NG (natural gas) |
| GNL | Gas natural licuado, a ≈ −162 °C | LNG (liquefied natural gas) |
| GNC | Gas natural comprimido a alta presión | CNG (compressed natural gas) |
| GNV | Gas natural vehicular: GNC usado como combustible de vehículos | CNG usado en vehículos; NGV (natural gas vehicle) designa al vehículo |
| GLP | Gases licuados del petróleo: propano, butano o sus mezclas | LPG (liquefied petroleum gas) |
| LGN | Líquidos del gas natural: etano, propano, butanos y más pesados | NGL (natural gas liquids) |
En la región, el envase de GLP tiene nombres muy distintos según el país, algo útil de saber cuando leas recomendaciones de seguridad de otros lugares:
Los fuegos eternos de la Antigüedad
Mucho antes de los gasoductos, el gas ya ardía en la superficie de la Tierra e inspiró mitos, templos y uno de los primeros usos industriales del gas natural.
En algunos lugares, el gas natural asciende desde el subsuelo por fallas y fracturas hasta salir al aire libre: los geólogos llaman a estos puntos filtraciones o manifestaciones superficiales. Si un rayo, un incendio o una chispa los enciende y el flujo de gas es constante, la llama puede mantenerse durante años o incluso siglos. Para entender de dónde sale ese gas, repasa Cómo se forma: el origen geológico.
Lugares donde la Tierra arde
La Quimera (Yanartaş, Turquía)
En una ladera de la antigua Licia, cerca de la actual Çıralı (provincia de Antalya), decenas de pequeñas llamas brotan de grietas en la roca desde hace más de dos milenios. Los marinos las usaban como referencia nocturna y la tradición las asoció con la Quimera, el monstruo que escupía fuego en el mito de Belerofonte. Estudios geoquímicos indican que el gas es sobre todo metano acompañado de hidrógeno, y que buena parte se forma por reacciones químicas en rocas de origen profundo (ofiolitas), no solo a partir de restos orgánicos.
Bakú: Ateshgah y Yanar Dag (Azerbaiyán)
En la península de Absherón el gas aflora de forma natural, y el fuego ocupó un lugar central en el zoroastrismo, que veneraba la llama como símbolo de pureza. El templo de Ateshgah, en Surajaní, fue levantado en los siglos XVII y XVIII por comerciantes llegados de la India sobre una salida natural de gas; su llama natural se apagó hacia 1969 por la explotación de los yacimientos cercanos y hoy se alimenta con gas de la red. A pocos kilómetros, en Yanar Dag («montaña ardiente»), una ladera de arenisca arde sin pausa con llamas de hasta unos 3 m.
El Oráculo de Delfos (Grecia)
Los textos antiguos, entre ellos los de Plutarco, que fue sacerdote en Delfos, cuentan que la pitonisa profetizaba tras respirar un «pneuma» de olor dulce que salía de la tierra. En 2001, un equipo formado por el geólogo Jelle de Boer, el arqueólogo John R. Hale y el geoquímico Jeffrey Chanton mostró que bajo el templo de Apolo se cruzan dos fallas en calizas con hidrocarburos y hallaron metano, etano y etileno en manantiales cercanos; propusieron que el etileno pudo inducir el trance. Mediciones posteriores dudaron de que hubiera etileno suficiente, así que la idea sigue siendo una hipótesis, no un hecho demostrado.
Sichuan (China): pozos de salmuera
Hace más de 2.000 años, en tiempos de la dinastía Han, en Sichuan ya se perforaban pozos para extraer salmuera, agua muy salada de la que se obtenía sal. Algunos pozos liberaban gas, y con el tiempo se aprendió a captarlo y conducirlo por tuberías de bambú hasta los hornos donde se hervía la salmuera. Es uno de los usos industriales del gas natural más antiguos que se conocen.
Ingeniería con bambú y hierro
La técnica china de perforación por percusión consistía en levantar y dejar caer una pesada barrena de hierro colgada de un cable de bambú, golpe tras golpe, durante meses o incluso años. Torres de madera o bambú sostenían el sistema y tubos de bambú revestían el pozo para evitar derrumbes y la entrada de agua dulce. Es el mismo principio básico de algunas perforadoras de cable que se usaron siglos después en otros países (compáralo con la perforación moderna).
Para aprovechar el gas, en la boca del pozo se colocaba un colector de madera invertido del que salían tuberías de bambú, partidas a lo largo, vaciadas por dentro y vueltas a unir con una masilla de cal y aceite vegetal para hacerlas herméticas. El gas recorría así decenas o cientos de metros hasta los hornos, donde ardía bajo grandes pailas de hierro: al evaporarse el agua, quedaba la sal. La sal era un bien esencial y costoso de producir con leña, por lo que usar el gas de los mismos pozos fue una solución ingeniosa que funcionó durante siglos.
Del metano de Volta al alumbrado a gas
Entre los siglos XVII y XIX, la ciencia le puso nombre al gas, identificó el metano y aprendió a fabricar gas para iluminar las ciudades.
Durante siglos, los fuegos naturales fueron un misterio. El cambio llegó con la química experimental: primero había que aceptar que existían «aires» distintos del aire común, luego aislarlos, medirlos y nombrarlos. Tres pasos clave marcaron ese camino.
Van Helmont y la palabra «gas»
El médico y químico flamenco Jan Baptista van Helmont (1580–1644) observó que al quemar carbón o al fermentar sustancias se desprendían «espíritus» distintos del aire. Para nombrarlos inventó la palabra gas, inspirada en el griego caos. Su obra, publicada en 1648, describe el «gas silvestre», que hoy conocemos como dióxido de carbono.
Volta y el aire de los pantanos (1776)
En 1776, navegando por el lago Maggiore cerca de Angera, Alessandro Volta removió el fango del fondo y recogió las burbujas que subían. Comprobó que ardían con una llama azulada, distinta de la del «aire inflamable» de los metales (hidrógeno), y las llamó «aire inflamable nativo de los pantanos»: era metano formado por la descomposición de materia orgánica sin oxígeno. Lo describió en cartas publicadas en 1777 y diseñó una «pistola» que hacía estallar una mezcla de ese gas y aire con una chispa eléctrica.
El nombre «metano» (siglo XIX)
En 1834, los químicos franceses Jean-Baptiste Dumas y Eugène Péligot acuñaron «metileno» (del griego methy, vino, y hyle, madera, por el alcohol de madera), del que pronto se derivó «metilo». En 1866, el alemán August Wilhelm von Hofmann propuso una nomenclatura sistemática con terminaciones como -ano, de la que surgieron metano, etano o propano. La estructura de la molécula de CH4 se explica en ¿Qué es el gas natural?, y su familia química, los alcanos, en Composición química.
La era del gas de alumbrado
A finales del siglo XVIII se descubrió que al calentar hulla (carbón mineral) en recipientes cerrados y sin aire se desprendía un gas que ardía con llama brillante; el proceso dejaba además coque, alquitrán y aguas amoniacales. Así nació el gas manufacturado, también llamado gas de hulla o «gas de ciudad», que se producía en fábricas urbanas y se almacenaba en enormes depósitos llamados gasómetros. Durante un siglo fue el «gas» de las ciudades, mucho antes de que el gas natural llegara por tubería.
- 1792 · William Murdoch, ingeniero escocés de la firma Boulton & Watt, ilumina su casa de Redruth (Cornualles) con gas de hulla.
- 1799 · Philippe Lebon patenta en Francia la «termolámpara», que obtenía gas calentando madera, y la muestra al público en París en 1801.
- 1812 · Gas Light and Coke Company recibe su carta real en Londres: se la considera la primera empresa de gas para alumbrado público del mundo.
- 1816 · Baltimore funda la primera compañía de gas de Estados Unidos.
El alumbrado a gas llegó a América Latina a mediados del siglo XIX mediante concesiones a empresarios locales y capitales británicos: Río de Janeiro lo inauguró en 1854, con la compañía impulsada por Irineu Evangelista de Sousa, barón de Mauá; en Buenos Aires, la Compañía Primitiva de Gas, fundada en 1854, encendió los primeros faroles públicos a gas hacia 1856 y en 1859 su red ya abastecía unas 1.450 luminarias públicas; y Santiago de Chile inauguró en septiembre de 1857 el alumbrado a gas en sus calles céntricas (en Chile ya funcionaban fábricas de gas en Copiapó, desde 1851, y en Valparaíso).
Bunsen: del alumbrado al calor
Las llamas de alumbrado eran amarillas y humeantes: daban luz, pero calentaban mal. En 1855, en la Universidad de Heidelberg, Robert Bunsen y el técnico Peter Desaga perfeccionaron un quemador que mezclaba aire con el gas en la base del tubo, antes de la combustión. El resultado fue una llama azul, muy caliente y casi sin hollín. Ese principio, premezclar aire y gas, sigue presente en hornillas, calentadores y calderas. Cuando la luz eléctrica empezó a desplazar al alumbrado a gas a partir de la década de 1880, la industria se reorientó hacia la cocina y la calefacción.
| Característica | Gas manufacturado (de hulla) | Gas natural |
|---|---|---|
| Origen | Se fabricaba calentando hulla sin aire en retortas de fábricas urbanas | Se extrae de yacimientos subterráneos y se trata antes de distribuirlo |
| Composición típica | Hidrógeno (≈ 45–55 %), metano (≈ 25–35 %), monóxido de carbono (≈ 5–15 %), nitrógeno y CO2 | Metano (≈ 85–97 % en el gas de red), etano y pequeñas cantidades de otros gases |
| Poder calorífico | ≈ 17–20 MJ/m³ | ≈ 36–42 MJ/m³ |
| Toxicidad sin quemar | Tóxico: contenía monóxido de carbono | No contiene CO; es inflamable y, en concentraciones muy altas, desplaza el oxígeno |
| Olor | Olor propio por sus impurezas | Inodoro: se le añade un odorizante por seguridad |
| Subproductos | Coque, alquitrán y amoníaco; muchos terrenos de antiguas fábricas quedaron contaminados | Líquidos del gas natural (etano, propano, butano) y azufre recuperado |
| Situación actual | Prácticamente desaparecido; reemplazado desde mediados del siglo XX | Principal gas de red del mundo |
Valores típicos aproximados: la composición del gas manufacturado variaba mucho según el carbón y el proceso. Más datos en Propiedades físicas y químicas.
Línea de tiempo interactiva
Más de dos mil años de historia del gas en 23 hitos. Usa los filtros para explorar una época a la vez.
Los hitos se agrupan en cinco épocas: Antigüedad, ciencia (1600–1850), industria (1850–1950), era moderna (1950–2000) y siglo XXI. Encontrarás el contexto completo en Los fuegos eternos, Del metano de Volta al alumbrado a gas, El nacimiento de la industria moderna y El gas natural en América Latina.
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s. VIII a. C. – s. IV d. C.
Delfos y el «pneuma» del oráculo
Funciona el santuario de Apolo en Delfos. Una hipótesis geológica, todavía en debate, relaciona el trance de la pitonisa con gases que emanaban de fallas bajo el templo.
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Dinastía Han (206 a. C.–220 d. C.)
Pozos de salmuera y bambú en Sichuan
En China se perforan pozos para obtener salmuera; el gas que brota de ellos llega a conducirse por tuberías de bambú hasta los hornos que evaporan el agua para obtener sal.
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1648
Nace la palabra «gas»
Se publica la obra de Jan Baptista van Helmont, que acuñó el término «gas» para designar los vapores distintos del aire común.
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1776
Volta identifica el metano
Alessandro Volta recoge burbujas del fango del lago Maggiore y describe el «aire inflamable nativo de los pantanos», hoy llamado metano.
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1792
Una casa iluminada con gas
William Murdoch alumbra su vivienda de Redruth (Inglaterra) con gas obtenido de la hulla: comienza la era del gas manufacturado.
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1812
Primera empresa de gas del mundo
La Gas Light and Coke Company obtiene su carta real en Londres para fabricar gas y alumbrar calles y edificios.
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1816
Baltimore, pionera en EE. UU.
Se funda en Baltimore la primera compañía de gas de Estados Unidos, dedicada al alumbrado público con gas manufacturado.
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1821
Primer pozo de gas natural de EE. UU.
William Hart perfora en Fredonia (Nueva York) un pozo de unos 8 m y conduce el gas por tuberías para alumbrar edificios cercanos.
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1855
El mechero Bunsen
Robert Bunsen y Peter Desaga perfeccionan un quemador que premezcla aire y gas: llama azul y caliente, la base de la cocina y la calefacción a gas.
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1859
El pozo Drake
Edwin Drake perfora en Titusville (Pensilvania) el pozo que inicia la industria petrolera moderna. Junto al petróleo aparece gas asociado que durante décadas se consideró un estorbo.
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1891
Gasoducto Indiana–Chicago
Uno de los primeros gasoductos de larga distancia: unos 190 km sin compresores, aprovechando solo la presión natural de los pozos.
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1937
New London y la odorización
Una fuga de gas sin olor provoca la explosión de una escuela en Texas, con unos 295 muertos, en su mayoría estudiantes. A raíz de ello se exige añadir odorizantes al gas, práctica que hoy es norma mundial.
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1947
Primer fracturamiento hidráulico
Se ensaya de forma experimental en el campo Hugoton (Kansas); la técnica se aplica comercialmente desde 1949.
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1949
Gasoducto Comodoro Rivadavia–Buenos Aires
Argentina inaugura un gasoducto de más de 1.600 km operado por Gas del Estado (creada en 1946), uno de los más largos del mundo en su momento.
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1959
Descubrimiento de Groningen
En Slochteren (Países Bajos) se halla uno de los mayores yacimientos de Europa, que transformó el abastecimiento energético del país y de sus vecinos.
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1959
Methane Pioneer cruza el Atlántico
Un barco adaptado lleva gas natural licuado de Lake Charles (EE. UU.) a Canvey Island (Reino Unido) y demuestra que el gas puede viajar por mar.
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1964
Primera exportación comercial de GNL
La planta de Arzew (Argelia) comienza a enviar GNL de forma regular al Reino Unido: nace el comercio marítimo de gas.
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1971
North Field, el gigante del golfo Pérsico
Se descubre en Qatar el North Field, que comparte estructura geológica con South Pars (Irán): juntos forman el mayor yacimiento de gas conocido.
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Fines de los años 90
Despega el gas de lutitas (shale)
En la formación Barnett (Texas), Mitchell Energy logra producir gas de esquisto de forma rentable; combinado con la perforación horizontal, el método se expande en los años 2000.
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2004
Camisea entra en producción
Perú comienza a producir gas en Camisea (Cusco) y a transportarlo por gasoducto a través de los Andes hasta la costa.
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2016
Sabine Pass: EE. UU. exporta GNL
Sale de la terminal de Sabine Pass (Luisiana) el primer cargamento de GNL producido en los 48 estados contiguos de Estados Unidos.
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2023
EE. UU., mayor exportador de GNL
Según la EIA, Estados Unidos se convierte en el mayor exportador de GNL del mundo, por delante de Australia y Qatar.
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2024
Cierre definitivo de Groningen
Tras años de sismos inducidos por la extracción, los Países Bajos cierran por ley el yacimiento, que había dejado de producir en octubre de 2023.
Fuentes: Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), Energy Institute, Gobierno de los Países Bajos y estudios históricos citados en las secciones de este módulo. Las fechas antiguas son aproximadas. Más referencias en Fuentes y recursos.
El nacimiento de la industria moderna
El gran obstáculo del gas natural nunca fue encontrarlo, sino llevarlo hasta donde se necesitaba. Resolver ese problema creó una industria global.
Durante el siglo XIX, el gas natural solo se usaba cerca de los pozos: a diferencia del carbón o del petróleo, no se puede cargar en un barril. Hicieron falta tuberías resistentes, compresores, técnicas de licuefacción y normas de seguridad para convertirlo en una fuente de energía mundial. Estas fueron las grandes etapas.
Pozos pioneros y gas «subproducto» (1821–1900)
En 1821, William Hart perforó en Fredonia (Nueva York) el primer pozo de gas de EE. UU., y en 1858 nació allí la primera compañía de gas natural del país. Tras el pozo Drake (1859), el gas apareció junto al petróleo, pero sin forma de transportarlo lejos casi siempre se quemaba en antorchas o se liberaba al aire. Esa práctica aún existe: lo verás en Impacto ambiental.
Acero, soldadura y gasoductos (1891–1950)
El gasoducto Indiana–Chicago (1891) recorría unos 190 km sin compresores. El gran salto llegó en las décadas de 1920 y 1930 con los tubos de acero sin costura, la soldadura eléctrica y los compresores, que permitieron gasoductos de cientos y luego miles de kilómetros. Tras la Segunda Guerra Mundial, el gas llegó por red a millones de hogares e industrias (ver Transporte por gasoductos).
New London y la odorización (1937)
El 18 de marzo de 1937, gas incoloro e inodoro se acumuló bajo una escuela de New London (Texas) y explotó, con unos 295 muertos, en su mayoría estudiantes. Texas obligó entonces a añadir odorizantes al gas, medida que se generalizó en todo el mundo. Gracias a ella hoy podemos percibir una fuga: aprende cómo en Cómo detectar una fuga de gas.
Europa y la URSS (1959–1980)
El hallazgo de Groningen (1959) y los campos del mar del Norte transformaron Europa: el Reino Unido abandonó el gas de ciudad en apenas una década. La Unión Soviética desarrolló enormes yacimientos en Siberia Occidental, como Urengoy (descubierto en 1966), y desde 1968 exportó gas por gasoducto a Europa Occidental, empezando por Austria.
GNL y crisis del petróleo (1959–1980)
Enfriar el gas a −162 °C reduce su volumen unas 600 veces y permite llevarlo por mar: Methane Pioneer (1959), Arzew (1964) y, desde 1969, las primeras importaciones de Japón desde Alaska. Las crisis del petróleo de 1973 y 1979 empujaron a muchos países a diversificar: Japón, y más tarde Corea del Sur, apostaron por el GNL y el gas ganó terreno en la generación eléctrica (ver Gas natural licuado).
Shale y mercado global (1998–hoy)
La combinación de perforación horizontal y fracturamiento hidráulico hizo rentable el gas de lutitas: la producción de EE. UU. se duplicó entre 2005 y 2023. En 2022, la fuerte caída del gas ruso por gasoducto hacia Europa tras la invasión de Ucrania disparó los precios, que en agosto superaron los 300 €/MWh en el mercado de referencia europeo (TTF), y Europa recurrió masivamente al GNL (ver El mercado mundial del gas).
bcm: miles de millones de metros cúbicos; Mt: millones de toneladas. Fuentes: Energy Institute, Statistical Review of World Energy (2025); Unión Internacional del Gas (IGU), World LNG Report (2025); Banco Mundial, Global Gas Flaring Tracker (2026). Las cifras varían ligeramente según la fuente.
El gas natural en América Latina
Ciudades alumbradas con gas en el siglo XIX, pioneros del gas vehicular, exportadores por gasoducto y por barco, y países que hoy importan: la región tiene una historia gasífera rica y diversa.
América Latina reúne algunas de las mayores reservas de gas del hemisferio, pero repartidas de forma muy desigual (Venezuela concentra la mayor parte): unos países producen mucho más de lo que consumen y otros dependen de sus vecinos o del GNL. Esa geografía explica la red de gasoductos internacionales del Cono Sur, las terminales de licuefacción y regasificación y las políticas para llevar gas a los hogares. Las cifras de producción cambian cada año, así que tómalas como orden de magnitud.
Argentina
Creó Gas del Estado en 1946 e inauguró en 1949 el gasoducto Comodoro Rivadavia–Buenos Aires. Es pionera del GNC: las primeras estaciones abrieron en Buenos Aires en diciembre de 1984 y en 2024 circulaban aprox. 1,7 millones de vehículos a gas (≈ 11 % del parque). La formación no convencional Vaca Muerta (Neuquén) aportó cerca de la mitad del gas del país en 2024 y su peso siguió creciendo en 2025.
Bolivia
Exporta gas desde 1972, cuando el gasoducto Yabog empezó a abastecer a Argentina. En 1999 entró en operación GASBOL, de unos 3.150 km, el más largo de Sudamérica, que lleva gas a Brasil. Con su producción en descenso durante la última década, la exportación a Argentina terminó en septiembre de 2024, cerrando una relación comercial iniciada en 1972 (con una pausa entre 1999 y 2004).
Brasil
Río de Janeiro inauguró su alumbrado a gas en 1854. Desde 1999 importa gas boliviano por GASBOL y, en años secos, compra GNL para respaldar su generación hidroeléctrica. Los campos del presal, descubiertos desde 2006 en aguas ultraprofundas, producen grandes volúmenes de gas asociado al petróleo, buena parte del cual se reinyecta en los yacimientos.
Chile
Santiago inauguró su alumbrado a gas en septiembre de 1857. En los años 90 comenzó a importar gas argentino por gasoductos, pero los recortes iniciados en 2004 lo llevaron a construir terminales de regasificación de GNL: Quintero (2009), en la zona central, y Mejillones (2010), que abastece sobre todo a la minería del norte.
Colombia
Durante décadas, los campos de La Guajira (Chuchupa, costa afuera, y Ballena, en la costa) abastecieron buena parte del país. Su programa de masificación llevó el gas por red a más de 11 millones de usuarios. Desde diciembre de 2016 importa GNL por la terminal de regasificación SPEC, en Barú (Cartagena), clave para las centrales térmicas en épocas de sequía.
México
Produce gas sobre todo asociado al petróleo, pero su demanda creció más rápido que la producción: hoy importa por gasoducto desde Estados Unidos alrededor del 70–75 % del gas que consume. Como el gas natural genera cerca del 60 % de su electricidad, esa red de gasoductos transfronterizos es estratégica para el país.
Perú
El proyecto Camisea (Cusco) inició su producción comercial en agosto de 2004 y su gas cruza los Andes por gasoducto hasta la costa. En junio de 2010 se inauguró Perú LNG, en Pampa Melchorita, la primera planta de licuefacción de Sudamérica (≈ 4,4 Mt/año). El gas ha impulsado el GNV y las conexiones domiciliarias en Lima y Callao.
Trinidad y Tobago
Pequeño en territorio, pero gigante gasífero del Caribe. En abril de 1999 cargó su primer buque en Atlantic LNG, la primera planta de exportación de GNL construida en el hemisferio occidental desde la de Kenai (Alaska), de 1969. Usando gas como materia prima, el complejo industrial de Point Lisas lo convirtió en uno de los mayores exportadores mundiales de amoníaco y metanol (ver Materia prima).
Venezuela
Posee las mayores reservas probadas de gas de la región, entre las diez primeras del mundo. Casi todo es gas asociado al petróleo, que se reinyecta para mantener la presión de los yacimientos, se consume localmente o se quema en antorchas: el Banco Mundial la sitúa entre los países con más quema. En el golfo de Venezuela está Perla (2009), uno de los mayores hallazgos costa afuera de la región.
Hitos regionales
| Año | País | Hito |
|---|---|---|
| 1854–1857 | Brasil, Argentina y Chile | Alumbrado con gas manufacturado en Río de Janeiro (1854), Buenos Aires (c. 1856) y Santiago (1857) |
| 1949 | Argentina | Gasoducto Comodoro Rivadavia–Buenos Aires, operado por Gas del Estado |
| 1972 | Bolivia y Argentina | Gasoducto Yabog: comienzan las exportaciones de gas boliviano |
| 1999 | Bolivia y Brasil | Entra en operación el gasoducto GASBOL |
| 1999 | Trinidad y Tobago | Primer cargamento de GNL de Atlantic LNG |
| 2004 | Perú | Inicio de la producción comercial de Camisea |
| 2009–2010 | Chile | Terminales de GNL de Quintero y Mejillones |
| 2010 | Perú | Perú LNG, primera planta de licuefacción de Sudamérica |
| 2016 | Colombia | Primeras importaciones de GNL por la terminal SPEC (Cartagena) |
| 2024 | Bolivia y Argentina | Fin de las exportaciones de gas boliviano a Argentina (septiembre) |
tcm: billones (millones de millones) de metros cúbicos. Fuentes: Energy Institute, Statistical Review of World Energy (2021–2025); Banco Mundial, Global Gas Flaring Tracker (2025); ENARGAS (Argentina), YPFB (Bolivia), autoridades energéticas y gremios del sector de cada país; Memoria Chilena (Biblioteca Nacional de Chile). Cifras aproximadas y redondeadas.
Exploración: cómo se encuentra el gas
Nadie puede ver a 3.000 metros bajo tierra. La exploración combina geología, física y mucha paciencia para reducir la incertidumbre antes de arriesgar grandes inversiones en un pozo.
Para que exista un yacimiento deben coincidir los elementos que viste en el origen geológico del gas: una roca generadora rica en materia orgánica, una roca almacén porosa, una roca sello impermeable y una trampa que concentre el gas. Explorar consiste en localizar los lugares donde esos elementos probablemente coinciden, gastando lo menos posible antes de perforar.
Las fases de la exploración
- Estudio regional: se reúnen mapas geológicos, datos de pozos antiguos e imágenes satelitales para decidir en qué cuencas sedimentarias vale la pena buscar.
- Geología de superficie: geólogos de campo describen afloramientos (rocas que asoman en la superficie), toman muestras y buscan emanaciones naturales de gas o petróleo.
- Métodos potenciales: la gravimetría y la magnetometría, a menudo medidas desde aviones, dibujan a grandes rasgos la forma y la profundidad de la cuenca.
- Sísmica 2D y 3D: se obtiene una «ecografía» del subsuelo que permite identificar estructuras capaces de atrapar gas.
- Pozo exploratorio: la única forma de confirmar si hay gas es perforar; el pozo se estudia con registros, núcleos de roca y pruebas de producción.
- Evaluación y decisión: si hay descubrimiento, se perforan pozos de delimitación para estimar su tamaño y se decide si el desarrollo es viable técnica, ambiental y económicamente.
Escuchar el eco de las rocas: la sísmica de reflexión
La sísmica funciona como una ecografía médica, pero con ondas de baja frecuencia. En tierra, la fuente de energía suele ser un grupo de camiones vibradores que hacen vibrar el suelo de forma controlada durante unos segundos o, donde no hay acceso, pequeñas cargas en pozos poco profundos. En el mar se usan cañones de aire comprimido remolcados por un buque.
Las ondas viajan hacia abajo y, cada vez que encuentran el límite entre dos rocas con distinta densidad y velocidad del sonido, una parte rebota hacia la superficie. Allí la registran miles de sensores: geófonos clavados en el suelo o hidrófonos dentro de cables de varios kilómetros que arrastra el barco. Midiendo cuánto tarda cada eco en volver se reconstruye la forma de las capas.
La sísmica 2D registra líneas aisladas y entrega cortes verticales del subsuelo; la 3D usa una malla densa de fuentes y receptores y produce un «cubo» de datos que se puede recorrer en cualquier dirección. Repetir un levantamiento 3D años después (sísmica 4D) permite ver cómo se desplazan los fluidos de un yacimiento en producción.
Los intérpretes —geofísicos y geólogos— buscan en esas imágenes anticlinales, fallas, domos de sal y otras trampas. A veces el gas deja una huella directa: como reduce la velocidad del sonido en la roca, puede producir reflexiones anormalmente intensas llamadas «puntos brillantes» (bright spots), aunque no todas corresponden a gas comercial.
Otras herramientas para «ver» el subsuelo
Geología de superficie
Las rocas que afloran en montañas y quebradas suelen ser las mismas que, inclinadas, se hunden kilómetros bajo la cuenca. Su estudio revela edades, ambientes de formación y posibles rocas generadoras y sellos.
Gravimetría
Mide diferencias diminutas en la atracción de la gravedad. Las rocas densas la aumentan un poco; la sal y los sedimentos poco compactados la reducen. Así se delinean cuencas y domos salinos.
Magnetometría
El basamento de rocas ígneas y metamórficas suele ser más magnético que los sedimentos. Midiendo el campo magnético desde aviones se estima a qué profundidad está y qué espesor de sedimentos podría contener gas.
El pozo exploratorio y los registros de pozo
Ningún método indirecto garantiza que haya gas: solo la broca lo confirma. Mientras se perfora, los geólogos analizan los recortes de roca y los gases que trae el lodo; al terminar cada tramo se bajan con un cable sondas que miden, metro a metro, las propiedades de las rocas. Ese conjunto de curvas se llama registro de pozo.
- Rayos gamma: distinguen las arcillas y lutitas, más radiactivas de forma natural, de las areniscas y calizas.
- Resistividad: el agua salada de las rocas conduce la electricidad y los hidrocarburos no, así que una resistividad alta en una roca porosa es buena señal.
- Densidad y neutrón: estiman la porosidad; cuando los poros contienen gas, ambas curvas se separan de una forma característica que los especialistas llaman «cruce».
- Sónico: mide la velocidad del sonido en la roca y ayuda a calibrar la sísmica.
- Núcleos y pruebas de formación: cilindros de roca que se analizan en laboratorio y ensayos en los que se deja fluir el pozo para medir presión, caudal y composición del gas.
Riesgo, paciencia y plazos
La exploración es la etapa de mayor riesgo de toda la cadena: incluso cuando un pozo encuentra hidrocarburos, a menudo el volumen o la calidad de la roca no bastan para desarrollarlo, así que la mayoría de los pozos exploratorios no termina en un yacimiento rentable, y uno en aguas profundas puede costar decenas o cientos de millones de dólares. Por eso las empresas comparten el riesgo en consorcios y los Estados adjudican las áreas mediante licitaciones y contratos con compromisos de inversión.
Los plazos son largos. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), desde que se otorga una licencia hasta que fluye el primer gas pasan en promedio casi 20 años: unos 5 para descubrir el campo, unos 8 para evaluarlo y aprobar su desarrollo y unos 6 para construir la infraestructura. El hallazgo Sirius, en aguas profundas frente a Santa Marta (Colombia), ilustra el proceso: el primer pozo del bloque encontró gas en 2022, el pozo Sirius-2 lo confirmó en 2024 y sus operadores proyectaban iniciar la producción hacia 2029, siempre que obtuvieran a tiempo las licencias ambientales y completaran las consultas previas con las comunidades.
Fuentes: estimaciones de consultoras del sector (Rystad Energy, Westwood Global Energy) sobre pozos exploratorios de alto impacto, 2023–2024; AIE, The Implications of Oil and Gas Field Decline Rates (2025); Ecopetrol y Petrobras, comunicados sobre Sirius-2 (2024–2025). Cifras aproximadas que varían según la región y el año.
Perforación y producción
Un pozo de gas es una obra de ingeniería de varios kilómetros, construida como un telescopio de tubos de acero y cemento, cuyo objetivo es extraer el gas de forma controlada y aislarlo de todo lo que atraviesa.
El equipo de perforación hace girar una sarta de tubos con una broca en el extremo. Las brocas más usadas hoy tienen cortadores de diamante sintético (PDC) que raspan la roca; otras, de conos dentados giratorios, la trituran. Sobre la boca del pozo se instala el preventor de reventones (BOP), un conjunto de válvulas de gran tamaño capaz de cerrar el pozo en segundos si los fluidos de la formación entraran sin control.
El lodo de perforación: mucho más que barro
Por el interior de la sarta se bombea sin pausa un fluido diseñado a medida —a base de agua, de aceite o sintético— que sale por la broca y regresa por el espacio entre la tubería y la pared del pozo. Sus funciones son vitales:
- Ejerce presión sobre las rocas para mantener el gas y el agua de la formación en su sitio: es la primera barrera de control del pozo.
- Arrastra a la superficie los recortes de roca, que los geólogos examinan para saber qué se está atravesando.
- Enfría y lubrica la broca, que trabaja caliente por la fricción y por el calor interno de la Tierra.
- Forma una película delgada (revoque) sobre la pared, que la estabiliza y evita que el fluido se pierda en la roca.
- Transmite datos: sensores cercanos a la broca envían información a la superficie mediante pulsos de presión en el lodo.
Revestimiento y cementación: las barreras de seguridad
A medida que el pozo avanza se bajan tubos de acero llamados revestimiento (casing) y se bombea cemento en el espacio entre el tubo y la roca. Se instalan varias sartas de diámetro decreciente —conductora, superficial, intermedia y de producción—, de modo que cerca de la superficie, donde están los acuíferos de agua dulce, hay varias capas de acero y cemento. Este diseño de barreras múltiples es la base de la integridad del pozo: si una falla, la siguiente contiene los fluidos. Las autoridades exigen pruebas de presión y registros que verifican la calidad de la cementación.
Pozos verticales, direccionales y horizontales
Un pozo vertical cruza la capa productora en su espesor, que a veces es de apenas decenas de metros. Un pozo direccional se desvía con herramientas de orientación para alcanzar objetivos que no están justo debajo del equipo —bajo un río, una ciudad o el mar desde la costa— o para perforar varios pozos desde una misma locación y reducir la superficie intervenida.
Un pozo horizontal se curva hasta recorrer la capa productora a lo largo, con ramas laterales que hoy suelen medir de 2 a 3 km, y a veces más. Así toca decenas de veces más roca productora que uno vertical, algo decisivo en rocas muy poco permeables como las lutitas de Vaca Muerta (Argentina), situadas a unos 2.500–3.000 m de profundidad en buena parte de la cuenca neuquina.
Completación y estimulación
Terminada la perforación, el pozo se «completa»: se perfora el revestimiento con cargas especiales en los intervalos productores para comunicarlo con la roca (cañoneo), se instala una tubería interna de producción y, en la superficie, un conjunto de válvulas conocido como árbol de Navidad que regula el flujo. Si la roca no deja pasar el gas con facilidad, se estimula: con ácidos que disuelven parte de las rocas carbonatadas o mediante fracturamiento hidráulico.
Fracturamiento hidráulico: qué es y por qué se debate
El fracturamiento hidráulico (fracking) consiste en inyectar a alta presión un fluido compuesto en más de un 98 % por agua y arena, con una pequeña proporción de aditivos químicos, para abrir fisuras milimétricas en la roca. La arena (agente de sostén) mantiene abiertas esas fisuras y por ellas el gas fluye hacia el pozo. En los pozos horizontales se hace por etapas a lo largo de toda la rama. La técnica se ensayó en 1947 en Kansas (EE. UU.) y, combinada con la perforación horizontal, hizo rentables desde los años 2000 el gas de lutitas (shale) y el de arenas compactas.
Es una técnica eficaz y, a la vez, objeto de debate público. Estos son los temas principales y lo que suele exigir la regulación:
💧 Uso del agua
Según el Servicio Geológico de EE. UU. (USGS, 2015), el volumen mediano de agua usado para fracturar un pozo horizontal de gas pasó de menos de 700 m³ en 2000 a unos 19.300 m³ en 2014, y ha seguido creciendo con ramas más largas. Es poco frente al consumo agrícola de una región, pero puede competir con otros usos donde el agua escasea. Por eso se promueve reutilizar el agua de retorno y emplear agua salobre no apta para consumo.
🛢️ Aguas de retorno y aguas producidas
Parte del fluido inyectado vuelve a la superficie mezclado con agua de la formación, que puede ser muy salada y contener metales y materiales radiactivos de origen natural. Debe almacenarse en instalaciones estancas y tratarse, reutilizarse o inyectarse en pozos sumideros autorizados. Los derrames en superficie y el manejo deficiente de estos residuos están entre los riesgos ambientales más documentados.
🌐 Sismicidad inducida
Fracturar la roca genera microsismos que normalmente no se perciben. Los sismos sentidos se han vinculado sobre todo a la inyección de grandes volúmenes de aguas residuales en pozos sumideros, como ocurrió en Oklahoma (EE. UU.) en la década de 2010, y en menos casos al propio fracturamiento, como en Lancashire (Reino Unido) en 2011 y 2019. Muchas normas aplican «semáforos sísmicos» que obligan a reducir o detener las operaciones si se superan ciertos umbrales.
🧪 Integridad del pozo y emisiones
En la mayoría de los proyectos las fisuras se abren a miles de metros, muy por debajo de los acuíferos, pero una cementación defectuosa puede permitir que el gas migre por el exterior del pozo. También preocupan las fugas de metano en superficie, un potente gas de efecto invernadero (lo verás en Impacto ambiental). Las respuestas técnicas son los controles de integridad, el monitoreo de acuíferos y los programas de detección y reparación de fugas.
⚖️ Cómo lo regulan los países
EE. UU., Canadá, Argentina y China lo practican con normas específicas; Francia lo prohibió en 2011 y el Reino Unido lo suspendió en 2019. En varios países latinoamericanos el tema sigue en discusión pública. Conocer los argumentos técnicos de cada postura ayuda a participar en ese debate con información.
En tierra y costa afuera
La mayoría de los pozos del mundo está en tierra firme. Hoy es habitual perforar varios pozos desde una misma locación, reciclar el lodo en circuitos cerrados y restaurar el terreno al terminar. En zonas sensibles los métodos se adaptan: en Camisea (Perú), en plena selva amazónica, se optó por un esquema sin carreteras de acceso, con transporte aéreo y fluvial, parecido al de una plataforma marina. Comparada con la producción costa afuera, la terrestre tiene costos menores y un mantenimiento más sencillo; sus retos son la convivencia con las comunidades, el uso del suelo, el tránsito de camiones, el ruido y el manejo del agua.
En el mar se perfora con plataformas autoelevables en aguas someras y con semisumergibles o buques de perforación en aguas profundas. En el presal brasileño, por ejemplo, se produce petróleo y gas asociado bajo más de 2.000 m de agua y una capa de sal que llega a 2 km de espesor.
- Plataformas fijas: estructuras de acero o concreto apoyadas en el lecho marino, habituales en aguas someras como las de Trinidad y Tobago o el golfo de México.
- Plataformas flotantes: semisumergibles, de piernas tensionadas o buques de producción (FPSO) anclados al fondo, para aguas profundas.
- Sistemas submarinos: cabezales y válvulas instalados en el fondo marino y conectados a una plataforma o a la costa por tuberías y umbilicales de control.
La curva de declinación
Ningún pozo produce para siempre al mismo ritmo. Al abrirse, la presión del yacimiento empuja el gas con fuerza; a medida que se extrae, la presión baja y el caudal cae siguiendo una curva de declinación. Según la AIE (2025), los campos convencionales de gas que ya pasaron su pico pierden en promedio cerca de un 6,8 % de su producción cada año. Los pozos de shale declinan mucho más rápido: con frecuencia su caudal cae más de la mitad durante el primer año, por lo que mantener la producción de una cuenca exige perforar pozos nuevos de forma continua.
Procesamiento y tratamiento
El gas que sale del pozo no es el que llega a tu estufa. Antes de entrar a un gasoducto pasa por una planta que le retira agua, líquidos y contaminantes hasta cumplir especificaciones de calidad muy precisas.
El gas «crudo» puede traer agua, condensado (hidrocarburos líquidos ligeros), ácido sulfhídrico (H2S), dióxido de carbono (CO2), nitrógeno, trazas de mercurio y arena. Las proporciones dependen de cada yacimiento, como viste en Composición química: hay gases casi listos para usar y otros que exigen plantas complejas. El objetivo es triple: seguridad, protección de las tuberías y un poder calorífico estable para que los artefactos funcionen bien.
Etapa por etapa
1. Separación
En recipientes llamados separadores el flujo pierde velocidad y la gravedad hace el resto: el gas sube, el condensado flota sobre el agua y el agua se va al fondo. El condensado es un producto valioso; el agua de producción se trata y se reinyecta o se dispone según la norma.
2. Endulzamiento
Un gas con H2S se llama «amargo». En una torre, el gas sube a contracorriente de una solución de aminas que absorbe el H2S y el CO2; después la amina se calienta para liberarlos y se reutiliza en circuito cerrado. El H2S se convierte en azufre; el CO2 se emite, se aprovecha en la industria o, en algunos proyectos, se reinyecta bajo tierra.
3. Deshidratación
El vapor de agua puede formar hidratos —sólidos parecidos al hielo que taponan tuberías— y, junto con el CO2 o el H2S, corroer el acero. Se retira con glicol (trietilenglicol), que absorbe la humedad, o con tamices moleculares, materiales porosos (zeolitas sintéticas) que la atrapan cuando se necesita un gas extremadamente seco, por ejemplo antes de licuarlo.
4. Recuperación de LGN
Enfriando el gas a temperaturas muy bajas, a menudo con un turboexpansor, se condensan los LGN: etano, propano, butanos y gasolina natural. Luego se separan en columnas de fraccionamiento y se destinan al GLP y a la petroquímica. Lo que queda, casi todo metano, es el «gas seco» que va al gasoducto.
| Impureza | Por qué se retira | Cómo se retira |
|---|---|---|
| Agua (líquida y vapor) | Forma hidratos que taponan tuberías y favorece la corrosión. | Separadores, glicol y tamices moleculares. |
| Ácido sulfhídrico (H2S) | Es muy tóxico y corrosivo; al quemarse produce dióxido de azufre. | Absorción con aminas y conversión a azufre (proceso Claus). |
| Dióxido de carbono (CO2) | No aporta energía y, con agua, forma un ácido que corroe el acero. | Aminas, membranas o separación criogénica. |
| Nitrógeno (N2) | Es inerte: diluye el gas y baja su poder calorífico. | Unidades criogénicas de rechazo de nitrógeno. |
| Mercurio | Es tóxico y daña los intercambiadores de aluminio de las plantas criogénicas. | Lechos adsorbentes que lo retienen. |
| Hidrocarburos pesados | Se condensarían en la tubería y alterarían la combustión. | Enfriamiento y recuperación de LGN. |
| Partículas y arena | Erosionan válvulas, compresores y medidores. | Filtros y separadores. |
Control de calidad: lo que mide un laboratorio de gas
Cada país fija en su reglamento técnico los límites que debe cumplir el gas que entra a la red, y analizadores en línea —sobre todo cromatógrafos— miden su composición de forma continua. Tres parámetros son clave:
- Poder calorífico: la energía que libera un metro cúbico al quemarse; en el gas de red suele estar entre 36 y 42 MJ/m³ (ver Propiedades físicas y químicas). Por eso muchas facturas convierten los m³ medidos a unidades de energía.
- Índice de Wobbe: indica cuánta energía entrega un quemador a través del mismo orificio, y se calcula dividiendo el poder calorífico superior entre la raíz cuadrada de la densidad relativa del gas. Dos gases con un índice parecido son intercambiables: la llama se comporta igual aunque su composición sea distinta. Si es demasiado alto, el quemador recibe más gas del que puede quemar bien y puede producir hollín y monóxido de carbono; si es demasiado bajo, la llama se debilita o se desprende.
- Punto de rocío: la temperatura a la que el agua o los hidrocarburos empezarían a condensarse. Debe quedar por debajo de la temperatura más baja que el gas encontrará en la tubería.
Índice de Wobbe = PCS ÷ √d
PCS: poder calorífico superior; d: densidad relativa del gas respecto del aire. Fuentes: USGS, Mineral Commodity Summaries (2025–2026). Los límites exactos de calidad dependen del reglamento de cada país.
Transporte por gasoductos
Los gasoductos son las autopistas invisibles de la energía: tubos de acero enterrados que mueven el gas a alta presión, día y noche, a lo largo de cientos o miles de kilómetros.
La mayor parte del gas que se consume en el mundo viaja todo su recorrido, o una parte, por tubería. Hay dos niveles: los gasoductos de transporte o troncales, de gran diámetro y alta presión, que unen las zonas productoras con las regiones de consumo, y las redes de distribución, de menor presión, que reparten el gas dentro de las ciudades (lo verás en Distribución hasta tu hogar). El gas avanza porque se mantiene una diferencia de presión entre el inicio y el final de cada tramo.
Cómo funciona un gasoducto
Tubos de acero
Tramos de acero de alta resistencia de unos 12 a 18 m y, en los troncales, de 50 a 120 cm de diámetro (20 a 48 pulgadas), soldados entre sí, inspeccionados con rayos X o ultrasonido y recubiertos con epoxi o polietileno contra la corrosión. Se entierran, por lo general a un metro o más de profundidad.
Estaciones de compresión
La fricción hace que el gas pierda presión a lo largo del recorrido. Cada cierta distancia, compresores movidos por turbinas —que usan una pequeña parte del propio gas— o por motores eléctricos vuelven a elevarla.
Centro de control (SCADA)
Desde una sala que opera las 24 horas, un sistema de supervisión y control a distancia recibe datos de presión, caudal y temperatura de todo el sistema y puede cerrar válvulas a distancia. Los balances de masa ayudan a detectar fugas: si entra más gas del que sale, algo anda mal.
Raspatubos inteligentes (PIG)
Dispositivos que viajan dentro del tubo empujados por el propio gas. Los de limpieza retiran líquidos y suciedad; los «inteligentes» llevan sensores magnéticos o de ultrasonido que detectan corrosión, abolladuras y fisuras sin interrumpir el servicio.
Protección catódica
Además del recubrimiento, se aplica una pequeña corriente eléctrica continua, o se conectan ánodos de sacrificio de un metal más activo como el magnesio o el zinc, para que el acero no se oxide. El mismo principio protege cascos de barcos y tanques.
Derecho de vía y señalización
El gasoducto ocupa una franja de terreno donde se restringe construir, plantar árboles de raíces profundas o excavar. Postes y placas señalan su paso, el nombre del operador y un teléfono de emergencia.
Grandes gasoductos de América Latina
GASBOL (Bolivia–Brasil)
En operación desde 1999, une la zona de Santa Cruz de la Sierra con el sur de Brasil: 557 km en Bolivia y 2.593 km en Brasil, pasando por Campinas, Curitiba y Florianópolis hasta Canoas, en el área metropolitana de Porto Alegre. Su capacidad máxima ronda los 30 millones de m³ diarios. Con la caída de la producción boliviana, desde 2025 se ensayan envíos, todavía modestos, de gas argentino hacia Brasil a través de la red boliviana y de este gasoducto.
Red troncal argentina
Es una de las más extensas de la región: sus dos grandes transportistas operan en conjunto más de 15.000 km. Su ampliación más reciente, el Gasoducto Perito Moreno, en servicio desde julio de 2023, une Tratayén (Neuquén) con Salliqueló (Buenos Aires) con unos 570 km de tubería de 36 pulgadas y alrededor de 21 millones de m³ diarios.
México conectado a EE. UU.
La red mexicana se une a la estadounidense por corredores en Texas, Arizona y California, con una capacidad combinada cercana a 420 millones de m³ diarios. En 2024 México importó por gasoducto unos 180 millones de m³ diarios, cerca de tres cuartas partes de su consumo. Destaca el ducto submarino Sur de Texas–Tuxpan (unos 770 km, 42 pulgadas), en servicio desde 2019.
¿Gasoducto o barco? Depende de la distancia
| Criterio | Gasoducto | GNL por buque |
|---|---|---|
| Distancia en la que suele convenir | Terrestre: hasta aprox. 3.000–5.000 km. Submarino: hasta aprox. 1.000–2.000 km. | Distancias mayores o rutas que cruzan océanos. |
| Cómo crece el costo | Casi en proporción a la longitud del tubo. | Alto costo fijo en plantas de licuefacción y regasificación; cada kilómetro de viaje añade relativamente poco. |
| Flexibilidad de destino | Baja: une puntos fijos. | Alta: un cargamento puede ir a cualquier terminal compatible. |
| Energía consumida | Compresores a lo largo del recorrido. | La licuefacción consume del orden del 10 % del gas; se suma la evaporación durante el viaje. |
| Ejemplos en la región | GASBOL, red argentina, importaciones de México desde EE. UU. | Exportaciones de Perú y Trinidad y Tobago; importaciones de Chile, Colombia, Brasil, Argentina y México. |
Los umbrales son orientativos: la literatura técnica suele situar el punto de equilibrio entre 3.000 y 5.000 km para tuberías terrestres y cerca de 1.000–2.000 km para submarinas, según la geografía, el volumen y la regulación de cada proyecto. Fuentes: EIA (2025); operadores GTB/TBG; ENARGAS; IGU.
Gas natural licuado (GNL)
Donde no llega un gasoducto, el gas se enfría hasta volverse líquido y cruza los océanos en buques especiales. Así se conectan hoy productores y consumidores de todo el planeta.
A −162 °C y presión atmosférica, el metano se condensa en un líquido transparente, inodoro, no tóxico y no corrosivo, con una densidad de unos 430–470 kg/m³, menos de la mitad que la del agua. En ese estado ocupa unas 600 veces menos volumen que como gas, lo que hace rentable llevarlo en barco a miles de kilómetros.
Licuefacción: los «trenes» de frío
Antes de enfriarlo, el gas se trata a fondo para quitarle CO2, agua, mercurio e hidrocarburos pesados, que se congelarían (ver Procesamiento). Luego atraviesa ciclos de refrigeración en cascada, como los de un refrigerador doméstico pero gigantescos, con propano y mezclas de refrigerantes. Cada línea completa de proceso se llama tren y produce desde menos de 1 millón de toneladas de GNL al año (trenes modulares) hasta casi 8 millones (los megatrenes de Qatar). La capacidad mundial de licuefacción rondaba los 494 millones de toneladas anuales a fines de 2024. En la región, Trinidad y Tobago exporta GNL desde 1999, Perú desde 2010 (Perú LNG, la primera planta de licuefacción de Sudamérica continental) y México desde 2024, con una unidad flotante frente a Altamira.
Buques metaneros y gas de evaporación
Los metaneros tienen doble casco y tanques aislados que mantienen la carga a −162 °C. Un buque moderno típico lleva unos 170.000–180.000 m³ de GNL, y los mayores, de la clase Q-Max, hasta unos 266.000 m³. La flota mundial superaba los 700 buques activos en 2024 (IGU). Hay dos diseños principales:
- Tanques esféricos tipo Moss: grandes esferas de aluminio independientes del casco, cuyas cúpulas se ven sobre la cubierta.
- Tanques de membrana: finas láminas de acero inoxidable o de invar (una aleación de hierro y níquel) sobre capas de aislamiento que aprovechan la forma del casco; son los más comunes en los buques nuevos.
Ningún aislamiento es perfecto: siempre entra algo de calor y una pequeña fracción del GNL hierve, del orden del 0,1 % de la carga por día o menos en los buques modernos (los más antiguos llegaban a 0,15–0,25 %). Ese gas de evaporación (boil-off) es justo lo que mantiene el líquido a −162 °C, igual que el agua que hierve en una olla no pasa de 100 °C. No se desperdicia: alimenta los motores del buque, se vuelve a licuar o, si sobra, se quema en unidades de combustión para que no suba la presión.
Regasificación: terminales en tierra y FSRU
En destino, el GNL se descarga en tanques y se calienta, por lo general con agua de mar, para devolverlo al estado gaseoso e inyectarlo en la red. Una opción más rápida y económica de instalar es la FSRU, un buque amarrado a un muelle que almacena y regasifica a bordo. América Latina adoptó pronto ambas soluciones:
- Argentina: Bahía Blanca (2008), primera terminal flotante de Sudamérica, y Escobar (2011), sobre el río Paraná.
- Brasil: Pecém y bahía de Guanabara (2009), seguidas por varias terminales más.
- Chile: Quintero (2009), con tanques en tierra, y Mejillones (2010), que comenzó con un buque de almacenamiento flotante y luego sumó un tanque en tierra.
- Colombia: FSRU de Cartagena, en operación desde diciembre de 2016, con 170.000 m³ de almacenamiento.
- México: Altamira (2006), Costa Azul en Ensenada (2008) y Manzanillo (2012).
Seguridad del GNL: datos sin mitos
- El GNL líquido no arde ni explota por sí mismo: para quemarse primero debe evaporarse y mezclarse con aire.
- Su vapor solo es inflamable si queda entre aprox. 5 % y 15 % en el aire; por debajo o por encima de ese rango no puede arder.
- Es criogénico: el contacto produce quemaduras por frío y vuelve frágiles los aceros comunes, por eso se usan materiales especiales.
- Si se derrama, forma una nube blanca de humedad condensada; el vapor frío es más pesado que el aire hasta que se calienta por encima de unos −110 °C, y entonces sube y se dispersa.
- No se guarda a alta presión: los grandes tanques trabajan casi a presión atmosférica, con contención doble y sistemas de detección.
GNL como combustible marino
Desde 2020, la Organización Marítima Internacional limita al 0,5 % el azufre del combustible de los barcos. El GNL casi no contiene azufre, reduce mucho las partículas y los óxidos de nitrógeno y emite aprox. un 20–25 % menos de CO2 que el fueloil por unidad de energía, aunque en algunos motores escapa metano sin quemar, lo que recorta ese beneficio climático (ver Impacto ambiental). Según DNV, a mediados de esta década ya operaban varios cientos de buques propulsados con GNL, sin contar los metaneros, y cientos más estaban encargados en los astilleros.
| Forma | Estado y condiciones | Volumen frente al gas a presión atmosférica | Uso típico |
|---|---|---|---|
| GNL | Líquido a −162 °C, casi a presión atmosférica | ≈ 1/600 | Comercio intercontinental; buques y camiones hacia zonas sin red |
| GNC | Gas comprimido a 200–250 bar, a temperatura ambiente | ≈ 1/200 a 1/250 | Vehículos (GNV) y cilindros transportados a distancias cortas |
| Gasoducto | Gas a 40–100+ bar, a temperatura ambiente | Según la presión | Flujo continuo entre regiones conectadas |
Fuentes: IGU, World LNG Report (2025); DNV, Alternative Fuels Insight (2025); Organización Marítima Internacional. Cifras redondeadas.
Almacenamiento
El consumo de gas sube y baja con las estaciones, las horas y el clima, pero un yacimiento produce mejor a ritmo constante. El almacenamiento es el amortiguador entre ambos.
Se guarda gas por tres razones: la demanda estacional (en invierno la calefacción dispara el consumo residencial, como ocurre en el Cono Sur), los picos de corta duración —una ola de frío o una sequía que obliga a encender centrales térmicas cuando bajan los embalses— y la seguridad de suministro ante averías, cortes de importación o tensiones de mercado. Por lo general se inyecta gas en los meses de baja demanda y se extrae cuando hace falta.
Tres tipos de almacenes subterráneos
Yacimientos agotados
Campos de gas ya explotados que se vuelven a llenar. Su geología es conocida y ya demostraron que retienen gas. Son el tipo más común: concentran cerca de tres cuartas partes del gas de trabajo almacenado en el mundo y suelen completar un ciclo de llenado y vaciado por año.
Acuíferos
Rocas porosas saturadas de agua y cubiertas por un sello impermeable; el gas inyectado desplaza el agua. Exigen estudios geológicos largos y mucho gas colchón. Aportan en torno a una décima parte del gas de trabajo mundial.
Cavernas salinas
Se crean disolviendo con agua una capa o domo de sal profundo; la sal es prácticamente impermeable al gas. Tienen menos volumen, pero permiten inyectar y extraer muy rápido, varias veces al año, por lo que son ideales para cubrir picos. Suman algo menos de una décima parte del gas de trabajo mundial.
Gas colchón y gas de trabajo
No todo el gas almacenado puede sacarse. El gas colchón (o gas base) permanece siempre dentro para mantener la presión que permite extraer a buen ritmo y, en las cavernas, para que la sal no se deforme. El gas de trabajo es el que se inyecta y se retira en cada ciclo. Se parece a un globo que nunca se desinfla del todo: lo que queda dentro es lo que empuja hacia fuera al resto.
Según la Unión Internacional del Gas (IGU), el mundo suma algo más de 400.000 millones de m³ de capacidad de gas de trabajo en cerca de 700 instalaciones subterráneas, concentradas en Norteamérica, Europa y los países de la antigua Unión Soviética. Los tres tipos descritos arriba reúnen casi todo ese volumen; el pequeño resto corresponde a otros tipos, como minas abandonadas o cavernas excavadas en roca, o a instalaciones sin clasificar. América Latina apenas cuenta con almacenamiento subterráneo, del orden de unos cientos de millones de m³: la región compensa con producción flexible, importaciones de GNL y el gas que se acumula en sus propios gasoductos.
| Tipo | Capacidad típica | Velocidad de entrega | Gas colchón aprox. | Ciclos por año |
|---|---|---|---|---|
| Yacimiento agotado | Muy grande | Lenta a media | 50–55 % | ≈ 1 |
| Acuífero | Grande | Lenta a media | 50–80 % | ≈ 1 |
| Caverna salina | Media | Muy rápida | 20–30 % | Varios |
| Tanque criogénico de GNL | Pequeña a media (a menudo 160.000 m³ de líquido o más) | Rápida | Pequeña reserva de líquido | Varios |
| «Linepack» (gas en la tubería) | Muy pequeña | Inmediata | No aplica | Diario |
Los tanques criogénicos de GNL, de doble pared y contención total, están en las terminales de importación y exportación; algunas distribuidoras licúan gas cuando la demanda es baja para regasificarlo en los picos. El linepack aprovecha que, al elevar un poco la presión de un gasoducto, el tubo guarda gas extra que se libera horas después: es el amortiguador más rápido para las variaciones dentro de un mismo día. Las FSRU, por su parte, también funcionan como depósitos flotantes.
Fuentes: IGU (2025), datos mundiales de almacenamiento subterráneo; los porcentajes de gas colchón son rangos orientativos que dependen de cada instalación.
Distribución hasta tu hogar
El último tramo del viaje convierte un flujo de alta presión en el gas suave y seguro que enciende tu estufa. Lo administra una empresa distribuidora regulada por la autoridad de cada país.
Entre el gasoducto troncal y tu cocina, la presión se reduce por etapas miles de veces y el gas recibe su olor característico. Cada eslabón tiene un responsable: la red pública es de la distribuidora y la instalación interna de tu vivienda es responsabilidad del usuario, que debe hacerla revisar por técnicos certificados.
- Estación de regulación y medición (city gate): filtra el gas, lo calienta para compensar el enfriamiento que causa la caída de presión (aprox. medio grado por cada bar), reduce la presión, mide el volumen entregado y añade el odorizante.
- Red de distribución: tuberías de acero para las presiones más altas y de polietileno, normalmente amarillas, para media y baja presión, con válvulas que permiten aislar sectores.
- Estaciones reguladoras de distrito: vuelven a bajar la presión antes de que el gas recorra las calles residenciales.
- Acometida: el ramal que va de la red de la calle hasta tu predio y termina en la válvula de corte general.
- Regulador y medidor: el regulador fija la presión de uso y el medidor registra los metros cúbicos consumidos; los instala y revisa la distribuidora o personal autorizado.
- Instalación interna y artefactos: las tuberías dentro de la vivienda, la llave de paso de cada artefacto y las ventilaciones, que debe revisar periódicamente un técnico certificado (ver Mantenimiento y buenas prácticas).
Odorización y presiones
El gas natural es inodoro, así que se le añade un odorizante —mercaptanos como el terbutilmercaptano, o tetrahidrotiofeno— en dosis mínimas. La regla habitual, recogida por ejemplo en la norma federal de EE. UU., es que una persona con olfato normal lo perciba cuando el gas alcanza una quinta parte de su límite inferior de inflamabilidad, es decir, alrededor de un 1 % en el aire, lejos de la concentración peligrosa. Aprende a reconocerlo en Cómo detectar una fuga de gas.
La presión baja de 40–100 bar en el transporte a unos pocos bar en la red urbana y, al final, a una presión de uso del orden de los milibares. En muchos países de la región los artefactos domésticos de gas natural trabajan a unos 18–23 mbar (≈ 0,02 bar), el rango que fija, por ejemplo, la normativa peruana: equivale a la presión de una columna de agua de unos 20 cm. Es suficiente porque el gas solo tiene que recorrer unos metros hasta los quemadores.
Cómo leer tu medidor (sin manipularlo)
Los medidores domiciliarios más comunes son de diafragma: el gas llena y vacía por turnos unas cámaras y un mecanismo cuenta los ciclos. Para leer el tuyo basta con mirarlo, sin abrirlo ni tocar sus conexiones:
- Anota los números del contador: los enteros indican metros cúbicos y los decimales, a menudo en rojo o tras una coma, son fracciones.
- Repite la lectura días después; la diferencia es tu consumo. Si pasaste de 1.234,5 a 1.264,5 en un mes, consumiste 30 m³, unos 320 kWh de energía.
- Compara con tu factura, que puede aplicar un factor de corrección por presión, temperatura y altitud y convertir los m³ a unidades de energía.
- Si todos tus artefactos están apagados —ten en cuenta que algunos calentadores mantienen un piloto encendido que consume un poco— y el contador sigue avanzando, puede haber una fuga: no busques su origen y llama a tu distribuidora.
Lo que nunca debes hacer con la acometida, el regulador o el medidor:
- Abrir, mover, retirar o «puentear» el medidor o el regulador.
- Hacer conexiones, extensiones o cambios de artefactos por tu cuenta.
- Usar el gabinete del medidor como bodega o cubrirlo: debe estar ventilado y accesible.
- Tapar las rejillas de ventilación de la vivienda.
Con el gas ya en tu casa, el siguiente módulo muestra para qué se usa en el mundo, de la electricidad a los fertilizantes: continúa en Aplicaciones del gas natural.
Aplicaciones del gas natural en el mundo de hoy
El gas natural es a la vez combustible y materia prima: genera electricidad, da calor a fábricas y hogares, mueve vehículos y se transforma en fertilizantes, plásticos e hidrógeno.
Pocas sustancias tienen tantos usos distintos como el metano. Cuando lo quemamos, aprovechamos la energía química de sus enlaces para obtener calor; cuando lo transformamos químicamente, aprovechamos sus átomos de carbono e hidrógeno para fabricar productos que nada tienen que ver con la energía, como los fertilizantes nitrogenados que sostienen buena parte de la agricultura mundial.
Su éxito se explica por propiedades que ya viste en Propiedades físicas y químicas: arde con una llama limpia y fácil de regular, casi no deja cenizas ni azufre, llega por tubería sin necesidad de almacenarlo en casa y libera menos CO2 por unidad de energía que el carbón o los derivados del petróleo. A cambio, exige una infraestructura costosa —gasoductos, plantas de GNL, redes de distribución— que estudiaste en Transporte por gasoductos.
¿En qué se usa el gas que consume el mundo?
Si pudiéramos seguir cada metro cúbico de gas que se consume en el planeta, veríamos que la mayor parte termina en centrales eléctricas, seguida por fábricas y edificios. Una fracción menor la consume la propia industria energética (para extraer, procesar, licuar y bombear el gas) y otra se usa como materia prima química.
Los porcentajes cambian según el año, el país y la forma de contabilizar: la Agencia Internacional de Energía (AIE) separa el gas que consume la propia industria energética y el que se usa como materia prima no energética. Como referencia, en Estados Unidos la generación eléctrica representó el 40 % del consumo en 2023, la industria el 32 %, los hogares el 14 %, el comercio el 10 % y el transporte el 4 % (EIA, 2024). En ambas fuentes, «transporte» incluye el gas que consumen las estaciones de compresión de los gasoductos, además de vehículos y barcos.
Ocho grandes usos
Electricidad
El mayor uso: centrales de ciclo combinado y turbinas de respaldo que acompañan a la energía solar y eólica.
Industria
Calor de proceso y vapor para fabricar acero, vidrio, cerámica, cemento, papel, textiles y alimentos.
Fertilizantes y química
Materia prima del hidrógeno, el amoníaco, la urea, el metanol y muchos plásticos.
Hogares
Cocina, agua caliente y calefacción con suministro continuo por tubería, sin cambiar cilindros.
Comercio y servicios
Restaurantes, panaderías, lavanderías, hoteles y hospitales que necesitan calor o vapor todo el día.
Transporte terrestre
Taxis, buses y camiones que funcionan con gas natural comprimido o licuado.
Transporte marítimo
Buques metaneros y cada vez más barcos de carga y cruceros que usan GNL como combustible.
Hidrógeno y gases renovables
Cerca de dos tercios del hidrógeno del mundo se producen hoy con gas natural; el biometano puede usar las mismas redes y equipos.
Generación de electricidad
Más de una quinta parte de la electricidad del mundo se produce con gas natural. Conoce cómo funcionan sus centrales y por qué son clave para acompañar a la energía solar y eólica.
Una central a gas convierte la energía química del combustible en movimiento y luego en electricidad. En una turbina de gas, un compresor aspira y comprime aire; en la cámara de combustión ese aire se mezcla con gas natural y arde a temperaturas de 1.300 a 1.600 °C en las máquinas modernas; los gases calientes se expanden en la turbina, la hacen girar y esta mueve un generador. Es el mismo principio del motor de un avión a reacción, pero anclado al suelo.
Ciclo simple: rápido, pero menos eficiente
En el ciclo simple, los gases salen de la turbina todavía a unos 450–650 °C y se expulsan por la chimenea, de modo que gran parte del calor se pierde: la eficiencia ronda el 33–42 %. A cambio, estas centrales son compactas, relativamente baratas y arrancan muy rápido; las turbinas aeroderivadas, adaptadas de motores de avión, pueden pasar de apagadas a plena carga en pocos minutos. Por eso se usan como centrales de punta, que funcionan solo en las horas de mayor demanda o ante emergencias.
Ciclo combinado: dos turbinas con el mismo combustible
El ciclo combinado aprovecha ese calor sobrante. Los gases de escape atraviesan una caldera de recuperación de calor (HRSG) que produce vapor; el vapor mueve una segunda turbina y otro generador, después se condensa y el agua vuelve a la caldera. Así, alrededor de dos tercios de la electricidad salen de la turbina de gas y un tercio de la de vapor, sin quemar combustible adicional. Las plantas modernas alcanzan eficiencias del 60–64 %, las más altas entre las centrales térmicas, y, en operación real, emiten unos 350–400 g de CO2 por kWh, menos de la mitad que una central de carbón típica.
Cogeneración y trigeneración
La cogeneración produce a la vez electricidad y calor útil —vapor o agua caliente— en el mismo lugar donde se consumen, por ejemplo en una fábrica de papel, un hospital o un campus universitario. Como aprovecha el calor que una central convencional tiraría a la atmósfera, su eficiencia total suele situarse entre el 65 % y el 80 %, y puede acercarse al 90 % en las mejores instalaciones. La trigeneración añade una máquina de absorción que transforma parte de ese calor en frío para climatización, algo útil en hospitales, centros comerciales y aeropuertos de clima cálido.
| Característica | Ciclo simple | Ciclo combinado | Cogeneración |
|---|---|---|---|
| Equipos principales | Turbina de gas y generador | Turbina de gas, caldera de recuperación y turbina de vapor | Turbina o motor a gas con recuperación de calor |
| Eficiencia aprox. | 33–42 % (eléctrica) | 55–64 % (eléctrica) | 65–90 % (electricidad + calor) |
| Tiempo de arranque | Minutos | Desde menos de 1 hora (en caliente) hasta varias horas (en frío) | Según el proceso al que abastece |
| Uso típico | Horas de punta y respaldo | Generación de base e intermedia | Industrias, hospitales, redes de calor |
| CO2 por kWh eléctrico | ≈ 500–650 g | ≈ 350–400 g | Menor si se descuenta el calor aprovechado |
Valores típicos aproximados; dependen del modelo de turbina, la temperatura ambiente y el modo de operación. Fuentes: AIE y literatura técnica de fabricantes de turbinas.
Un socio flexible para la solar y la eólica
La energía solar y la eólica dependen del clima: el sol se oculta al atardecer, justo cuando sube la demanda de los hogares, y el viento cambia de una hora a otra. Las centrales a gas pueden subir y bajar su potencia con rapidez para compensar esas variaciones, igual que las hidroeléctricas con embalse. Esa flexibilidad explica por qué muchos países las consideran un respaldo durante la transición energética, aunque las baterías y la gestión de la demanda empiezan a competir en ese papel, como verás en El gas en la transición energética.
El gas en la electricidad latinoamericana
El peso del gas varía mucho de un país a otro. Donde abundan los ríos, como en Brasil o Colombia, la base es hidroeléctrica y el gas actúa como respaldo en las sequías; donde hay gas propio o acceso a gasoductos, como en México, Argentina o Bolivia, es el principal combustible del sistema.
| País | Participación aprox. | Contexto |
|---|---|---|
| Trinidad y Tobago | ≈ 99 % | Casi toda su electricidad proviene del gas de sus yacimientos marinos. |
| Bolivia | ≈ 65–70 % | Gas propio; hidroeléctricas y renovables aportan el resto. |
| México | ≈ 55–60 % | Ciclos combinados abastecidos en gran parte con gas importado de EE. UU. por gasoducto. |
| Argentina | ≈ 50 % | Las térmicas a gas son la base del sistema; Vaca Muerta aporta cada vez más gas. |
| Perú | ≈ 35–45 % | Gas de Camisea, que alimenta las centrales de Chilca, al sur de Lima. |
| Chile | ≈ 15–20 % | Gas importado como GNL por las terminales de Quintero y Mejillones. |
| Colombia | ≈ 10–20 % | Predomina la hidroelectricidad; el gas sube con fuerza en sequías como El Niño 2023–2024. |
| Brasil | ≈ 5–10 % | Respaldo térmico de un sistema mayoritariamente hidroeléctrico. |
Porcentajes aproximados de la generación anual, elaborados con datos de OLADE, Ember y los operadores nacionales (CAMMESA, COES, XM). Cambian de un año a otro, sobre todo en los países que dependen de las lluvias. Más contexto regional en El gas natural en América Latina.
Usos industriales
La industria es uno de los grandes consumidores de gas natural. Lo usa sobre todo para producir calor: desde el agua caliente de una planta de lácteos hasta los 1.500 °C de un horno de vidrio.
Según la AIE, cerca de dos tercios de la energía que consume la industria mundial se destinan a producir calor. El gas natural cubre buena parte de esa demanda porque puede entregar calor en casi cualquier rango de temperatura y adaptarse a procesos muy distintos. Lo hace de tres maneras principales:
- Calor directo: la llama o los gases calientes entran en contacto con el producto, como en los secaderos de granos o los hornos de cerámica y cemento.
- Vapor: una caldera central produce vapor que se reparte por tuberías para cocinar, esterilizar, secar o mover equipos.
- Hornos de alta temperatura: fusión de vidrio, recalentamiento de acero y tratamientos térmicos de metales.
| Industria | Uso principal del gas | Temperatura aprox. |
|---|---|---|
| Acero | Reducción directa del mineral de hierro, recalentamiento de palanquillas y tratamientos térmicos | 900–1.250 °C |
| Vidrio | Fusión de arena, carbonato de sodio y caliza para fabricar envases, ventanas y fibra de vidrio | 1.500–1.600 °C |
| Cerámica | Cocción de pisos, revestimientos, sanitarios y vajilla en hornos continuos | 1.000–1.250 °C |
| Cemento | Horno rotatorio para producir clínker (también se usan carbón y coque de petróleo) | ≈ 1.450 °C |
| Papel y cartón | Vapor para secar la hoja y cogeneración de electricidad | 100–200 °C |
| Alimentos y bebidas | Hornear, pasteurizar, esterilizar, tostar café y secar granos o leche en polvo | 70–250 °C |
| Textiles | Calentar baños de tintura, secar y fijar telas, quemar las fibras sueltas de la superficie | 60–200 °C |
Rangos orientativos de temperatura de proceso; varían según la tecnología de cada planta.
Acero con gas: una innovación nacida en Monterrey
La siderurgia tradicional usa coque de carbón en altos hornos. La alternativa es la reducción directa: el mineral de hierro se pone en contacto con una mezcla caliente de hidrógeno y monóxido de carbono obtenida al reformar gas natural; esos gases le «roban» el oxígeno al mineral y dejan hierro metálico sólido, llamado hierro de reducción directa o hierro esponja, que luego se funde con chatarra en hornos eléctricos.
La empresa mexicana Hojalata y Lámina (Hylsa) desarrolló en Monterrey el proceso HYL, cuya primera planta industrial arrancó en 1957: fue la primera aplicación comercial exitosa de la reducción directa con gas natural. La tecnología se extendió a otros países con gas abundante de América Latina y Oriente Medio, y hoy despierta nuevo interés porque puede funcionar con proporciones crecientes de hidrógeno, una vía para fabricar acero con menos emisiones.
¿Por qué la industria elige el gas?
Control preciso
La llama se regula al instante y con exactitud, algo vital en procesos como el templado del vidrio o el horneado industrial, donde unos pocos grados cambian la calidad del producto.
Llama limpia
Casi no produce cenizas, hollín ni óxidos de azufre, por lo que puede calentar directamente alimentos, cerámicas o pinturas sin contaminarlos y exige menos limpieza de equipos.
Más eficiencia
Se combina bien con recuperadores de calor y cogeneración, y al reemplazar fueloil o carbón reduce las partículas y el dióxido de azufre que respiran las ciudades industriales.
Materia prima: fertilizantes, hidrógeno y química
El gas natural no solo se quema: también se transforma. De sus moléculas salen el hidrógeno, el amoníaco de los fertilizantes, el metanol y muchos plásticos.
Paso 1: del metano al hidrógeno
El proceso más usado es el reformado de metano con vapor. En tubos llenos de un catalizador de níquel, a unos 700–1.000 °C, el metano reacciona con vapor de agua y forma gas de síntesis, una mezcla de monóxido de carbono e hidrógeno. Luego, en la reacción de desplazamiento, el monóxido reacciona con más vapor y libera hidrógeno adicional y CO2:
CH4 + H2O → CO + 3 H2
CO + H2O → CO2 + H2
Según la AIE, alrededor de dos tercios del hidrógeno del mundo —casi 100 millones de toneladas al año— se obtiene de gas natural, y casi todo se usa en refinerías y en la fabricación de amoníaco y metanol. Si el CO2 del proceso se captura y almacena, se habla de hidrógeno «azul»; si el hidrógeno se produce por electrólisis con electricidad renovable, de hidrógeno «verde» (ver Biometano, hidrógeno y gases renovables).
Paso 2: amoníaco, el puente hacia los alimentos
El hidrógeno se combina con el nitrógeno del aire en el proceso Haber-Bosch, demostrado por Fritz Haber en 1909 e industrializado por Carl Bosch en 1913. Ocurre a unos 400–500 °C y 150–300 bar, con un catalizador de hierro:
N2 + 3 H2 → 2 NH3
El amoníaco es la base de casi todos los fertilizantes nitrogenados: la urea (que se fabrica uniendo amoníaco con el CO2 del propio proceso), el nitrato y el sulfato de amonio. Las plantas necesitan nitrógeno para formar proteínas y clorofila, pero no pueden aprovechar directamente el que abunda en el aire. Se estima que los fertilizantes nitrogenados sintéticos permiten alimentar a cerca de la mitad de la población mundial (Erisman y colaboradores, Nature Geoscience, 2008).
Metanol, plásticos, combustibles sintéticos y helio
El gas de síntesis también se convierte en metanol (CH3OH), un alcohol con el que se fabrican resinas para tableros de madera, ácido acético, solventes y, cada vez más, combustible para barcos; su producción mundial es del orden de 100 millones de toneladas al año. El etano que acompaña al metano se separa en las plantas de procesamiento (ver Procesamiento y tratamiento) y se «craquea» con vapor a unos 800–850 °C para obtener etileno, la molécula base del polietileno de envases, tuberías y películas agrícolas; en México funciona un gran complejo de este tipo en la zona de Coatzacoalcos, Veracruz.
Con la síntesis de Fischer-Tropsch, inventada en Alemania en la década de 1920, el proceso GTL convierte el gas en diésel, queroseno y ceras muy puras; existen grandes plantas en Qatar, Malasia, Sudáfrica y Nigeria, aunque su alto costo limita su expansión. Por último, algunos yacimientos contienen pequeñas cantidades de helio que se separan por enfriamiento extremo: es la principal fuente comercial de este elemento, indispensable para los imanes de las resonancias magnéticas y la fabricación de semiconductores.
| Producto | Cómo se obtiene | Usos principales |
|---|---|---|
| Hidrógeno (H2) | Reformado con vapor | Refinerías (eliminar azufre de combustibles), amoníaco, metanol |
| Amoníaco (NH3) | Haber-Bosch | Fertilizantes, refrigeración industrial, fibras sintéticas |
| Urea | Amoníaco + CO2 | Fertilizante sólido más usado del mundo; urea automotriz para reducir NOx en motores diésel |
| Metanol | Gas de síntesis | Resinas, adhesivos, solventes, ácido acético, combustibles |
| Etileno y polietileno | Craqueo del etano | Envases, bolsas, tuberías, películas para invernaderos |
| Combustibles GTL | Fischer-Tropsch | Diésel y queroseno sintéticos, ceras, lubricantes |
| Helio | Separación criogénica | Resonancia magnética, electrónica, investigación científica |
En el hogar y el comercio
En millones de hogares latinoamericanos el gas natural llega por tubería hasta la cocina y el calentador. Entender cómo funcionan los artefactos ayuda a usarlos con más seguridad y menos gasto.
El gas domiciliario circula por la red a baja presión, pasa por un regulador y por un medidor que registra el volumen consumido en metros cúbicos, y llega a cada artefacto por una tubería fija (ver Distribución hasta tu hogar). La potencia de un artefacto indica cuánta energía usa por unidad de tiempo: un quemador de 2 kW encendido durante una hora consume 2 kWh, es decir, unos 0,19 m³ de gas.
Cocina y horno
Cada quemador consume entre 1 y 3 kW según su tamaño. Muchos modelos incluyen válvulas de seguridad que cortan el gas si la llama se apaga. La llama correcta es azul y estable.
Calentador de paso
Calienta el agua solo mientras circula, con potencias de unos 15–25 kW para caudales de 10–13 litros por minuto. No gasta energía en mantener agua caliente almacenada.
Calentador de acumulación
Un tanque aislado de 40 a 150 litros con un quemador más pequeño que el de un calentador de paso (de unos 4 kW en los depósitos chicos a unos 10 kW en los grandes). Es útil cuando se usan varias duchas a la vez, pero pierde algo de calor por las paredes del tanque.
Calefacción
Calefactores de ambiente y calderas para radiadores o piso radiante, comunes en el Cono Sur y en ciudades altas de los Andes. Los modelos de cámara estanca toman el aire de combustión del exterior.
Secadora de ropa
Usa un quemador de unos 5–7 kW para calentar el aire del tambor. Donde el gas cuesta menos que la electricidad por unidad de energía, su operación suele resultar más económica.
Climatización por absorción
Equipos que producen frío a partir de calor mediante un ciclo de absorción (agua y bromuro de litio, o amoníaco y agua). Se usan sobre todo en hoteles, hospitales y edificios comerciales.
Comercio y servicios
Muchos negocios dependen del gas porque necesitan calor intenso durante muchas horas al día y valoran el suministro continuo:
- Restaurantes y panaderías: cocinas industriales, hornos de pan y freidoras que requieren calor rápido y regulable.
- Lavanderías y tintorerías: agua caliente, secadoras de gran capacidad y planchas de vapor.
- Hospitales y hoteles: vapor para esterilizar, lavandería, cocinas, agua caliente sanitaria y, a veces, cogeneración.
- Piscinas, gimnasios y pequeñas industrias: calentamiento de agua y procesos térmicos a escala mediana.
Calcula tu consumo aproximado
Indica cuántas horas al día funciona cada artefacto a plena potencia (por ejemplo, 30 minutos = 0,5). En el calentador de acumulación cuenta solo el tiempo que el quemador está encendido, no las horas que tienes agua caliente. Deja en 0 los artefactos que no tienes.
🏠 Estima tu consumo de gas natural
Estimación educativa: supone ≈ 10,7 kWh por m³ y potencias típicas; tu factura real depende de tus equipos, hábitos, clima y tarifa (que suele incluir cargos fijos e impuestos).
Con los valores iniciales (cocina 1,5 h, horno 15 minutos y calentador de paso 30 minutos al día) el resultado ronda los 38–39 m³ al mes. Como referencia, en Colombia el «consumo de subsistencia» de gas natural, que sirve de base para los subsidios a los hogares de menores ingresos, es de 20 m³ al mes, mientras que en climas fríos la calefacción puede multiplicar el consumo de invierno.
Ventajas y precauciones
Ventajas
- Suministro continuo: no hay que comprar, cargar ni cambiar cilindros.
- Es más ligero que el aire: si escapa, tiende a subir y dispersarse, aunque en un espacio cerrado una fuga sigue siendo peligrosa (ver Gas natural y GLP en casa).
- Su costo por unidad de energía suele ser menor que el del GLP o la electricidad, aunque depende de las tarifas de cada país.
Precauciones
- No tapes las rejillas de ventilación: los artefactos necesitan aire para quemar bien el gas (ver Monóxido de carbono).
- No uses el horno ni la estufa para calentar la vivienda.
- No instales, muevas ni conectes artefactos por tu cuenta; ante olor a gas, sigue estos pasos.
Consejos para gastar menos gas
- Tapa las ollas: el agua hierve antes y necesitas menos tiempo de llama.
- Ajusta la llama al tamaño de la olla: si sobresale por los lados, calientas el aire de la cocina, no la comida.
- Usa olla a presión para legumbres y carnes; reduce mucho el tiempo de cocción.
- Acorta las duchas: en muchos hogares el agua caliente es el mayor consumo de gas.
- Pide una revisión periódica a un técnico certificado: un artefacto bien regulado consume menos y es más seguro (ver Mantenimiento y buenas prácticas).
El gas como combustible vehicular
El gas también mueve taxis, buses, camiones y barcos. América Latina es una de las regiones del mundo con más vehículos a gas natural.
Hay tres formas principales de usar gases combustibles en el transporte: comprimir el gas natural, licuarlo o emplear gas licuado de petróleo, que es otra mezcla distinta, de propano y butano (ver Gas natural, GLP, biogás y otros gases combustibles). Explora cada una:
El GNV es gas natural comprimido (GNC) a 200–250 bar en estaciones de servicio y almacenado en cilindros de acero o de materiales compuestos, diseñados y probados para resistir presiones muy superiores a las de trabajo. Un motor de gasolina convertido puede funcionar con ambos combustibles gracias a un equipo que reduce la presión y dosifica el gas; también existen vehículos de fábrica, dedicados o bicombustible, con garantía del fabricante.
La conversión solo puede hacerla un taller habilitado por la autoridad, y las normas de cada país exigen revisiones periódicas del equipo y pruebas de los cilindros, que tienen fecha de vencimiento. Es muy usado por taxis, vehículos de reparto y buses urbanos porque recorren muchos kilómetros al día.
Para camiones de larga distancia y barcos, el gas se lleva licuado a −162 °C en tanques criogénicos aislados. Así cabe unas 2,5 veces más energía por litro que en el GNC, lo que da más autonomía; a cambio, los tanques y las estaciones son más costosos (ver Gas natural licuado).
En el mar, el GNL ganó terreno desde 2020, cuando la Organización Marítima Internacional limitó el azufre del combustible de los barcos al 0,5 %: el GNL casi no contiene azufre. Los propios buques metaneros aprovechan como combustible parte del gas que se evapora de su carga.
El autogás es gas licuado de petróleo (GLP) almacenado como líquido en un tanque a unos 5–10 bar (según la temperatura y la mezcla). Es un combustible distinto del gas natural y más pesado que el aire, por lo que sus normas de instalación, ventilación y estacionamiento son diferentes (ver Gas natural y GLP en casa).
Es popular en países como Turquía, Corea del Sur, Polonia e Italia. En América Latina tiene presencia en Perú, México, Chile y, sobre todo, República Dominicana, mientras que en Brasil la ley restringe su uso en automóviles.
América Latina, potencia del GNV
Argentina fue pionera: impulsó el GNC desde la década de 1980 y llegó a tener uno de los parques más grandes del mundo. Colombia y Perú lo masificaron en las décadas de 2000 y 2010, Brasil supera el millón de vehículos registrados —concentrados en Río de Janeiro y São Paulo— y Bolivia acumula más de 200.000 conversiones con su programa estatal.
Las cifras de parque cuentan vehículos habilitados, activos o convertidos según el criterio de cada país, por lo que no son del todo comparables. En Argentina, las estadísticas de GNC que publicaba el ENARGAS las publica hoy el ENReGE, el nuevo ente regulador que asumió sus funciones. Bolivia: Entidad Ejecutora de Conversión a GNV (2025).
| Aspecto | GNV | GLP | Gasolina | Diésel | Eléctrico |
|---|---|---|---|---|---|
| Almacenamiento | Gas a 200–250 bar | Líquido a ≈ 5–10 bar | Líquido | Líquido | Baterías |
| Autonomía | Media-baja | Media | Alta | Muy alta | Variable según batería |
| Partículas en el escape | Muy bajas | Muy bajas | Bajas | Altas sin filtro moderno | Ninguna |
| CO2 del escape por unidad de energía | El más bajo de los fósiles | Bajo-medio | Medio | Medio-alto | Cero (depende de cómo se genere la electricidad) |
| Estaciones en América Latina | Amplias en Argentina, Colombia, Perú, Brasil y Bolivia | Según el país | Universales | Universales | En crecimiento, sobre todo en ciudades |
Ventajas del GNV
- Menor costo por kilómetro donde el gas es más barato que la gasolina (depende de precios e impuestos locales).
- Menos partículas y alrededor de un 20 % menos de CO2 en el escape que la gasolina por unidad de energía.
- Combustión limpia que deja menos depósitos en el motor.
Desventajas del GNV
- Pérdida de potencia perceptible en motores convertidos y menor autonomía.
- Los cilindros pesan y ocupan espacio, a menudo en el maletero.
- Estaciones desiguales entre regiones; el metano que escapa sin quemar contribuye al calentamiento (ver Impacto ambiental).
Comparativa de combustibles
¿Cuánta energía guarda cada combustible y cuánto CO2 libera al quemarse? Comparar con números ayuda a entender por qué el gas natural ocupa un lugar intermedio entre el carbón y las fuentes sin emisiones.
El poder calorífico es la energía que libera un combustible al quemarse por completo. Para comparar sólidos, líquidos y gases se usa la energía por unidad de masa (MJ/kg); en el gas de red también es habitual expresarla por volumen (MJ/m³ o kWh/m³).
Poder calorífico superior e inferior
Al quemarse, el hidrógeno del combustible forma vapor de agua. Si ese vapor se condensa y se aprovecha su calor, se obtiene el poder calorífico superior (PCS); si escapa por la chimenea sin condensarse, se habla del poder calorífico inferior (PCI). Como el metano es muy rico en hidrógeno, la diferencia es grande: su PCS (≈ 55,5 MJ/kg) es un 11 % mayor que su PCI (≈ 50 MJ/kg), frente a un 6–7 % en la gasolina o el diésel. Las calderas «de condensación» recuperan parte de esa energía extra. Ojo: las facturas de gas suelen basarse en el PCS, mientras que muchas estadísticas internacionales usan el PCI.
| Combustible | PCI aprox. (MJ/kg) | kg CO2 por GJ | kg CO2 por kg quemado |
|---|---|---|---|
| Gas natural (comercial) | 48,0 | 56,1 | ≈ 2,7 |
| GLP (propano y butano) | 47,3 | 63,1 | ≈ 3,0 |
| Gasolina | 44,3 | 69,3 | ≈ 3,1 |
| Diésel | 43,0 | 74,1 | ≈ 3,2 |
| Carbón bituminoso | 25,8 | 94,6 | ≈ 2,4 |
| Leña seca | 15,6 | 112* | ≈ 1,7* |
Valores por defecto de las Directrices del IPCC de 2006 (vol. 2, cap. 1), referidos al PCI; la última columna resulta de multiplicar las dos anteriores. El gas natural comercial rinde algo menos por kilogramo que el metano puro (≈ 50 MJ/kg) porque contiene N2, CO2 y otros componentes. *El CO2 de la leña es biogénico: si el bosque se regenera, vuelve a absorberse; si hay deforestación, sí aumenta el CO2 de la atmósfera. La leña húmeda rinde bastante menos energía.
Fíjate en la última columna: por kilogramo quemado, el carbón emite menos CO2 que el gas, pero como cada kilogramo de carbón aporta apenas la mitad de energía, por cada unidad de energía emite casi un 70 % más. Por eso las comparaciones serias se hacen por unidad de energía. La razón está en la química: el metano tiene cuatro átomos de hidrógeno por cada átomo de carbono, y buena parte de su energía proviene de formar agua, no CO2.
Conversor de unidades de energía
Las facturas y los mercados usan unidades distintas: en América Latina el gas domiciliario suele facturarse en metros cúbicos, el mercado internacional cotiza en dólares por millón de BTU (MMBtu) y la electricidad se mide en kWh. Con un poder calorífico de 38,6 MJ/m³, 1 m³ de gas equivale a unos 10,7 kWh o 9.220 kcal, y 1 MMBtu, a unos 27,3 m³. Pruébalo tú:
🧮 Conversor de unidades de energía
Supuestos: poder calorífico superior típico del gas de red ≈ 38,6 MJ/m³ (≈ 1.037 BTU/ft³). El valor real varía según el país y la composición del gas; consulta el que figura en tu factura.
Gas natural y GLP en casa: diferencias clave
No todos los gases domésticos se comportan igual. Saber cuál usas en casa te indica hacia dónde iría una fuga, cómo ventilar y dónde conviene ubicar un detector.
En los hogares de América Latina conviven dos gases combustibles. El gas natural, compuesto sobre todo por metano, llega de forma continua por la red de tuberías de la empresa distribuidora (lo viste en Distribución hasta tu hogar). El GLP, una mezcla de propano y butano, se vende envasado en cilindros que cada país llama a su manera: balón en Perú y Chile, garrafa en Argentina, pipeta o cilindro en Colombia, bombona en Venezuela, tanque o cilindro en México. Sus diferencias químicas se explican en Gas natural, GLP, biogás y otros gases combustibles; aquí nos centramos en lo que importa para tu seguridad al usar los aparatos o artefactos de gas de tu casa: estufa, horno, calentador de agua o calefactor.
La clave es la densidad relativa al aire. El gas natural pesa alrededor de 0,6 veces lo que el aire, así que una fuga tiende a subir y a acumularse en la parte alta de la habitación. El propano (≈ 1,5) y el butano (≈ 2,0) son más pesados: una fuga de GLP baja, se extiende a ras del suelo y puede quedarse en rincones, sótanos o desagües aunque no se perciba a la altura de la nariz.
Una fuga de gas natural sube
Al ser más liviano que el aire, el gas que escapa asciende y forma una capa bajo el techo antes de dispersarse. Por eso las aberturas altas ayudan a que salga y los detectores para este gas se colocan en la parte superior de la pared.
- Detector orientativamente a 20–30 cm del techo y a 1–4 m del aparato, según las indicaciones del fabricante y la normativa local.
- Rejilla inferior: aporta el aire que necesitan los quemadores para una combustión completa.
- Rejilla o abertura superior: ayuda a evacuar gases; su tamaño y ubicación los fija la normativa de cada país.
Una fuga de GLP baja
El GLP es entre 1,5 y 2 veces más pesado que el aire. Si escapa, desciende como si fuera un líquido invisible y se acumula en el suelo, bajo los muebles, en sótanos, fosos o desagües, donde puede tardar en disiparse.
- Detector orientativamente a 10–30 cm del suelo y a 1–4 m del aparato, según las indicaciones del fabricante y la normativa local.
- La ventilación a ras del suelo es la que permite que una fuga salga: no la obstruyas con muebles ni alfombras.
- Los cilindros van en el exterior o en un lugar ventilado, nunca en sótanos ni por debajo del nivel del terreno.
Comparación rápida para la seguridad del hogar
| Aspecto | Gas natural | GLP (propano/butano) |
|---|---|---|
| Suministro | Continuo, por red de tuberías y con medidor individual | Envasado en cilindros o en tanques estacionarios; en algunos edificios, por red |
| Presión en los aparatos | Baja, del orden de 17–23 mbar (≈ 0,02 bar), según el país | Varios bares dentro del cilindro; el regulador la reduce a unos 27–37 mbar |
| Densidad relativa (aire = 1) | ≈ 0,6 (más liviano) | ≈ 1,5 (propano) · ≈ 2,0 (butano) |
| Rango inflamable en aire | ≈ 5–15 % en volumen | ≈ 2,1–9,5 % (propano) · ≈ 1,8–8,4 % (butano) |
| Odorizante | Mercaptanos (p. ej., terbutilmercaptano) o tetrahidrotiofeno | Etilmercaptano u otros compuestos azufrados |
| Almacenamiento en casa | No se almacena: llega cuando lo usas | Líquido a presión en el cilindro; se evapora al abrir la válvula |
| Dónde se acumula una fuga | Parte alta: techo y espacios superiores | Parte baja: suelo, sótanos, fosos y desagües |
| Ubicación orientativa del detector | A 20–30 cm del techo, a 1–4 m del aparato | A 10–30 cm del suelo, a 1–4 m del aparato |
Valores típicos y orientativos. Las presiones de suministro dependen de la normativa de cada país; las distancias de los detectores provienen de guías de instalación basadas en la norma europea EN 50244. Sigue siempre el manual del fabricante y la normativa local.
Cómo detectar una fuga de gas
Tus sentidos son la primera alarma y un detector certificado es la segunda. Conocer las señales te permite reaccionar a tiempo y sin pánico.
El gas natural y el GLP son inodoros por naturaleza. Para que una fuga se note, las empresas les añaden un odorizante con compuestos de azufre que el olfato humano percibe en cantidades minúsculas (lo viste en Propiedades físicas y químicas). Las normas buscan que el gas se huela mucho antes de ser peligroso: en Estados Unidos, por ejemplo, la regulación federal exige que el gas natural sea detectable por olor cuando alcanza una quinta parte de su límite inferior de inflamabilidad, es decir, alrededor del 1 % de gas en el aire.
Señales de alerta
Olor a huevo podrido o a col
Es el olor del odorizante. Puede ser leve junto a una conexión o intenso en toda la habitación; en ambos casos merece atención.
Silbido o siseo
Un sonido continuo cerca de una tubería, el medidor, el regulador o una conexión puede indicar gas escapando a presión.
Burbujas en charcos o tierra húmeda
Burbujeo constante en agua estancada, barro o jardines puede delatar una fuga en una tubería enterrada.
Vegetación seca sin motivo
Una franja de pasto o plantas marchitas sobre el trazado de una tubería enterrada puede deberse a gas que desplaza el oxígeno del suelo.
Llama anormal
Una llama amarilla, inestable o que se apaga sola indica un problema de combustión. Aprende a leerla en Monóxido de carbono.
Consumo inusual
Una factura mucho más alta sin cambios en tus hábitos, o un medidor que avanza con todo apagado, justifican una consulta a tu distribuidora.
Comprobaciones sencillas: solo observar
Olor leve junto a una conexión
Si notas un olor leve cerca de una conexión accesible, como la unión de la manguera con la llave, no la toques ni intentes localizar el escape: no apliques ningún producto y no muevas, aprietes ni desarmes nada. Cierra la llave de paso si es seguro, ventila y llama a tu distribuidora o a un técnico certificado: ellos comprueban la hermeticidad con equipos y soluciones detectoras adecuadas.
El medidor con todo apagado
Apaga todos los aparatos de gas sin cerrar la llave general y observa el medidor durante unos minutos. Si los números o el indicador de prueba siguen avanzando, puede haber una fuga en la instalación (ten en cuenta que los pilotos encendidos consumen un poco). No abras, golpees ni manipules el medidor: informa a la distribuidora.
Detectores de gas certificados
- Elige un detector certificado según una norma reconocida (por ejemplo, EN 50194-1 en Europa o UL 1484 en Estados Unidos, o la certificación que exija tu país) y apto para tu gas: metano (gas natural) o GLP. Algunos modelos detectan ambos.
- Ubícalo según el manual: arriba para gas natural, abajo para GLP, a 1–4 m del aparato. Nunca dentro de armarios, detrás de cortinas, justo encima de la estufa ni bajo la campana extractora.
- Mantenlo: usa el botón de prueba con la frecuencia que indique el fabricante, límpialo de polvo sin mojarlo y evita aerosoles, pinturas o limpiadores junto al sensor, que pueden dañarlo o provocar falsas alarmas.
- Reemplázalo al llegar a su fecha de vencimiento: los sensores domésticos de gas combustible suelen durar entre 5 y 10 años, según el modelo y la tecnología del sensor. La fecha de reemplazo suele figurar en la etiqueta.
- Los modelos que se conectan a electroválvulas o a la instalación de gas deben instalarlos técnicos certificados.
Fuentes: Código de Regulaciones Federales de EE. UU., 49 CFR 192.625 (odorización); normas EN 50194-1, EN 50244 y UL 1484 sobre detectores domésticos; manuales de fabricantes.
Síntomas de exposición a concentraciones altas
El gas natural y el GLP no son venenos como el monóxido de carbono, pero en concentraciones altas desplazan el oxígeno del aire. Pueden causar dolor de cabeza, mareo, náuseas, cansancio, irritabilidad y dificultad para respirar, y en casos extremos pérdida del conocimiento. Si alguien presenta estos síntomas donde huele a gas, lo primero es salir al aire libre y pedir ayuda médica. Recuerda que el riesgo principal de una fuga es que la mezcla encuentre una chispa o una llama.
Lo que NUNCA debes hacer si sospechas una fuga
- Buscar la fuga con fósforos, encendedores, velas o cualquier llama.
- Encender o apagar luces, timbres, extractores o electrodomésticos, ni desenchufar aparatos.
- Usar el teléfono, fijo o móvil, dentro de la zona donde huele a gas.
- Fumar, encender un vehículo o usar herramientas eléctricas cerca.
- Intentar tapar la fuga con cinta, pegamento o apretando conexiones.
- Desconectar un detector porque «suena demasiado» o ignorar el olor esperando que se pase.
Qué hacer ante una fuga
Ocho pasos para actuar con calma: evitar cualquier chispa, dejar salir el gas, ponerse a salvo y avisar a quien corresponde.
Estos pasos resumen las recomendaciones habituales de distribuidoras, cuerpos de bomberos y autoridades de la región. El objetivo es que la mezcla de gas y aire no encuentre ninguna fuente de ignición mientras se dispersa. Si el olor es muy fuerte o escuchas un siseo, no te detengas en los pasos intermedios: tu prioridad es salir.
-
No acciones interruptores ni aparatos, y no enciendas llamas
No enciendas ni apagues luces, timbres, extractores o electrodomésticos, y no desconectes enchufes: al accionarlos puede saltar una pequeña chispa capaz de encender la mezcla. Tampoco uses fósforos, encendedores ni cigarrillos.
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Apaga las llamas abiertas
Si hay un quemador, una vela o un cigarrillo encendidos, apágalos sin generar chispas: cierra la perilla del aparato, sopla la vela o apaga el cigarrillo con agua.
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Cierra la llave de paso, si es seguro
Cierra la llave general junto al medidor o la válvula del cilindro de GLP solo si está a mano y puedes hacerlo sin exponerte. En las llaves de cuarto de vuelta, el paso queda cerrado cuando la palanca está perpendicular a la tubería. No fuerces ni manipules ninguna otra pieza.
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Ventila abriendo puertas y ventanas
Abre todo lo que puedas para crear corriente de aire. Con GLP, abre sobre todo las puertas y aberturas a ras del suelo, que es donde se acumula. No uses ventiladores ni extractores eléctricos.
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Evacua a todas las personas y mascotas
Sal sin demora y sin usar el ascensor, cuyos motores y contactos pueden generar chispas: baja por las escaleras. Ayuda a niños, personas mayores o con movilidad reducida, y no te detengas a recoger objetos.
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Llama desde fuera y a distancia
Ya en la calle y lejos del lugar, llama a la línea de emergencias 24 h de tu distribuidora o al número de emergencias de tu país. Indica la dirección, si el olor está dentro o fuera de la vivienda y si alguien tiene síntomas.
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No regreses hasta que lo autoricen
Espera a que los técnicos de la distribuidora o los bomberos confirmen que el lugar es seguro. No vuelvas a abrir la llave de paso por tu cuenta: ellos decidirán cuándo y cómo restablecer el servicio.
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Repara solo con técnicos certificados
La reparación, el cambio de piezas y la prueba de hermeticidad corresponden a instaladores certificados o a la propia distribuidora. Pide un comprobante del trabajo y no uses el aparato afectado hasta que te lo autoricen.
Si el olor viene de la calle o de un vecino
Olor en la calle o en una obra
Aléjate del punto donde el olor es más intenso y, si puedes, colócate del lado desde donde sopla el viento, para que el gas no vaya hacia ti. No fumes ni enciendas vehículos o motores cerca, y avisa a la distribuidora o a emergencias desde una distancia segura. Si una excavación dañó una tubería, no te acerques: los equipos de la distribuidora se encargarán de cortar el suministro.
Olor en el pasillo o en casa de un vecino
No uses el timbre eléctrico: golpea la puerta con los nudillos. Si nadie responde y el olor persiste, llama a emergencias y a la distribuidora desde fuera del edificio y avisa a la administración o a la portería. No fuerces puertas ni ventanas: deja esa decisión a los bomberos.
Números de emergencia por país
| País | Emergencias | Bomberos | Otras líneas útiles |
|---|---|---|---|
| Argentina | 911 | 100 | 101 Policía donde no hay 911; 107 emergencias médicas; la cobertura del 911 depende de cada provincia |
| Bolivia | 110 (Policía) | 119 | 118 ambulancias |
| Brasil | 190 (Policía Militar) | 193 | 192 SAMU; el 193 atiende también fugas de gas |
| Chile | 133 (Carabineros) | 132 | 131 SAMU |
| Colombia | 123 | 119 | 164: línea de emergencias de gas natural en muchas ciudades |
| Costa Rica | 911 | Vía 911 | — |
| Ecuador | 911 | Vía 911 | Servicio integrado ECU 911 |
| El Salvador | 911 | 913 | 132 emergencias médicas |
| España | 112 | Vía 112 | — |
| Estados Unidos | 911 | Vía 911 | — |
| Guatemala | 110 (Policía) | 122 · 123 | 122 Bomberos Voluntarios; 123 Bomberos Municipales; 125 Cruz Roja |
| Honduras | 911 | 198 | — |
| México | 911 | Vía 911 | — |
| Nicaragua | 118 (Policía) | 115 | 128 Cruz Roja |
| Panamá | 911 | 103 | 104 Policía |
| Paraguay | 911 | 132 | — |
| Perú | 105 (Policía) | 116 | 106 SAMU; el 116 atiende fugas de gas; el 911 está en fase de prueba en algunos distritos de Lima y Callao (2026) |
| República Dominicana | 911 | Vía 911 | Cubre alrededor del 95 % de la población (julio de 2026) y sigue en expansión |
| Uruguay | 911 | 104 | — |
| Venezuela | 911 | Vía 911 | Servicio VEN 911 |
Fuentes: organismos oficiales y medios de cada país, consultados en octubre de 2026. Los números pueden cambiar y la cobertura puede variar dentro de un mismo país. Además, cada empresa distribuidora de gas tiene su propia línea de emergencias que atiende las 24 horas; la encontrarás en tu factura.
Monóxido de carbono: el peligro invisible
El monóxido de carbono (CO) no se ve, no huele y no irrita. Aparece cuando un aparato quema mal, así que la prevención está en la buena combustión, la ventilación y un detector.
El CO es un gas incoloro, inodoro e insípido que se forma por combustión incompleta: cuando el gas natural, el GLP, la leña, el carbón, el queroseno o la gasolina queman sin oxígeno suficiente. Con aire de sobra, el metano se transforma en dióxido de carbono y agua (lo viste en Propiedades físicas y químicas); con poco aire, parte del carbono queda como monóxido:
2 CH4 + 3 O2 → 2 CO + 4 H2O
Al respirarlo, el CO se une a la hemoglobina de la sangre unas 200 a 250 veces más fuerte que el oxígeno y forma carboxihemoglobina, que impide que el oxígeno llegue al cerebro y al corazón. Por eso puede intoxicar sin aviso, incluso mientras se duerme. Un aparato bien instalado, bien regulado y con buena ventilación no genera CO en cantidades peligrosas: el problema surge cuando falla alguna de esas condiciones.
Fuentes habituales en el hogar
- Calentadores de agua (calefones, termas o boilers) y calderas con el ducto obstruido o instalados en baños y espacios sin ventilación.
- Estufas, calefactores y hornos de gas mal regulados, y también chimeneas, salamandras y estufas de leña.
- Braseros de carbón o leña encendidos dentro de habitaciones cerradas.
- Generadores eléctricos portátiles, motobombas y herramientas a motor usados en interiores o junto a ventanas, y vehículos encendidos en garajes cerrados, aunque la puerta esté entreabierta.
Síntomas según la gravedad
| Gravedad | Síntomas frecuentes | Ten en cuenta |
|---|---|---|
| Leve | Dolor de cabeza sordo, mareo, náuseas, cansancio | Se confunde fácilmente con gripe, resfriado o intoxicación alimentaria |
| Moderada | Dolor de cabeza intenso, vómitos, confusión, visión borrosa, somnolencia, taquicardia, falta de aire | El juicio se altera: la persona puede no darse cuenta del peligro |
| Grave | Desmayo, convulsiones, dolor en el pecho, pérdida de conciencia, coma | Emergencia médica: puede ser mortal o dejar secuelas neurológicas y cardíacas |
Sospecha del CO si varias personas o mascotas de la casa se sienten mal a la vez, si los síntomas mejoran al salir y empeoran al volver, o si aparecen al usar un aparato concreto. Corren más riesgo los bebés y niños pequeños, las embarazadas (el feto es especialmente sensible), las personas mayores, quienes tienen enfermedades cardíacas o respiratorias, y quien está dormido o bajo los efectos del alcohol, porque no percibe los síntomas.
Fuentes: Manual MSD (versión para el público general); Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.; Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Fuga de gas o monóxido de carbono?
| Aspecto | Fuga de gas | Monóxido de carbono |
|---|---|---|
| Origen | Gas sin quemar que escapa de tuberías, conexiones o aparatos | Gas producido por una combustión incompleta |
| ¿Se huele? | Sí, gracias al odorizante | No: es inodoro |
| Riesgo principal | Incendio o explosión; asfixia en concentraciones muy altas | Intoxicación, a veces con síntomas poco evidentes |
| Cómo se detecta | Olfato y detector de gas combustible | Solo con un detector de CO: un detector de gas no lo detecta, salvo que sea combinado |
Aprende a leer el color de la llama
Correcta Una llama azul, firme y silenciosa, con un cono interior más intenso, indica que el gas se mezcla con suficiente aire y se quema por completo: máxima eficiencia y mínima producción de CO.
Qué hacer: mantén limpias las parrillas y tapas de los quemadores según el manual y respeta la revisión periódica. Destellos naranjas breves por polvo, salpicaduras o sal al cocinar no indican un problema si desaparecen enseguida.
Revisión necesaria Una llama amarilla o anaranjada de forma persistente, alta y ondulante, señala que falta aire en la combustión: quemadores sucios u obstruidos, mala regulación, ventilación insuficiente o un aparato no adaptado a tu tipo de gas. Es la señal típica de combustión incompleta y de posible producción de CO.
Qué hacer: apaga el aparato, ventila y no lo uses hasta que lo revise un técnico certificado. No intentes ajustar el aire, los inyectores ni la presión por tu cuenta.
Revisión necesaria Manchas negras en ollas, paredes o techo, alrededor del calentador o de su ducto, vidrios empañados o un olor a quemado distinto al de la comida indican combustión incompleta repetida o una mala evacuación de los gases.
Qué hacer: deja de usar el aparato, ventila, comprueba que tu detector de CO funciona y pide una revisión técnica que incluya el ducto de evacuación.
Atención Una llama que se separa del quemador y «flota», hace ruido, parpadea o se apaga sola puede deberse a una presión o una mezcla incorrectas, a corrientes de aire o a un quemador dañado. Si se apaga y el aparato no tiene válvula de seguridad, el gas sigue saliendo sin quemarse.
Qué hacer: cierra la perilla, ventila y espera a que no haya olor antes de volver a encender. Si se repite, llama a un técnico certificado o a tu distribuidora.
Prevención
- Mantén ventilación permanente donde haya aparatos de combustión y los ductos de evacuación despejados.
- Instala detectores de CO certificados (por ejemplo, según EN 50291 o UL 2034) cerca de los dormitorios y de los aparatos, siguiendo el manual; suelen durar de 7 a 10 años, según el modelo.
- Programa una revisión anual de calentadores, calderas, estufas de calefacción y chimeneas con un técnico certificado.
- Nunca uses el horno ni las hornillas de la cocina para calentar la casa.
- Nunca uses generadores, braseros ni estufas sin salida de humos dentro de casa, en el garaje o cerca de ventanas.
- No dejes un vehículo encendido en un garaje cerrado, ni siquiera con la puerta entreabierta.
Checklist interactivo: hogar seguro
Recorre tu casa con esta lista de 24 puntos y descubre qué tienes bajo control y qué conviene revisar con un técnico.
Los puntos están agrupados en cinco áreas. Marca los que ya cumples: la barra muestra tu avance y al final verás un resumen. Si aceptas las cookies de preferencias, tu progreso se guarda solo en tu navegador; si no, se pierde al cerrar o recargar la página. También puedes imprimir la lista para revisarla en familia.
Mantenimiento y buenas prácticas
Revisiones a tiempo, piezas en buen estado y unos pocos hábitos son la mejor prevención. Esto es lo que te corresponde a ti y lo que siempre debe hacer un profesional.
Muchos países exigen una revisión técnica periódica de las instalaciones domésticas de gas. En Colombia, la regulación de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Resolución CREG 059 de 2012) fija una revisión cada 5 años, que el usuario puede contratar con un organismo de inspección acreditado. En España, el Real Decreto 919/2006 establece una inspección cada 5 años, a cargo de la distribuidora o de una empresa instaladora habilitada. En otros países las reglas varían: pregunta a tu distribuidora qué exige la normativa local y guarda siempre el certificado.
| Frecuencia | Qué revisar | Quién |
|---|---|---|
| Cada uso | Color y estabilidad de la llama; perillas cerradas al terminar | Tú |
| Cada mes | Prueba de los detectores (o la frecuencia que indique el manual); rejillas despejadas | Tú |
| Cada 6 meses | Estado visible de mangueras, conectores y reguladores: grietas, dobleces y fecha de vigencia | Tú observas; el reemplazo lo hace un técnico |
| Cada año | Mantenimiento de calentadores, calderas, calefactores, chimeneas y ductos de evacuación | Técnico certificado |
| Cada 5 años (según el país) | Revisión periódica reglamentaria de toda la instalación | Organismo o empresa autorizada |
| Al vencer | Reemplazo de detectores, mangueras, conectores y reguladores | Técnico o distribuidor autorizado; los detectores enchufables, tú según el manual |
Fuentes: CREG, Resolución 059 de 2012 (Colombia); Real Decreto 919/2006 (España). Calendario orientativo: prevalecen las indicaciones de los fabricantes y la normativa de tu país.
Mangueras, conectores y reguladores
Las mangueras de elastómero se degradan con el calor, la luz y el paso del tiempo: muchas llevan impresa su fecha de vencimiento (con frecuencia, unos 5 años desde su fabricación, según la norma de cada país) y deben reemplazarse al llegar a ella, o antes si se agrietan, se endurecen o se deforman. Nunca deben pasar por detrás del horno ni cerca de superficies calientes, ni quedar tensas, dobladas o aplastadas. El regulador de un cilindro de GLP debe estar certificado para ese gas; si silba, huele a gas o la llama cambia, no lo desarmes: pide que lo revise o reemplace un técnico o el distribuidor autorizado.
Cuidado de los cilindros de GLP
- Siempre en posición vertical, con la válvula hacia arriba, tanto en uso como almacenados.
- En el exterior o en un lugar bien ventilado, lejos del calor, del sol directo, de llamas y de enchufes; nunca en sótanos, fosos ni por debajo del nivel del suelo.
- Transporte en posición vertical, bien sujetos, en un vehículo ventilado y sin fumar.
- Compra solo a distribuidores autorizados y rechaza cilindros abollados, oxidados, con la válvula dañada o sin precinto de seguridad.
- Nunca los calientes, agites ni acuestes para «aprovechar el último gas».
Hábitos que marcan la diferencia
- Antes de viajar o ausentarte varios días, cierra la llave de paso general o la válvula del cilindro; al volver, ábrela y comprueba que no huele a gas antes de encender los aparatos.
- Mantén a los niños lejos de perillas y válvulas, gira los mangos de las ollas hacia dentro y explícales por qué el gas no es un juego.
- No dejes la cocina encendida sin vigilancia y evita corrientes de aire que puedan apagar la llama.
Lo que nunca debes hacer tú mismo
- Instalar, mover o conectar aparatos de gas, ni alargar o empalmar tuberías y mangueras.
- Convertir un aparato de gas natural a GLP o al revés: requiere piezas y ajustes específicos.
- Desarmar, ajustar o reparar reguladores, válvulas, medidores o componentes internos de los aparatos.
- Trasvasar GLP de un cilindro a otro o rellenarlos fuera de una planta autorizada.
- Sellar fugas con cinta, pegamento o masilla.
- Quitar, tapar o reducir rejillas de ventilación y ductos de evacuación.
Impacto ambiental
El gas natural es el combustible fósil que menos CO2 y contaminantes locales emite al quemarse, pero el metano que escapa sin quemar es un potente gas de efecto invernadero. Entender ambas caras es indispensable para opinar con fundamento.
Emisiones de CO2 al quemarlo
Cuando el metano arde, cada molécula aporta un átomo de carbono y cuatro de hidrógeno: CH4 + 2 O2 → CO2 + 2 H2O. Como una parte importante de la energía se libera al formar agua y no dióxido de carbono, el gas natural emite menos CO2 por unidad de energía que los derivados del petróleo o el carbón, cuyas moléculas contienen proporcionalmente más carbono. Los factores de emisión de cada combustible por unidad de energía se comparan en Comparativa de combustibles.
En la generación eléctrica la diferencia se amplía, porque las centrales de ciclo combinado aprovechan el calor dos veces y alcanzan eficiencias de 60–64 %: emiten alrededor de 350–400 g de CO2 por kWh, frente a 800–1.000 g de una central de carbón (ver Generación de electricidad). Aun así, el gas natural sigue siendo un combustible fósil: reduce emisiones frente al carbón, pero no las elimina.
Contaminantes locales: lo que respiramos
| Contaminante | Gas natural | Diésel / fueloil (combustóleo) | Carbón |
|---|---|---|---|
| Dióxido de azufre (SO2) | Casi nulo: el azufre se retira en el procesamiento | Variable según el contenido de azufre | Alto sin sistemas de desulfuración |
| Partículas finas (PM2,5) | Muy bajas | Moderadas a altas (hollín) | Altas sin filtros |
| Óxidos de nitrógeno (NOx) | Sí se forman por la alta temperatura de la llama | Altos, sobre todo en motores | Altos |
| Mercurio y metales pesados | Prácticamente ausentes | Trazas | Presentes en gases y cenizas |
Comparación cualitativa basada en los factores de emisión de la EPA de EE. UU. (AP-42) y de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EMEP/EEA); los valores reales dependen del equipo y de los sistemas de control.
Por eso, reemplazar carbón, leña o diésel por gas natural suele mejorar la calidad del aire urbano y doméstico. Los NOx, en cambio, exigen quemadores de baja emisión y catalizadores; y dentro de casa una estufa de gas también genera NO2, por lo que conviene cocinar con ventilación o campana extractora (ver Monóxido de carbono).
El metano: un gas de efecto invernadero de vida corta y gran potencia
El metano que escapa sin quemar atrapa mucho más calor que el CO2, aunque permanece menos tiempo en la atmósfera. Para compararlos se usa el potencial de calentamiento global (PCG): cuánto calor retiene 1 kg de un gas frente a 1 kg de CO2 en un horizonte dado.
Según el IPCC, el metano explica alrededor de 0,5 °C del calentamiento observado desde la era preindustrial. Por eso las pérdidas importan: estudios académicos (p. ej., Alvarez et al., 2012) estimaron que, si se escapa más de alrededor del 3 % del gas producido (3,2 % en ese estudio) a lo largo de la cadena, la ventaja climática de una central a gas frente a una de carbón desaparece en las primeras décadas. La Agencia Internacional de Energía (AIE) calcula que en 2025 las actividades de petróleo, gas y carbón emitieron unos 124 Mt de metano (unos 36 Mt de la cadena del gas natural) y que alrededor del 30 % podría evitarse sin costo neto, porque el gas recuperado se puede vender.
Emisiones fugitivas, venteo y quema en antorcha
Emisiones fugitivas
Escapes no intencionales por válvulas, bridas, compresores, sellos o tuberías dañadas, desde el pozo hasta la red de distribución. Son pequeñas una a una, pero suman mucho.
Venteo
Liberación deliberada de gas sin quemar, por ejemplo al despresurizar equipos para mantenimiento o cuando no hay cómo aprovecharlo. Como libera metano sin quemar, por cada metro cúbico tiene un impacto climático mucho mayor que la quema en antorcha.
Quema en antorcha
Quemar el gas que no se aprovecha, sobre todo el gas asociado a pozos de petróleo. Convierte el metano en CO2, menos dañino, pero desperdicia energía y deja escapar metano si la combustión es incompleta.
Según el Banco Mundial (Global Gas Flaring Tracker 2026), en 2025 se quemaron en antorcha unos 167 bcm de gas, el nivel más alto desde 2019 y el tercer año seguido de aumento: un volumen comparable a la demanda anual de gas de toda África, con emisiones de unos 429 Mt de CO2 equivalente (de ellos, unos 50 Mt de CO2 equivalente por metano sin quemar). Nueve países, entre ellos Venezuela y México, concentran más del 80 % de la quema mundial (83 % en 2025). La iniciativa «Cero Quema Rutinaria para 2030», impulsada por el Banco Mundial, busca eliminar esta práctica en la operación normal de los yacimientos.
Cómo se detectan y reducen las fugas
- Programas LDAR (detección y reparación de fugas): inspecciones periódicas con detectores portátiles y reparación obligatoria en plazos definidos.
- Cámaras de imagen óptica de gases (OGI): cámaras infrarrojas que hacen visible el metano, invisible para el ojo humano.
- Monitoreo satelital: instrumentos como TROPOMI, a bordo del satélite europeo Sentinel-5P (en órbita desde 2017), y otros satélites especializados detectan grandes emisiones; el sistema MARS de la ONU alerta a gobiernos y empresas para que actúen.
- Equipos de bajas emisiones: sustituir controladores neumáticos que ventean gas, capturar vapores de tanques y aprovechar el gas asociado en lugar de quemarlo.
- Medición y reporte transparente, como el marco OGMP 2.0 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Impactos locales de la extracción
- Agua: la fracturación hidráulica usa desde miles hasta decenas de miles de m³ por pozo, y el agua de retorno contiene sales y aditivos que deben tratarse o disponerse de forma segura. La integridad de los pozos (revestimientos y cementación) protege los acuíferos (ver Perforación y producción).
- Suelo y paisaje: plataformas, caminos y ductos ocupan terreno, fragmentan hábitats y pueden provocar derrames si no se gestionan bien.
- Sismicidad inducida: la inyección de grandes volúmenes de agua residual en pozos profundos se asoció al aumento de sismos en Oklahoma (EE. UU.) en la década de 2010; los límites a esa inyección redujeron después su frecuencia.
- Ruido, tráfico y aire: perforación, camiones y compresores generan ruido, polvo y compuestos orgánicos volátiles cerca de las instalaciones.
- Gestión responsable: estudios de impacto ambiental, consulta a las comunidades, monitoreo independiente y planes de abandono seguro de pozos reducen estos efectos.
Fuentes: IPCC, Directrices 2006 (factores de emisión) y Sexto Informe de Evaluación, AR6 (2021; PCG del metano fósil ≈ 82,5 a 20 años y ≈ 29,8 a 100 años); Banco Mundial, Global Gas Flaring Tracker 2026; AIE, Global Methane Tracker 2026; Global Methane Pledge. Cifras aproximadas y sujetas a revisión.
El gas en la transición energética
¿Es el gas natural un «puente» hacia un sistema energético limpio o un desvío que lo retrasa? La evidencia muestra que puede ser una cosa u otra según cómo, dónde y durante cuánto tiempo se use.
La transición energética es el paso de un sistema basado en combustibles fósiles a otro dominado por fuentes bajas en emisiones: solar, eólica, hidráulica, geotérmica, nuclear y bioenergía sostenible. Como el gas natural aporta alrededor del 23–25 % de la energía primaria del mundo, su papel en ese cambio es uno de los grandes debates de la política energética actual.
Argumentos a favor del «combustible puente»
- Sustituye al carbón: cambiar centrales de carbón por ciclos combinados reduce a la mitad o más el CO2 por kWh. Fue una de las causas de la caída de emisiones del sector eléctrico en EE. UU. y el Reino Unido, que cerró su última central de carbón en 2024.
- Respaldo flexible: las turbinas de gas arrancan en minutos y compensan la variabilidad del sol y el viento (ver Generación de electricidad).
- Seguridad energética: puede almacenarse en grandes volúmenes y ayuda a asegurar el suministro en inviernos fríos o sequías.
- Aire más limpio y cocina limpia: desplaza leña, carbón y queroseno en hogares, con beneficios directos para la salud.
- Redes reutilizables: los gasoductos pueden transportar biometano y, con adaptaciones, mezclas con hidrógeno (ver Gases renovables).
Retos y críticas
- Fugas de metano: si son altas, anulan buena parte de la ventaja frente al carbón (ver Impacto ambiental).
- Infraestructura bloqueada: gasoductos, terminales y centrales se diseñan para operar 30–50 años; invertir hoy puede «atar» emisiones hasta mediados de siglo.
- Activos varados: si la demanda cae antes de lo previsto, parte de esas inversiones podría no recuperarse.
- Competencia de renovables y almacenamiento: el abaratamiento de la energía solar, eólica y las baterías reduce el espacio que antes ocupaba el gas.
- Volatilidad de precios: los países importadores quedan expuestos a crisis como la de 2022 (ver El mercado mundial del gas).
Captura y almacenamiento de carbono (CCS/CCUS)
La captura de carbono separa el CO2 de los gases de combustión o del propio gas natural, lo comprime y lo inyecta en formaciones geológicas profundas; si además se aprovecha (por ejemplo, en la industria) se habla de CCUS. La industria del gas tiene la experiencia más larga: en el campo Sleipner (Noruega) se inyecta desde 1996 alrededor de 1 Mt de CO2 al año bajo el lecho del mar del Norte, y en el presal de Brasil el CO2 separado del gas se reinyecta en los propios yacimientos.
Su escala, sin embargo, sigue siendo pequeña: la capacidad de captura en operación ronda los 50 Mt de CO2 al año según la AIE, frente a más de 37.000 Mt que emite cada año el sector energético mundial. Su costo, la necesidad de almacenes seguros y el monitoreo a largo plazo son los principales desafíos.
¿Qué dicen los escenarios de la AIE?
La AIE no predice el futuro: plantea escenarios que muestran qué pasaría según las decisiones que se tomen. En su World Energy Outlook 2025, la demanda de gas cambia mucho de un escenario a otro:
| Escenario | Qué supone | Tendencia de la demanda de gas |
|---|---|---|
| Políticas actuales (CPS) | Solo las medidas ya vigentes | Sigue creciendo hasta 2050 |
| Políticas declaradas (STEPS) | Incluye planes anunciados por los gobiernos | Crece hacia la década de 2030 y luego tiende a estabilizarse |
| Cero emisiones netas (NZE) | Trayectoria compatible con limitar el calentamiento a 1,5 °C | Cae con fuerza mucho antes de 2050 |
Tendencias cualitativas resumidas de la AIE (World Energy Outlook 2025). La AIE también prevé que entren en operación unos 300 bcm/año de nueva capacidad de exportación de GNL hacia 2030, sobre todo en EE. UU. y Qatar. Las cifras se actualizan en cada edición.
Biometano, hidrógeno y gases renovables
Parte de la infraestructura que hoy mueve gas natural fósil podría transportar en el futuro gases de origen renovable o bajos en carbono. Conoce cuáles son, cómo se producen y qué límites tienen.
Los llamados «gases renovables» no salen de yacimientos formados hace millones de años (ver El origen geológico), sino de residuos orgánicos recientes o de electricidad renovable. Su atractivo es que pueden aprovechar redes, almacenamientos y equipos ya existentes; su desafío, producirlos en volumen suficiente y a costos competitivos.
El biogás se forma cuando microorganismos descomponen materia orgánica sin oxígeno (digestión anaerobia). Contiene 50–70 % de metano, 30–50 % de CO2 y pequeñas cantidades de vapor de agua y ácido sulfhídrico (H2S). Al purificarlo se obtiene biometano, con más de 95 % de CH4: químicamente equivalente al gas natural de red.
- Recolección: se reúnen residuos orgánicos, estiércol o lodos.
- Digestión anaerobia: en un biodigestor sellado, bacterias y arqueas transforman la materia orgánica en biogás, normalmente entre 35 y 55 °C.
- Mejora o upgrading: membranas, lavado con agua o adsorción separan el CO2, el H2S, la humedad y otras impurezas.
- Uso: el biometano se inyecta en la red bajo control de calidad, se comprime como combustible vehicular o se usa para generar electricidad y calor.
- Digestato: el residuo del proceso puede aprovecharse como fertilizante orgánico.
Principales fuentes
- Rellenos sanitarios: la basura enterrada genera biogás que, si no se capta, escapa como metano.
- Estiércol de ganado de granjas porcinas, lecheras y avícolas.
- Residuos agroindustriales: vinaza y torta de filtro de la caña de azúcar, suero lácteo, restos de frutas y del procesamiento de alimentos.
- Aguas residuales: los lodos de las plantas de tratamiento se digieren para producir biogás.
Una ventaja doble: además de sustituir gas fósil, captar el biogás evita que el metano de los residuos llegue a la atmósfera. Su limitación es la disponibilidad de materia prima, dispersa y de volumen limitado.
El hidrógeno (H2) no es una fuente de energía sino un portador: hay que producirlo. El mundo usa alrededor de 100 Mt al año, sobre todo en refinerías y en la fabricación de amoníaco y metanol (ver Materia prima). Cerca de dos tercios se obtienen hoy del gas natural y menos del 1 % es de bajas emisiones (AIE, Global Hydrogen Review 2025).
| Color | Cómo se produce | Emisiones de CO2 |
|---|---|---|
| Gris | Reformado de gas natural con vapor (SMR), sin captura de CO2 | Altas: del orden de 10 kg de CO2 por kg de H2 |
| Azul | Reformado de gas natural con captura y almacenamiento del CO2 | Menores; dependen de la tasa de captura y de las fugas de metano |
| Verde | Electrólisis del agua con electricidad renovable | Muy bajas durante la operación |
| Turquesa | Pirólisis de metano: produce H2 y carbono sólido | Bajas si la energía usada es limpia; tecnología en desarrollo |
| Rosa o morado | Electrólisis con electricidad nuclear | Muy bajas durante la operación |
| Marrón o negro | Gasificación de lignito o carbón | Las más altas |
| Blanco (natural) | Hidrógeno geológico acumulado en el subsuelo | Potencial aún en investigación |
Los colores son una convención informal. Cada vez más países certifican el hidrógeno según su intensidad de carbono (kg de CO2 equivalente por kg de H2), que es una medida más precisa.
Mezclar hidrógeno en las redes de gas es una opción que se estudia en varios países, pero tiene límites técnicos. Un metro cúbico de hidrógeno contiene aprox. un tercio de la energía de uno de metano, así que una mezcla del 20 % en volumen aporta solo cerca del 7 % de la energía y reduce las emisiones de CO2 en una proporción similar.
- Algunos aceros pueden volverse frágiles en presencia de hidrógeno (fragilización).
- Medidores, compresores y artefactos están diseñados para un rango de calidad del gas definido por normas técnicas.
- La llama del hidrógeno es más rápida y casi invisible, y su molécula escapa con más facilidad por las juntas.
- Por eso las normas suelen permitir solo porcentajes bajos, y las pruebas piloto con mezclas de hasta cerca del 20 % se hacen bajo estricta supervisión de operadores y reguladores.
El metano sintético o e-metano se obtiene combinando hidrógeno renovable con CO2 capturado (reacción de Sabatier): CO2 + 4 H2 → CH4 + 2 H2O. Puede usar toda la infraestructura existente sin cambios, pero en la conversión se pierde buena parte de la energía (la eficiencia global ronda el 50–60 %) y solo es bajo en carbono si el hidrógeno es renovable y el CO2 proviene de fuentes biogénicas o del aire.
Ejemplos en América Latina
Brasil: biometano a partir de residuos
Con su gran industria de caña de azúcar, ganadería y rellenos sanitarios, Brasil tiene uno de los mayores potenciales de biogás de la región. La Ley 14.993 de 2024, llamada «Combustible del Futuro», creó un programa nacional de incentivo al biometano con metas graduales de reducción de emisiones para productores e importadores de gas natural a partir de 2026.
Chile: estrategia de hidrógeno verde
En noviembre de 2020 Chile presentó su Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, apoyada en el sol del desierto de Atacama (región de Antofagasta) y los vientos de Magallanes, y en 2024 publicó su Plan de Acción de Hidrógeno Verde 2023–2030, elaborado mediante un proceso participativo. Colombia (2021) y Uruguay también publicaron hojas de ruta del hidrógeno.
Fuentes: AIE, Global Hydrogen Review 2025; Ministerio de Energía de Chile (2020, 2024); Ley brasileña 14.993/2024. Cifras aproximadas.
El mercado mundial del gas
Quién produce el gas, dónde están las reservas, cómo viaja entre continentes y por qué su precio puede ser varias veces mayor en Europa o Asia que en Estados Unidos.
A diferencia del petróleo, el gas natural es caro de transportar, así que la mayor parte se consume en la misma región donde se produce. El comercio internacional se hace por gasoductos entre países vecinos (ver Transporte por gasoductos) y, cada vez más, por barco en forma de gas natural licuado (ver GNL), que conecta mercados lejanos y vuelve más global la formación de precios.
¿Quién produce más gas?
Les siguen Noruega y Arabia Saudita, con más de 110 bcm cada uno. El auge del gas de lutitas (shale) convirtió a Estados Unidos en el mayor productor del mundo, con cerca de una cuarta parte del total; solo cuatro países (EE. UU., Rusia, Irán y China) suman más de la mitad de la producción mundial.
¿Dónde están las reservas?
Las reservas probadas son el gas que, con alta certeza, puede extraerse de forma rentable con la tecnología y los precios actuales. Están más concentradas que la producción: solo tres países, Rusia, Irán y Qatar, reúnen alrededor de la mitad del total mundial.
El comercio de GNL
Según la Unión Internacional del Gas (IGU, World LNG Report 2026), el comercio de GNL creció un 6,3 % en 2025 hasta unos 437 Mt, impulsado por Estados Unidos y Qatar. Europa fue la región que más aumentó sus compras (unos 126 Mt en total) para reemplazar el gas ruso que antes recibía por gasoducto. Como referencia, 1 Mt de GNL equivale a unos 1,36 bcm de gas natural.
| Puesto | Exportador | Mt | Importador | Mt |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Estados Unidos | ≈ 111 | China | ≈ 65–68 |
| 2 | Qatar | ≈ 81 | Japón | ≈ 65 |
| 3 | Australia | ≈ 78 | Corea del Sur | ≈ 49 |
Fuentes: IGU, World LNG Report 2026; EIA (2026). China y Japón importaron volúmenes muy similares en 2025; las cifras varían ligeramente según la fuente.
Henry Hub, TTF y JKM: tres precios de referencia
Henry Hub
Punto de interconexión de gasoductos en Luisiana (EE. UU.) que sirve de referencia para los contratos de futuros estadounidenses. Refleja un mercado con producción abundante.
TTF
Title Transfer Facility: mercado virtual de los Países Bajos y principal referencia europea. Se cotiza en euros por megavatio-hora (€/MWh).
JKM
Japan Korea Marker: evaluación del precio del GNL al contado entregado en el noreste de Asia, publicada por una agencia especializada de información de precios.
¿Por qué difieren? Llevar gas de Estados Unidos a Europa o Asia exige licuarlo, transportarlo en buques metaneros y regasificarlo, lo que suma varios dólares por MMBtu. Además, cada región tiene su propio equilibrio entre oferta y demanda, su nivel de almacenamiento, su clima y sus contratos: en Asia, muchos contratos de largo plazo se indexan al precio del petróleo.
La unidad MMBtu equivale a unos 1.055 MJ, es decir, aprox. 293 kWh o unos 27 m³ de gas natural de red. Puedes hacer tus propias conversiones en el conversor de energía.
La crisis de precios de 2022
Tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, los envíos de gas por gasoducto de Rusia a Europa cayeron drásticamente y Europa compitió con Asia por cada cargamento de GNL disponible. El TTF superó los 300 €/MWh en agosto de 2022, más de diez veces su nivel habitual de la década anterior, y el Henry Hub promedió 6,45 USD/MMBtu, su máximo anual desde 2008. Algunos importadores de menores ingresos, como Pakistán y Bangladés, no pudieron pagar cargamentos y sufrieron cortes de electricidad, mientras Europa redujo su consumo, llenó sus almacenamientos e instaló terminales flotantes de regasificación en tiempo récord.
El papel de América Latina
- Trinidad y Tobago: principal exportador de GNL de la región y gran productor de amoníaco y metanol a partir de gas.
- Perú: exporta GNL desde 2010 con la primera planta de licuefacción de Sudamérica, abastecida por Camisea.
- Argentina: Vaca Muerta es uno de los mayores recursos de gas de lutitas del mundo; un gasoducto troncal inaugurado en 2023 redujo importaciones y hay proyectos de exportación de GNL en desarrollo.
- México: importa por gasoducto desde EE. UU. la mayor parte del gas que consume y en 2024 se sumó a los exportadores de GNL con una unidad flotante de licuefacción.
- Venezuela: posee las mayores reservas probadas de la región, pero su producción es limitada y figura entre los países con más quema en antorcha.
- Importadores de GNL: Brasil, Chile, Colombia, Panamá, República Dominicana y otros países del Caribe lo usan para generar electricidad y diversificar su suministro (historia de cada país en El gas natural en América Latina).
Cifras aproximadas; consulta las fuentes para datos actualizados: Energy Institute, Statistical Review of World Energy 2026; IGU, World LNG Report 2026; EIA (precios Henry Hub); Banco Mundial, Pink Sheet (precio europeo del gas). Los precios TTF y JKM son promedios anuales aproximados convertidos a USD/MMBtu.
Mitos y realidades
Doce creencias frecuentes sobre el gas, contrastadas con la evidencia. Algunas son inofensivas; otras pueden poner en riesgo tu seguridad y la de tu familia.
Toca o haz clic en cada tarjeta (o selecciónala con el teclado y pulsa Enter) para descubrir la realidad. Si quieres profundizar en la prevención, repasa cómo detectar una fuga, qué hacer ante una fuga y el monóxido de carbono; ante cualquier duda sobre tu instalación, consulta siempre a un técnico certificado o a tu empresa distribuidora.
Glosario interactivo
Setenta y ocho términos clave del mundo del gas —de la geología a los mercados y la seguridad en casa— explicados en una o dos frases. Busca una palabra o filtra por letra.
La industria del gas usa un vocabulario propio que mezcla geología, química, ingeniería y economía, con muchas siglas heredadas del inglés. Este glosario reúne los términos que aparecen a lo largo de la guía, en orden alfabético y con definiciones breves pensadas para estudiar o consultar rápido.
Escribe en el buscador (no importa si usas tildes o mayúsculas) o toca una letra para filtrar. Si una definición te deja con ganas de más, sigue el enlace a la sección donde el tema se explica a fondo. Tres rutas de repaso útiles:
- Geología y exploración: querógeno, roca madre, roca almacén, roca sello, trampa y sísmica de reflexión → Cómo se forma y Exploración.
- Cadena de valor y mercados: gasoducto, GNL, FSRU, linepack, Henry Hub, TTF, JKM y MMBtu → Transporte, GNL y Mercado mundial.
- Seguridad en casa: llave de paso, mercaptano, odorización, detectores y monóxido de carbono → Cómo detectar una fuga y Monóxido de carbono.
- Acometida
- Tramo de tubería que conecta la red de distribución de la calle con una vivienda o edificio, normalmente hasta la llave general o el medidor. Su instalación y cualquier cambio corresponden exclusivamente a la empresa distribuidora o a instaladores autorizados (ver Distribución).
- Alcano
- Hidrocarburo saturado de fórmula general CnH2n+2, formado solo por enlaces simples. Los cuatro primeros (metano, etano, propano y butano) son gases a temperatura ambiente y forman la base del gas natural y del GLP.
- Amoníaco
- Compuesto de fórmula NH3, base de la mayoría de los fertilizantes nitrogenados, que se obtiene por el proceso Haber-Bosch a partir de hidrógeno y del nitrógeno del aire. Alrededor del 70 % de la producción mundial usa gas natural como fuente de hidrógeno y de energía (AIE, 2021); ver Materia prima.
- Anticlinal
- Pliegue de las capas de roca en forma de arco o bóveda, con la convexidad hacia arriba. Es la trampa estructural más clásica: el gas, más ligero, migra hacia la cresta y queda retenido bajo una roca sello.
- Antorcha (quema en)
- Quema controlada, en un quemador elevado, del gas que no puede aprovecharse o que debe eliminarse por seguridad en pozos, plantas y refinerías. En 2025 se quemaron así unos 167 bcm en todo el mundo según el Banco Mundial (2026), un desperdicio de energía y una fuente importante de emisiones.
- Autoignición (temperatura de)
- Temperatura mínima a la que una mezcla de gas y aire se enciende sola, sin chispa ni llama. Para el metano ronda los 540–580 °C, más que la del propano o el butano (aprox. 400–470 °C).
- bcm
- Siglas de billion cubic meters: mil millones de metros cúbicos (109 m³), la unidad habitual en las estadísticas internacionales de gas. Ojo: el billion inglés equivale a «mil millones», no al billón español; 1 bcm contiene aprox. 10,7 TWh de energía.
- Biogás
- Mezcla de gases producida por la descomposición de materia orgánica sin oxígeno (estiércol, restos de alimentos, lodos de depuradora, rellenos sanitarios). Contiene aprox. 50–70 % de metano y el resto es sobre todo CO2; ver Biometano e hidrógeno.
- Biometano
- Biogás depurado al que se le retiran el CO2, el agua y otras impurezas hasta alcanzar una pureza de metano similar a la del gas natural (habitualmente más del 95 %). Por eso puede inyectarse en la red o usarse como GNV sin cambiar los equipos.
- Boil-off (gas de evaporación)
- Gas que se evapora de forma continua del GNL guardado en tanques o buques, porque ningún aislamiento térmico es perfecto. En buques modernos ronda el 0,1 % de la carga por día o menos (en los más antiguos, 0,15–0,25 %), y se usa como combustible del propio barco o se vuelve a licuar.
- BTU
- Unidad térmica británica (British thermal unit): calor necesario para elevar 1 °F la temperatura de una libra de agua. Equivale a aprox. 1.055 julios; en el comercio de gas se usa en múltiplos como el MMBtu.
- Buque metanero
- Barco diseñado para transportar GNL a −162 °C en tanques criogénicos con aislamiento especial. Los más comunes cargan entre 150.000 y 180.000 m³ de GNL, y los mayores (clase Q-Max) hasta 266.000 m³; ver GNL.
- Butano
- Alcano de fórmula C4H10, componente del GLP, unas dos veces más pesado que el aire. Hierve cerca de 0 °C, por lo que en climas fríos se vaporiza peor que el propano.
- Captura y almacenamiento de carbono (CAC; en inglés, CCS o CCUS)
- Conjunto de tecnologías que separan el CO2 de los gases de una planta industrial o central eléctrica, lo transportan y lo inyectan en formaciones geológicas profundas para que no llegue a la atmósfera. Es la diferencia entre el hidrógeno «gris» y el «azul» (ver Transición energética).
- Caverna salina
- Cavidad artificial excavada por disolución dentro de un domo o capa de sal del subsuelo y usada para almacenar gas. Permite inyectar y extraer grandes volúmenes en poco tiempo, lo que la hace ideal para cubrir picos de demanda (ver Almacenamiento).
- Ciclo combinado
- Central eléctrica que encadena una turbina de gas y una turbina de vapor: el calor de los gases de escape de la primera produce el vapor que mueve la segunda. Las más modernas alcanzan eficiencias de aprox. 60–64 %, frente a 35–40 % de una turbina de gas sola (ver Electricidad).
- City gate (puerta de ciudad)
- Estación donde el gas pasa del gasoducto de transporte a la red de distribución local: allí se reduce la presión, se mide el volumen entregado y, en muchos sistemas, se odoriza. En muchos países se la conoce también como estación de regulación y medición (ERM).
- Cogeneración
- Producción simultánea de electricidad y calor útil (vapor o agua caliente) a partir de un mismo combustible. Al aprovechar el calor que una central convencional desecha, el rendimiento global suele situarse entre 65 % y 80 %; es común en industrias, hospitales y centros comerciales.
- Combustión
- Reacción química rápida entre un combustible y el oxígeno que libera calor y luz; la del metano, si es completa, es CH4 + 2 O2 → CO2 + 2 H2O. Si falta aire es incompleta y genera monóxido de carbono.
- Compresión (estación de)
- Instalación que vuelve a elevar la presión del gas en un gasoducto, ya que la fricción la reduce a lo largo del recorrido. Suelen ubicarse a intervalos de aprox. 60 a 160 km, con compresores movidos por turbinas de gas o motores eléctricos (ver Transporte).
- Condensado
- Hidrocarburos que están en estado gaseoso dentro del yacimiento pero se condensan como un líquido muy ligero al llegar a la superficie, por la caída de presión y temperatura. Es un subproducto valioso, parecido a una gasolina ligera.
- Densidad relativa
- Relación entre la densidad de un gas y la del aire en las mismas condiciones. El gas natural (≈ 0,6) es más ligero y tiende a subir, mientras que el propano (≈ 1,5) y el butano (≈ 2,0) son más pesados y se acumulan en zonas bajas (ver Gas natural y GLP en casa).
- Detector de gas
- Aparato que mide la concentración de gas combustible en el aire y activa una alarma mucho antes de alcanzar el límite inferior de inflamabilidad. Se ubica según el gas (cerca del techo para gas natural, cerca del piso para GLP) siguiendo las indicaciones del fabricante, y complementa —no sustituye— las revisiones técnicas periódicas.
- Detector de monóxido de carbono
- Alarma que detecta CO, un gas que no se puede ver ni oler, y suena cuando su concentración y el tiempo de exposición se vuelven peligrosos. Conviene elegir modelos certificados (p. ej., según UL 2034 o EN 50291) y probarlos periódicamente (ver Monóxido de carbono).
- Digestión anaerobia
- Proceso biológico en el que microorganismos descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno, dentro de tanques cerrados llamados biodigestores. Produce biogás y un residuo rico en nutrientes (digestato) que puede aprovecharse como abono.
- Emisiones fugitivas
- Liberaciones no intencionales de gas a la atmósfera por fugas en válvulas, uniones, compresores o tuberías a lo largo de la cadena. Como el metano es un potente gas de efecto invernadero, detectarlas y repararlas es una de las medidas climáticas con mejor relación entre costo y beneficio (ver Impacto ambiental).
- Endulzamiento
- Tratamiento que elimina del gas los «gases ácidos» —sulfuro de hidrógeno (H2S) y dióxido de carbono—, normalmente mediante soluciones de aminas. Evita la corrosión de las tuberías y la toxicidad del H2S (ver Procesamiento).
- Etano
- Alcano de fórmula C2H6, el segundo componente más abundante del gas natural. Separado en las plantas de procesamiento, es la materia prima preferida para fabricar etileno, base de muchos plásticos.
- Fracturamiento hidráulico (fracturación hidráulica, fracking)
- Técnica industrial que inyecta a muy alta presión agua con arena y aditivos para abrir fisuras en rocas muy poco permeables y permitir que el gas fluya al pozo. Junto con la perforación horizontal impulsó el auge del gas de lutitas, y su uso exige controles ambientales estrictos (ver Perforación).
- FSRU
- Unidad flotante de almacenamiento y regasificación (Floating Storage and Regasification Unit): un buque que recibe GNL, lo guarda y lo devuelve a estado gaseoso para enviarlo a la red desde el mar. Es más rápida de instalar que una terminal en tierra; en América Latina se han usado, por ejemplo, en Argentina, Brasil y Colombia.
- Gas ácido
- Gas natural con contenidos significativos de sulfuro de hidrógeno (H2S) o de dióxido de carbono, que lo hacen corrosivo y, en el caso del H2S, muy tóxico. Debe endulzarse antes de transportarse o venderse.
- Gas asociado
- Gas natural que se encuentra junto al petróleo en el mismo yacimiento, disuelto en el crudo o formando una «capa de gas» sobre él; el gas no asociado, en cambio, proviene de yacimientos con poco o ningún petróleo. Cuando no hay infraestructura para aprovecharlo, el gas asociado a menudo se quema en antorcha.
- Gas colchón
- Volumen de gas que permanece siempre dentro de un almacenamiento subterráneo para mantener la presión necesaria para operar. Según el tipo de depósito, va desde aprox. el 20–30 % de la capacidad total en cavernas salinas hasta cerca de la mitad en yacimientos agotados y hasta el 80 % en acuíferos.
- Gas de lutitas (shale gas)
- Gas natural atrapado en lutitas, rocas de grano muy fino y permeabilidad extremadamente baja que a la vez son roca madre. Su producción requiere perforación horizontal y fracturamiento; la formación Vaca Muerta, en Argentina, es uno de los mayores recursos de este tipo fuera de Norteamérica (ver Tipos de gas).
- Gas húmedo
- Gas natural rico en hidrocarburos más pesados que el metano (etano, propano, butanos y otros) que pueden separarse como líquidos de alto valor comercial. El término no se refiere al agua, sino a esos componentes condensables.
- Gas manufacturado
- Gas combustible fabricado calentando carbón (gas de hulla) u otras materias primas, que alimentó el alumbrado y las cocinas urbanas del siglo XIX y de parte del XX. Contenía hidrógeno, metano y bastante monóxido de carbono, lo que lo hacía tóxico (ver Del metano de Volta al alumbrado a gas).
- Gas seco
- Gas natural compuesto casi totalmente por metano, con muy pocos hidrocarburos condensables. Es el tipo de gas que, ya procesado, llega por la red a los hogares.
- Gasoducto
- Tubería de acero, generalmente enterrada, que transporta gas a alta presión a lo largo de cientos o miles de kilómetros. Las líneas troncales suelen operar entre aprox. 40 y 100 bar o más, y las redes urbanas a presiones mucho menores.
- GLP
- Gas licuado de petróleo: mezcla de propano y butano (en proporciones que varían según el país) que se mantiene líquida a presión moderada en cilindros y tanques. Se obtiene del procesamiento del gas natural y de la refinación del petróleo, y es más pesado que el aire (ver Otros gases combustibles).
- GNC
- Gas natural comprimido a aprox. 200–250 bar para almacenarlo en cilindros de alta resistencia, donde ocupa unas 200 veces menos volumen. Se usa sobre todo en vehículos y para abastecer zonas sin gasoducto mediante camiones («gasoducto virtual»).
- GNL
- Gas natural licuado: gas enfriado a aprox. −162 °C a presión atmosférica, que ocupa unas 600 veces menos volumen que en estado gaseoso. Permite transportar gas por mar entre continentes (ver GNL).
- GNV
- Gas natural vehicular: gas natural usado como combustible de automóviles, buses y camiones, casi siempre en forma de GNC. Argentina fue pionera desde los años ochenta y hoy hay flotas importantes en países como Brasil, Colombia, Perú y Bolivia (ver El gas como combustible).
- Henry Hub
- Punto de interconexión de gasoductos en Erath, Luisiana (EE. UU.), cuyo precio es la referencia del gas natural en Norteamérica. Desde 1990 sirve de base a los contratos de futuros de la bolsa NYMEX y se expresa en dólares por MMBtu (ver Mercados).
- Hidratos de metano
- Sólidos parecidos al hielo en los que moléculas de metano quedan atrapadas en «jaulas» de agua, presentes en sedimentos marinos profundos y en el permafrost; según el USGS, 1 m³ de hidrato puede liberar unos 164 m³ de gas. En los gasoductos, su formación indeseada puede obstruir el flujo, por eso el gas se seca antes de transportarse.
- Hidrógeno (gris, azul y verde)
- Elemento químico más ligero. Como combustible (H2) se le asigna un «color» según cómo se produce: gris, a partir de gas natural sin capturar el CO2; azul, igual pero con captura y almacenamiento de carbono; verde, por electrólisis del agua con electricidad renovable. Hoy cerca de dos tercios del hidrógeno mundial se obtiene de gas natural (AIE, 2024).
- Índice de Wobbe
- Indicador de intercambiabilidad de gases: el poder calorífico superior dividido por la raíz cuadrada de la densidad relativa. Dos gases con un índice de Wobbe similar entregan casi la misma potencia en un mismo quemador, por eso las redes lo mantienen dentro de un rango.
- JKM (Japan Korea Marker)
- Precio de referencia del GNL al contado entregado en el noreste de Asia (Japón, Corea del Sur, China y Taiwán), publicado a diario por la agencia de precios Platts desde 2009. Se expresa en dólares por MMBtu.
- LGN (líquidos del gas natural)
- Etano, propano, butanos y pentanos y más pesados (gasolina natural) que se separan del gas húmedo en las plantas de procesamiento. Abastecen a la petroquímica y al mercado del GLP.
- Licuefacción
- Proceso de enfriamiento por etapas que convierte el gas natural en GNL a aprox. −162 °C, tras eliminar el CO2, el agua y otros componentes que se congelarían. Las plantas se organizan en «trenes»; Perú LNG (2010) fue la primera de Sudamérica.
- Límites de inflamabilidad
- Rango de concentración de un gas en el aire dentro del cual la mezcla puede arder si encuentra una fuente de ignición. Para el metano va aprox. del 5 % al 15 % en volumen; por debajo la mezcla es demasiado pobre y por encima demasiado rica, aunque puede volverse inflamable al diluirse (ver Propiedades).
- Linepack (empaquetamiento)
- Gas almacenado dentro de los propios gasoductos, que puede aumentarse o reducirse variando la presión de operación. Da flexibilidad para cubrir picos de consumo de algunas horas sin recurrir a otros almacenamientos.
- Llave de paso
- Válvula que permite cortar el suministro de gas a toda la vivienda (llave general) o a un artefacto concreto. Conviene saber dónde está y cerrarla en una emergencia si es seguro hacerlo; cualquier otra intervención corresponde a un técnico autorizado (ver Qué hacer ante una fuga).
- Mercaptano
- Compuesto orgánico de azufre (tiol) de olor muy intenso, parecido a huevo podrido o col descompuesta, que el olfato humano percibe en cantidades mínimas. Se añade al gas como odorizante; los más usados son el terbutilmercaptano (TBM) y, en el GLP, el etilmercaptano.
- Metano
- El hidrocarburo más simple (CH4): un átomo de carbono unido a cuatro de hidrógeno. Es el componente principal del gas natural, incoloro, inodoro, más ligero que el aire (densidad relativa ≈ 0,55) y hierve a aprox. −161,5 °C (ver Composición).
- MMBtu
- Un millón de BTU, la unidad de energía estándar en los mercados internacionales de gas (precios en USD/MMBtu). Equivale a aprox. 1,055 GJ, 293 kWh o unos 27 m³ de gas natural típico.
- Monóxido de carbono (CO)
- Gas incoloro, inodoro y muy tóxico que se forma cuando un combustible arde con poco aire (combustión incompleta). Se une a la hemoglobina de la sangre con mucha más fuerza que el oxígeno, y sus primeros síntomas —dolor de cabeza, mareo, náuseas— pueden confundirse con una gripe o una intoxicación alimentaria, aunque sin fiebre (ver Monóxido de carbono).
- Odorización
- Adición deliberada de un odorizante —mercaptanos como el TBM o tetrahidrotiofeno (THT)— al gas, inodoro por naturaleza, para que cualquier fuga se perciba con el olfato. Normas como la estadounidense exigen que el olor se note cuando la concentración en el aire es apenas una quinta parte del límite inferior de inflamabilidad. Se generalizó tras la explosión de la escuela de New London (Texas, 1937).
- PCG (potencial de calentamiento global)
- Indicador que compara cuánto calor atrapa un gas respecto al CO2 en un periodo dado (en inglés, GWP). Para el metano es aprox. 27–30 a 100 años y 80–83 a 20 años, según el IPCC (AR6, 2021).
- Permeabilidad
- Capacidad de una roca para dejar pasar fluidos a través de sus poros conectados; se distingue de la porosidad, que mide cuánto espacio vacío tiene. Las rocas almacén convencionales son permeables, mientras que las lutitas y las areniscas compactas casi no lo son, y por eso requieren fracturamiento.
- PIG (raspatubo o «diablo»)
- Dispositivo que se introduce en un gasoducto y avanza empujado por el propio gas para limpiar su interior o inspeccionarlo. Los PIG «inteligentes» llevan sensores que detectan corrosión, abolladuras o fisuras sin detener la operación.
- Poder calorífico
- Energía liberada al quemar por completo una unidad de combustible: el superior (PCS) incluye el calor del vapor de agua que se condensa y el inferior (PCI) no. Para el gas de red, el PCS suele estar entre 36 y 42 MJ/m³ (aprox. 10 a 11,7 kWh/m³).
- Propano
- Alcano de fórmula C3H8, componente principal del GLP en muchos países, unas 1,5 veces más pesado que el aire. Hierve a aprox. −42 °C, por lo que se vaporiza bien incluso en climas fríos.
- Querógeno (o kerógeno)
- Materia orgánica insoluble, procedente de algas, plancton y plantas, dispersa en las rocas sedimentarias. Al enterrarse y calentarse durante millones de años genera petróleo y, a mayor temperatura (aprox. por encima de 120–150 °C), sobre todo gas (ver Origen geológico).
- Regasificación
- Proceso que devuelve el GNL a estado gaseoso calentándolo, por ejemplo con agua de mar en intercambiadores de calor, para inyectarlo a la red. Se realiza en terminales en tierra o en unidades flotantes (FSRU).
- Regulador de presión
- Dispositivo que reduce la presión del gas y la mantiene estable para que llegue a cada etapa (redes, edificios, artefactos) con el valor adecuado. Su instalación, ajuste o reemplazo corresponde siempre a la empresa distribuidora o a un técnico autorizado.
- Reservas probadas
- Volumen de gas que puede extraerse con razonable certeza (al menos 90 % de probabilidad) con la tecnología y los precios actuales. Cambian con nuevos descubrimientos, la producción y la economía; en América Latina, Venezuela posee las mayores.
- Roca almacén
- Roca porosa y permeable —típicamente arenisca o caliza— en cuyos poros se acumula el gas y a través de la cual puede fluir hasta los pozos. También se le llama roca reservorio.
- Roca madre
- Roca sedimentaria de grano fino, rica en materia orgánica (querógeno), donde se generan el petróleo y el gas. Suele ser una lutita oscura depositada en mares o lagos con poco oxígeno.
- Roca sello
- Capa impermeable —arcillas, lutitas, sal o anhidrita— situada sobre la roca almacén, que impide que el gas siga ascendiendo hacia la superficie. Sin ella no se formaría un yacimiento.
- SCADA
- Sistema de supervisión, control y adquisición de datos (Supervisory Control and Data Acquisition) que permite vigilar y operar a distancia gasoductos y redes. Recoge en tiempo real presiones, caudales y alarmas de estaciones repartidas a lo largo de cientos de kilómetros.
- Sísmica de reflexión
- Método de exploración que envía ondas sonoras al subsuelo (con camiones vibradores en tierra o cañones de aire en el mar) y registra sus ecos con sensores. Procesados por computadora, esos ecos dibujan imágenes 2D o 3D de las capas de roca y de posibles trampas (ver Exploración).
- Termia (therm)
- En el mercado del gas suele designar el therm anglosajón: 100.000 BTU, aprox. 105,5 MJ o 29,3 kWh. Se usa en las facturas de EE. UU. y en los precios mayoristas del Reino Unido (peniques por termia en el mercado NBP), aunque allí las facturas domésticas se expresan en kWh desde el año 2000. No debe confundirse con la antigua termia métrica (1.000 kcal ≈ 4,19 MJ).
- Tight gas (gas compacto)
- Gas natural alojado en areniscas o calizas de muy baja permeabilidad, en las que no fluye de forma natural a ritmos comerciales. Al igual que el gas de lutitas, se considera no convencional y suele requerir fracturamiento hidráulico.
- Trampa
- Configuración geológica que detiene la migración del gas y permite que se acumule: puede ser estructural (anticlinal, falla, domo salino) o estratigráfica (cambio lateral del tipo de roca). Siempre requiere una roca sello encima.
- TTF (Title Transfer Facility)
- Punto virtual de comercio de gas en la red de los Países Bajos, creado en 2003, cuyo precio es la principal referencia de Europa. Se cotiza en euros por megavatio-hora (€/MWh).
- Turbina de gas
- Motor que comprime aire, lo mezcla con gas y lo quema para que los gases calientes hagan girar una turbina conectada a un generador o a un compresor. Arranca en minutos, lo que la hace útil para cubrir picos de demanda y respaldar a las renovables variables.
- Venteo
- Liberación deliberada de gas a la atmósfera sin quemarlo, por razones operativas o de seguridad. Es peor para el clima que la quema en antorcha, porque el metano sin quemar calienta mucho más que el CO2 que resultaría de su combustión.
- Yacimiento
- Acumulación de gas o petróleo en una roca almacén, cubierta por una roca sello y retenida en una trampa, con volumen suficiente para ser explotada. Se clasifican en convencionales y no convencionales según la permeabilidad de la roca (ver Tipos de yacimientos).
No se encontraron términos. Prueba con otra palabra.
💡 Para estudiar: elige diez términos al azar, intenta explicarlos con tus palabras sin mirar la definición y luego comprueba. Cuando te sientas listo, ve al quiz de la sección 38.
Definiciones elaboradas para esta guía a partir de terminología de la AIE (2021, 2024), la EIA de EE. UU., el USGS, el IPCC (AR6, 2021), el Banco Mundial (Global Gas Flaring Tracker 2026) y normas técnicas de uso común. Las cifras son aproximadas y pueden variar según el país, la composición del gas y la fuente.
Pon a prueba lo aprendido
Veinte preguntas que recorren los seis primeros módulos de la guía, desde qué es el metano hasta cómo actuar ante una fuga. Empiezan fáciles y se vuelven más exigentes.
Responder preguntas es una de las formas más eficaces de fijar lo que has leído: obliga a recordar, no solo a reconocer. Cada respuesta muestra de inmediato si acertaste, una explicación breve y un enlace a la sección donde puedes repasar el tema. Puedes hacer este quiz solo, en familia o en clase como actividad de cierre.
Cómo funciona
- Lee cada pregunta y elige la opción que consideres correcta: solo una lo es.
- Al marcarla verás si acertaste y una explicación con el enlace a la sección para repasar.
- Cada pregunta se bloquea al responderla; la barra de progreso muestra cuántas llevas.
- Al terminar las 20 aparecerá tu puntuación. Puedes reiniciar el quiz cuantas veces quieras.
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El metano suele representar entre el 70 % y más del 90 % del gas natural; en el gas que llega por red ronda el 85–97 %. El resto son etano, propano, butano, CO2, nitrógeno y trazas de otros gases. Repasa: Composición química.
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Cualquier chispa, incluida la de un interruptor o un enchufe, puede encender la mezcla de gas y aire. Lo seguro es ventilar, cerrar la llave de paso solo si puedes hacerlo sin riesgo, salir y pedir ayuda desde el exterior. Repasa: Qué hacer ante una fuga.
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El metano es inodoro. Las distribuidoras le añaden cantidades mínimas de compuestos azufrados, como el terbutilmercaptano (TBM) o el tetrahidrotiofeno (THT), para que puedas detectar una fuga con el olfato. Repasa: Cómo detectar una fuga de gas.
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Hace más de 2.000 años se perforaban pozos de salmuera en Sichuan y el gas que brotaba se conducía por tuberías de bambú para calentar el agua salada y obtener sal por evaporación. Repasa: Los fuegos eternos de la Antigüedad.
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Una llama correcta es azul y estable. Si es amarilla o anaranjada de forma persistente o deja hollín, la combustión es incompleta (por falta de aire, quemadores sucios u obstruidos o un aparato desajustado) y puede generarse monóxido de carbono, un gas incoloro e inodoro: no uses el aparato hasta que lo revise un técnico certificado. Repasa: Monóxido de carbono: el peligro invisible.
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Es el gas termogénico: sedimentos ricos en materia orgánica (plancton, algas y restos de plantas terrestres, como los que forman el carbón) se hundieron, se calentaron y se transformaron lentamente. También existe gas biogénico, producido por microbios a poca profundidad. Los dinosaurios no son su origen. Repasa: Cómo se forma: el origen geológico.
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El gas asociado aparece disuelto en el crudo o formando una capa sobre él; el gas no asociado procede de yacimientos que contienen sobre todo gas. Si no hay infraestructura para aprovecharlo, el gas asociado a veces se quema en antorcha. Repasa: Tipos de gas natural y de yacimientos.
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Volta, navegando por el lago Maggiore (Italia) cerca de Angera, removió el fango del fondo, recogió las burbujas y estudió cómo ardían. Murdoch alumbró su casa con gas de hulla en 1792 y Bunsen presentó su mechero en 1855. Repasa: Del metano de Volta al alumbrado a gas.
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A unos −162 °C el gas se vuelve líquido y su volumen se reduce alrededor de 600 veces, lo que permite transportarlo en buques metaneros entre continentes; −273 °C, en cambio, es el cero absoluto. Repasa: Gas natural licuado (GNL).
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El procesamiento deja el gas con la calidad que exigen los gasoductos: seco, sin ácido sulfhídrico corrosivo y con un poder calorífico estable. Los líquidos separados se aprovechan, por ejemplo, como GLP o materia prima química. Repasa: Procesamiento y tratamiento.
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Al reutilizar el calor que una turbina sola desperdiciaría, las centrales modernas de ciclo combinado alcanzan eficiencias de aprox. 60–64 %, frente a alrededor del 35–40 % de una turbina de gas en ciclo simple. Repasa: Generación de electricidad.
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GNC significa gas natural comprimido: se guarda como gas a muy alta presión en cilindros certificados. No debe confundirse con el GLP vehicular (autogás), que va líquido a presión moderada, ni con el GNL que usan algunos camiones pesados. Repasa: El gas como combustible vehicular.
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El biogás de rellenos sanitarios, estiércol o aguas residuales contiene mucho CO2; al retirarlo junto con otras impurezas queda biometano, intercambiable con el gas natural y apto para la misma red. Repasa: Biometano, hidrógeno y gases renovables.
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La sísmica mide cuánto tardan en volver las ondas reflejadas en cada capa; la gravimetría y la magnetometría miden variaciones de la gravedad y del campo magnético, no ecos. Aun con sísmica 3D, solo un pozo exploratorio confirma si hay gas. Repasa: Exploración: cómo se encuentra el gas.
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El reformado del metano con vapor produce hidrógeno, y el proceso Haber-Bosch lo combina con nitrógeno del aire para obtener amoníaco, base de la urea y otros fertilizantes. El metano (CH4) no contiene nitrógeno. Repasa: Materia prima: fertilizantes, hidrógeno y química.
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Los gasoductos troncales trabajan a presiones muy altas; en la city gate la presión baja, se mide el volumen entregado y a menudo se odoriza el gas. Después la presión sigue bajando por etapas hasta tu medidor, que solo manipula personal autorizado. Repasa: Distribución hasta tu hogar.
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Venezuela posee entre 5,5 y 6,3 billones de m³ (tcm) de reservas probadas, según la fuente (OPEP o bp), entre las diez mayores del mundo, aunque gran parte es gas asociado al petróleo y su producción es modesta. Argentina destaca por los recursos no convencionales de Vaca Muerta. Repasa: El gas natural en América Latina.
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Su potencial de calentamiento es de aprox. 80–83 a 20 años y de 27–30 a 100 años, porque el metano actúa con fuerza pero permanece en la atmósfera solo alrededor de una década. Por eso reducir fugas y venteos es una de las medidas climáticas de efecto más rápido. Repasa: Impacto ambiental.
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Impulsado por el auge del gas de lutitas (shale) y por terminales de licuefacción como Sabine Pass, que empezó a exportar en 2016, Estados Unidos superó en 2023 a Qatar y a Australia y ha mantenido el primer puesto en 2024 y 2025; en 2025 sus exportaciones rondaron los 15.000 millones de pies cúbicos diarios (≈ 111 Mt), aprox. una cuarta parte del comercio mundial de GNL. Repasa: El mercado mundial del gas.
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Por debajo de aprox. el 5 % la mezcla es demasiado pobre para arder y por encima del 15 % demasiado rica (algunas normas técnicas recientes sitúan el límite inferior en un 4,4 %); el intervalo del 2,1 % al 9,5 % corresponde aprox. al propano. Ventilar diluye el gas y lo aleja de la zona peligrosa. Repasa: Propiedades físicas y químicas.
¿Dónde repasar cada pregunta?
| Módulo | Preguntas | Secciones clave |
|---|---|---|
| 1 · Fundamentos | 1, 6, 7, 20 | Composición, Origen, Tipos, Propiedades |
| 2 · Historia | 4, 8, 17 | Antigüedad, Descubrimiento científico, América Latina |
| 3 · Cadena de valor | 9, 10, 14, 16 | Exploración, Procesamiento, GNL, Distribución |
| 4 · Aplicaciones | 11, 12, 15 | Electricidad, Petroquímica, Combustible vehicular |
| 5 · Seguridad | 2, 3, 5 | Detectar fugas, Qué hacer, Monóxido de carbono |
| 6 · Ambiente y mercados | 13, 18, 19 | Biometano, Impacto ambiental, Mercados |
Qué significa tu puntuación
0–9 aciertos
Es un buen punto de partida. Lee las explicaciones, visita las secciones enlazadas y vuelve a intentarlo: la segunda vuelta suele mejorar mucho.
10–15 aciertos
Dominas lo esencial. Repasa los módulos donde fallaste, sobre todo si las dudas fueron de seguridad, y apóyate en el glosario.
16–20 aciertos
Tienes una base sólida. Comparte lo aprendido sobre fugas y monóxido con tu familia y completa el checklist del hogar seguro.
Datos de las explicaciones: IPCC, Sexto Informe de Evaluación (AR6, 2021) para el potencial de calentamiento del metano; OPEP, Annual Statistical Bulletin (2024) para las reservas de Venezuela; EIA (2025–2026) para las exportaciones de GNL de 2023 a 2025. Las cifras se redondean con fines educativos.
Preguntas frecuentes
Respuestas breves a las dudas que más se repiten sobre el gas en casa, la energía y esta guía. Cada una enlaza a la sección donde el tema se explica a fondo.
Hemos agrupado las preguntas en cuatro bloques: «Seguridad en casa», «Conceptos básicos», «Energía, ambiente y futuro» y «Sobre esta guía». Toca o haz clic en una pregunta para desplegar su respuesta; puedes abrir varias a la vez.
Seguridad en casa
¿El gas natural es peligroso?
Como cualquier combustible, es seguro cuando la instalación está bien hecha, revisada y ventilada, y peligroso cuando se descuida. Sus dos riesgos principales son las fugas, porque mezclado con el aire entre aprox. 5 % y 15 % puede encenderse con una chispa, y el monóxido de carbono, que aparece cuando un artefacto quema mal. El metano no es tóxico en sí, pero en un espacio cerrado puede desplazar el oxígeno. Aprende a reconocer las señales en Cómo detectar una fuga de gas y Monóxido de carbono.
¿Por qué huele si el gas natural es inodoro?
Porque las empresas distribuidoras le añaden, en cantidades mínimas, un odorizante de olor fuerte y desagradable, por lo general compuestos de azufre como el terbutilmercaptano (TBM), un mercaptano, o el tetrahidrotiofeno (THT). Las normas suelen exigir que el olor se perciba cuando la concentración de gas en el aire está muy por debajo de la necesaria para arder; en EE. UU., por ejemplo, a una quinta parte del límite inferior de inflamabilidad. Esta práctica se generalizó tras la explosión de la escuela de New London (Texas, 1937). Como no todas las personas perciben bien los olores, también existen los detectores: más detalles en Cómo detectar una fuga de gas.
¿Qué hago si se apaga la llama de un quemador?
Cierra la perilla de ese quemador, abre una ventana y espera unos minutos a que el gas se disperse antes de volver a encenderlo. Si notas un olor fuerte a gas, no enciendas nada y sigue los pasos de Qué hacer ante una fuga. Muchas cocinas modernas tienen un dispositivo de seguridad (termopar) que corta el gas si la llama se apaga, pero no conviene confiarse: no dejes la cocina encendida sin vigilancia. Si la llama se apaga a menudo o es débil, pide una revisión a un técnico certificado.
¿Qué hago si suena el detector de monóxido de carbono?
Tómalo siempre en serio, aunque nadie tenga síntomas. Sal de inmediato al aire libre con todas las personas y mascotas; abre puertas y ventanas a tu paso y apaga los artefactos de combustión solo si puedes hacerlo al instante y sin riesgo. Ya afuera, llama a emergencias o a la línea 24 h de tu distribuidora e indica que sonó el detector de CO; si alguien tiene dolor de cabeza, mareo, náuseas o somnolencia, pide atención médica aunque mejore al salir. No vuelvas a entrar ni a usar los equipos hasta que los bomberos o un técnico certificado lo autoricen; más información en Monóxido de carbono: el peligro invisible.
¿Cada cuánto hay que revisar la instalación de gas?
La frecuencia la fija la normativa de cada país y te la indica tu empresa distribuidora. En Colombia, por ejemplo, la revisión periódica obligatoria de las instalaciones internas debe hacerse como máximo cada cinco años, y en Chile las inspecciones periódicas, a cargo de entidades autorizadas por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), clasifican las instalaciones con sellos verde, amarillo o rojo. Además, conviene que un técnico revise los artefactos con regularidad (suele recomendarse una vez al año) y siempre que notes llama amarilla, hollín u olor a gas. El checklist del hogar seguro te ayuda a observar esas señales.
¿Puedo cambiar yo mismo la manguera o el regulador?
Lo prudente es que no: en la mayoría de los países cualquier trabajo en la instalación debe hacerlo un instalador o gasista certificado, y una conexión mal hecha puede provocar fugas difíciles de notar. Lo que sí puedes hacer es observar: si una manguera está agrietada, rígida o vencida, o el regulador se ve dañado, deja de usar el artefacto y llama a un técnico o a tu distribuidor. Con los cilindros de GLP, sigue siempre las instrucciones del fabricante y del distribuidor y la normativa local. Más en Mantenimiento y buenas prácticas.
Conceptos básicos
¿Qué diferencia hay entre el gas natural y el GLP?
El gas natural es sobre todo metano, es más ligero que el aire (densidad relativa ≈ 0,6) y llega por tuberías; si escapa, tiende a subir. El GLP es una mezcla de propano y butano, es más pesado que el aire (≈ 1,5–2) y se vende en cilindros o tanques; si escapa, se acumula a ras del suelo. Por eso los artefactos no son intercambiables: pasar de un gas a otro exige una conversión hecha por un técnico. Compáralos en Gas natural y GLP en casa y Gas natural, GLP, biogás y otros gases combustibles.
¿Qué es el GNL?
Es gas natural enfriado a unos −162 °C hasta volverse líquido, lo que reduce su volumen unas 600 veces y permite llevarlo en buques metaneros a países sin conexión por gasoducto. En el destino se regasifica (se calienta para que vuelva a ser gas) y se inyecta en la red. El comercio mundial de GNL fue de unos 428–437 millones de toneladas en 2025, según el GIIGNL y la IGU (2026). Todo el proceso se explica en Gas natural licuado (GNL).
¿Cómo leo el medidor de gas?
La mayoría de los medidores domésticos tienen un contador de rodillos que marca el volumen en metros cúbicos (m³): los dígitos enteros suelen ir en negro y las fracciones en rojo o después de una coma. Tu consumo del periodo es la lectura actual menos la anterior; la factura a veces lo convierte a kWh o aplica un factor de corrección por presión y temperatura. Si con todos los artefactos apagados el último rodillo sigue avanzando, puede haber una fuga: avisa a tu distribuidora. Para estimar consumos, prueba la calculadora de En el hogar y el comercio.
¿Es mejor cocinar con gas o con electricidad?
No hay una respuesta única: depende de las tarifas locales, de los equipos y de cómo se genera la electricidad en tu país. El gas ofrece un control inmediato y visible de la llama, pero transfiere a la olla aprox. un 30–40 % de su energía y su combustión libera contaminantes como el NO2, por lo que conviene cocinar con ventilación o campana extractora. La inducción transfiere aprox. un 85 % (ENERGY STAR, EE. UU.), aunque requiere ollas compatibles y una instalación eléctrica adecuada. Compara las emisiones de cada combustible en Comparativa de combustibles y estima tu consumo de gas con la calculadora de En el hogar y el comercio.
Energía, ambiente y futuro
¿Se acabará el gas natural?
Es un recurso finito: se formó durante millones de años y lo consumimos mucho más rápido. A fines de 2020 las reservas probadas mundiales rondaban los 188 billones de m³, suficientes para unos 49 años al ritmo de producción de entonces (bp, Statistical Review of World Energy 2021; la publicación pasó al Energy Institute en 2023). Esa cifra no es una «fecha de caducidad»: las reservas cambian con nuevos descubrimientos, la tecnología, los precios y la demanda. Más contexto en El mercado mundial del gas y El gas en la transición energética.
¿El gas natural es renovable?
No. El gas natural fósil proviene de materia orgánica enterrada hace millones de años y transformada por la presión y el calor, como verás en Cómo se forma: el origen geológico. Sin embargo, existe un gas de composición casi idéntica que sí puede ser renovable: el biometano, obtenido a partir de residuos orgánicos actuales.
¿Qué es el biometano?
Es biogás purificado. El biogás se produce cuando bacterias descomponen residuos orgánicos sin oxígeno (en rellenos sanitarios, plantas de aguas residuales o biodigestores con estiércol y restos agrícolas) y contiene aprox. 50–70 % de metano, además de mucho CO2. Al retirarle el CO2, el agua y el sulfuro de hidrógeno se obtiene un gas casi puro en metano que puede inyectarse en la red o usarse como combustible vehicular. Profundiza en Biometano, hidrógeno y gases renovables.
¿El gas natural contamina menos que el carbón?
Al quemarse emite menos CO2 por unidad de energía (unos 56 kg por GJ frente a unos 95 kg del carbón bituminoso, según el IPCC) y casi no produce partículas ni dióxido de azufre. Pero el metano que escapa sin quemarse en pozos, gasoductos y redes es un gas de efecto invernadero muy potente, unas 80 veces más que el CO2 en un horizonte de 20 años. Por eso su ventaja climática depende de controlar esas fugas, como analizamos en Impacto ambiental.
Sobre esta guía
¿Puedo usar esta guía en clase?
Sí. Es de libre acceso y totalmente gratuita, sin registro ni pagos: puedes proyectarla, imprimir el checklist o usar el quiz con tus estudiantes. Solo te pedimos que cites la fuente: encontrarás ideas didácticas en Cómo usar esta guía en el aula y el formato de cita en Cómo citar esta guía.
¿Quién hace esta guía?
La guía está escrita por Samuel Fajardo Puerta, su autor y único patrocinador. Es un proyecto independiente con propósito social educativo, 100 % de libre acceso y sin pagos ni registro: no recibe financiación de empresas, distribuidoras ni gobiernos, no vende productos ni servicios y hoy no muestra anuncios. Puedes leer los detalles en Sobre esta guía o escribir a tammyfreem14@gmail.com.
¿Esta guía usa cookies?
Hoy no usa cookies de terceros. Solo guarda en tu navegador (almacenamiento local) tu elección de privacidad y, si lo aceptas, preferencias como el tema claro u oscuro, el progreso del checklist o tu mejor puntuación en el quiz. No hay herramientas de analítica ni publicidad activas, y puedes cambiar tu elección cuando quieras con «Configurar cookies», en el pie de página. Consulta la Política de cookies y la Política de privacidad.
Fuentes y recursos para seguir aprendiendo
Organismos, estadísticas y reguladores donde puedes verificar los datos de esta guía y profundizar por tu cuenta, además de ideas para usarla en clase y la forma de citarla.
Una buena guía no pide que le creas: te muestra de dónde salen sus datos. Las cifras que has leído se basan en publicaciones de organismos internacionales y entidades públicas; aquí tienes sus sitios oficiales con una frase sobre lo que encontrarás en cada uno. La mayoría de los organismos internacionales publica en inglés, mientras que los reguladores latinoamericanos ofrecen información en español (y en portugués, en Brasil) pensada para los usuarios.
Organismos internacionales y fuentes de datos
Agencia Internacional de la Energía (AIE / IEA) (abre en una pestaña nueva)
Informes trimestrales sobre el mercado del gas, el Global Methane Tracker sobre emisiones de metano y escenarios energéticos de largo plazo.
Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA) (abre en una pestaña nueva)
Su serie «Natural Gas Explained» resume con claridad producción, usos, precios y efectos ambientales; su portal Energy Kids está pensado para estudiantes.
Energy Institute · Statistical Review of World Energy (abre en una pestaña nueva)
Datos anuales gratuitos de producción, consumo, comercio y reservas de gas por país, con series históricas que en muchos indicadores arrancan en 1965.
Unión Internacional del Gas (IGU) (abre en una pestaña nueva)
Publica cada año el World LNG Report, con la capacidad de licuefacción, la flota de buques metaneros y los flujos comerciales de GNL del año anterior.
GIIGNL · Grupo Internacional de Importadores de GNL (abre en una pestaña nueva)
Su informe anual detalla las importaciones de GNL por país, las terminales de regasificación y la parte del comercio que se negocia al contado.
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) (abre en una pestaña nueva)
Su Sexto Informe de Evaluación (AR6, 2021–2023) es la referencia de los potenciales de calentamiento del metano; sus Directrices de 2006 ofrecen los factores de emisión por defecto que usan muchos inventarios nacionales.
Banco Mundial · Global Flaring and Methane Reduction Partnership (abre en una pestaña nueva)
Alianza que apoya a países productores para eliminar la quema rutinaria en antorcha y reducir el metano; publica estimaciones satelitales del gas quemado en cada país.
Global Methane Initiative (GMI) (abre en una pestaña nueva)
Alianza público-privada creada en 2004 que difunde guías para recuperar y aprovechar el metano de rellenos sanitarios, aguas residuales, minas de carbón y del sector de petróleo y gas.
OLACDE · Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (antes OLADE) (abre en una pestaña nueva)
Publica el Panorama Energético de América Latina y el Caribe y mantiene el sistema de información SIELAC, con datos comparables de sus 27 países miembros.
Reguladores y entidades de América Latina
Son la fuente adecuada para conocer las normas de seguridad, las tarifas, los derechos de los usuarios y los canales de reclamo de tu país. Si tienes una duda sobre tu instalación o tu factura, empieza por tu empresa distribuidora y, si no obtienes respuesta, acude al regulador.
Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE) (abre en una pestaña nueva)
Creado por la Ley 27.742 y constituido por el Decreto 452/2025, asume las funciones del antiguo ENARGAS y del ENRE: regula el transporte y la distribución de gas natural por redes, publica sus resoluciones y ofrece canales de atención a los usuarios. La política energética y los datos del sector están en la Secretaría de Energía (abre en una pestaña nueva).
Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) (abre en una pestaña nueva)
Regula y fiscaliza toda la cadena de hidrocarburos, desde la producción hasta la venta al consumidor, incluidos el GLP y el gas natural por redes.
Agência Nacional do Petróleo, Gás Natural e Biocombustíveis (ANP) (abre en una pestaña nueva)
Estadísticas oficiales de reservas y producción de gas (incluido el presal), reglas del mercado de GLP y seguimiento de precios de combustibles.
Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) (abre en una pestaña nueva)
Fiscaliza instalaciones y artefactos a gas, certifica productos y permite comprobar si un instalador está autorizado antes de contratarlo.
Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) (abre en una pestaña nueva)
Define la regulación de los servicios de gas natural y GLP, incluido el código de distribución que establece la revisión periódica de las instalaciones internas.
Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (abre en una pestaña nueva)
Vigila a las empresas que prestan el servicio de gas y resuelve, sin costo, los recursos de apelación de los usuarios cuando la empresa no atiende o no resuelve su reclamo.
Comisión Nacional de Energía (CNE) (abre en una pestaña nueva)
Órgano técnico sectorizado en la Secretaría de Energía que desde 2025 sustituye a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y a la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH): otorga permisos y fija tarifas de gas natural, petrolíferos y electricidad.
Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) (abre en una pestaña nueva)
Emite las normas de seguridad industrial y protección ambiental del sector hidrocarburos, como las de estaciones de gas natural comprimido y distribución de GLP.
Osinergmin (abre en una pestaña nueva)
Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería: supervisa la seguridad del gas natural y el GLP, publica boletines estadísticos y orienta sobre la conexión domiciliaria.
Cómo usar esta guía en el aula
La guía está pensada para leerse de principio a fin, pero sus herramientas interactivas funcionan muy bien como actividades sueltas. Estas ideas están pensadas para docentes y estudiantes de secundaria y bachillerato.
| Actividad | Recurso | Áreas | Tiempo aprox. |
|---|---|---|---|
| Evaluación diagnóstica y final: responder el quiz al empezar y al cerrar la unidad, y comparar resultados. | Quiz | Ciencias, Tecnología | 20 min |
| Palabra del día: cada estudiante elige un término, lo explica con sus palabras y propone un ejemplo cotidiano. | Glosario | Lengua, Ciencias | 10 min |
| Tarea en familia: recorrer la casa con el checklist solo observando y comentar los hallazgos con un adulto. | Checklist | Prevención, Ciudadanía | 30 min |
| Historia en orden: repartir hitos, ordenarlos en una cuerda o en la pizarra y explicar el impacto de cada uno. | Línea de tiempo | Historia, Ciencias | 40 min |
| Debate con datos: defender o refutar una afirmación usando solo evidencias tomadas de la guía. | Mitos y realidades | Ciencias, Argumentación | 30 min |
| Matemáticas del hogar: estimar el consumo mensual con la calculadora y compararlo con una factura (sin datos personales). | Calculadora de consumo | Matemáticas | 30 min |
| Unidades de energía: convertir m³, kWh y BTU y explicar por qué hacen falta factores de conversión. | Conversor de energía | Física, Matemáticas | 20 min |
| Mapa regional: ubicar yacimientos, gasoductos y terminales de GNL de América Latina mencionados en la guía. | América Latina | Geografía | 40 min |
Cómo citar esta guía
Si usas esta guía en un trabajo escolar, una presentación o un material didáctico, cita la fuente. Estos son los formatos recomendados en estilo APA (7.ª edición):
Guía completa
Fajardo Puerta, S. (2026). Gas natural: guía educativa gratuita. Natural-Gas.lat. https://natural-gas.lat/
Una sección concreta
Fajardo Puerta, S. (2026). Monóxido de carbono: el peligro invisible. Natural-Gas.lat. https://natural-gas.lat/#monoxido
Como la guía se actualiza, añade la fecha de consulta si tu docente la pide; por ejemplo: «Recuperado el 6 de octubre de 2026, de https://natural-gas.lat/».
Última revisión: octubre de 2026. Enlaces externos comprobados en octubre de 2026; los organismos pueden reorganizar sus sitios. Natural-Gas.lat no está afiliada a ninguna de estas entidades: se enlazan solo como fuentes públicas de consulta.
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Exactitud y fuentes
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